Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer: mirada madrynense

Fue un 25, como hoy, que la historia del asesinato de las hermanas Mirabal, en República Dominicana, cambiaría no solamente el rol de Trujillo como presidente por más de 30 años sino que también fijaron esta fecha para la posteridad.

Patria, Minerva y María Teresa, las víctimas del régimen son los nombres que representan a las víctimas que diversos colectivos y grupos sociales han comenzado a visibilizar fuertemente.

En nuestra ciudad se realizó una muraleada este domingo 24 en la esquina de Yrigoyen y Escardó: hubo música con La Caterva, Cuerdas y Locas y “Olimpita” que hizo un número de clown muy celebrado por quienes asistieron. El mural será inaugurado, esta tarde a las 17, 30, cuando se concentre la marcha que tendrá como escenario final el Instituto de Formación Docente 803.

Atravesadas. Diversos grupos de mujeres se reúnen a diario para visibilizar las distintas maneras de violencia. En este audio podrán escuchar a Graciela Awad, militante de la causa de mujeres portadores de VIH y Lucía , bióloga quien nos cuenta sobre el accionar en el Cenpat.

Los hechos de femicidios y violencia machista se reiteran.¿Cómo es el abordaje de cada episodio desde los medios de comunicación o en las redes sociales?

La periodista Mariana Filocamo en diálogo con el programa “Bisagra” nos cuenta sobre una actividad que se realizará en el Colegio de Abogados. De la misma van a participar las juezas Patricia Reyes y Marcela Pérez Bogado: también la propia periodista y su colega Tamara Sander. Ambas, desde la comunicación institucional, vienen trabajando en perspectiva de género: “Me formé como periodista deportiva pero hay que trabajar sobre este tema. No cualquier información es necesaria publicar en estos casos. La misma formación deberían tenerla quienes, como yo, han estudiado hace mucho tiempo”, explicó Filocamo sobre el rol que tienen los periodistas e integrantes de la función pública, sobre manera aquéllas que están en contacto con las víctimas.

Perspectiva de género. Mariana Filocamo, periodista, es una de las organizadoras de una charla sobre el tema. Participarán también las juezas Patricia Reyes y Marcela Pérez.

En el año 2011 las docentes y escritoras Fela Tylbor y Liliana Arroyo editaron un libro: “Decir ellas”, el cual fue presentado, entre otras ocasiones, en una actividad de 25 de noviembre en los antiguos vagones culturales. Aquí compartimos algunas páginas de ese material en donde constan los femicidios ocurridos en la Patagonia hasta la fecha de cierre del trabajo gráfico.

Material indispensable. Docentes y escritoras, Fela Tylbor y Liliana Arroyo escribieron a principios de la década el libro “Decir ellas”. Muy valioso para entender sobre el tema de la violencia machista.

ATREVERSE A MIRAR

Ojos bien cerrados

Si querer es poder, entonces hay situaciones en que poder es
imposible. Las víctimas de la violencia y del abuso viven la sumisión
como una forma de relacionarse. ¿Cómo se puede querer
salir de ese círculo si el círculo es lo único que se conoce? Una
palabra agresiva, un grito, un insulto repetido, un manoseo, un
encierro, un cachetazo, un empujón, una piña. Un continuo control
de quien agrede. Una constante espera de la víctima por el
cambio. Una remota sospecha: esto se va a repetir. El dolor se
transforma en culpa: tal vez de niña haya también hecho las
cosas mal. Tal vez papá haya tenido razón al castigarme. Tal vez
mamá no haya podido dejar de tener los ojos bien cerrados.

Mirando a través de la mirilla
Cuando para ver la realidad no abrimos la puerta, cuando nos
quedamos adentro para ojear la vida por la mirilla, los prejuicios
nos cierran el panorama y nos atraviesan sin darnos muchas
señales de que están ahí. Los falsos mitos nos asaltan y hablan
por nuestras míseras bocas: “Le pega porque ella se lo busca”,
“Y si viven todos amontonados, cómo no va a haber promiscuidad”,
“En las familias pobres siempre pasan esas cosas”, “Ya
de chiquitos se les da por andar en la calle”, “Les gusta tener
todo de arriba”. Así juzgamos la existencia de la injusticia en la
vida de los demás. Niñas/os abusadas/os, niños/as golpeados/
as, parecieran pertenecer siempre a otro lugar; se diría que viven
sin señales de agresión, sin gritos de dolor. Nadie parece ver
los moretones, las humillaciones, las manos pobres extendidas
pidiendo una moneda, las manos ricas probando la droga más
cara. Nadie escucha el llanto o los golpes que se dan bajo un techo
humilde o tras una puerta blindada del barrio más pudiente.

Atre(verse)
¿Cuántas de las personas que leen estas líneas han estado a salvo
de la agresión? ¿Cuántas personas han llegado a la adultez sin
vivir una situación de abuso? El beso sospechoso de un adulto
que tendría que estar cuidándonos, la mirada lasciva del vecino,
la mano de un extraño en el culo, las palabras con doble sentido.
¿Cuántas han logrado superar esas experiencias y no han
quedado en la inmovilidad de los ojos bien cerrados? ¿Cuántos
niños y niñas han llegado a la adultez sin sentir la violencia verbal
o física? El insulto de la maestra, el tirón de orejas del cura,
el coscorrón de la madre, los gritos del padre, la simple y contundente
paliza. ¿Cuántos no repetirán esa historia? ¿Cuántas
podrán abrir los ojos, abrir la puerta, atreverse?

VOCES DEL TENDAL

La patada, la piña, la cachetada, el empujón, la muerte, son las
partes más visibles del gran témpano de la violencia hacia nosotras,
las mujeres. La previa, lo que no se denuncia, lo indemostrable,
lo que no sale en los diarios, son algunas frases cotidianas
con las que – lenta y certeramente – nos cortajean y nos cortajeamos
el alma. Frases- semillas de probables femicidios. Frases
que anteceden futuros epitafios.
En noviembre de 2010, en la muestra de arte realizada por “Las
hacedoras del camino”5 en Puerto Madryn, durante la semana
de La No violencia hacia las mujeres, cada una de estas frases
acompañó una prenda de vestir femenina. Un vestido de fiesta,
una musculosa, el corpiño de un bikini de nena, una camisa, un
portaligas, una mini, fueron colgadas en el tendal, para que desde
las puntillas y el algodón multiplicaran las palabras de cada
día: las voces que nos silencian.


Escuchen, escuchen las voces del tendal.
Ella dice: “Me revisa los mensajes del celular.”
Ella cuenta: “No me deja ponerme calzas.”
Ella piensa: “Yo digo que me caí.”
Ella consiente: “Con tal de que no lo faje al nene…”
Ella confiesa: “Me obliga a hacerlo por atrás.”
Ella dice: “Hoy se juntan las chicas. Pero él no me deja ir.”
Ella piensa: “Si se entera me mata.”
Ella cuenta: “El tío Jorge me dice que ya tengo tetitas.”
5 Las hacedoras del camino”: Rosana Linari, Paula Pérez Tellie, Patricia Fernández
Córdoba, María Luisa Gómez (Mara), Raymunda Medina, Mirta Iglesias, Claudia
Contreras Newbery, Natalia Lavia, Laura Silva, Liliana Arroyo, Fela Tylbor
Él dice: “Con eso parecés una puta.”
Él advierte: “No vas a salir así a la calle.”
Él comienza a enfurecerse: “Le falta sal.”
Él reprocha: “Cómo se ve que no traés el pan a esta casa.”
Él dice: “¿Para qué querés estudiar, vos?”
Ella dice: “En pedacitos así de chiquitos me rompió la tarjeta de
crédito.”
Él reclama: “Te dije que hagas callar a esos chicos.”
Él pide explicaciones: “¿Por qué llegaste a esta hora?”
Él averigua: “¿Dónde estuviste?”
Él humilla: “Callate, si vos no sabés nada.”
Él avisa: “Ahora vas a saber lo que es bueno.”
Él se burla: “Ahí habló la tarada.”
Él supone: “¿Qué andás provocando a los varones, vos?”
Ella, tan pequeña, piensa: “Si me duermo rápido capaz que no
viene.”
Él pregunta: “¿Pensás salir con ese escote?”
Ella justifica: “Desde que se quedó sin trabajo está así.”
Ella quiere creer: “Me juró que era la última vez.”
Él se justifica: “Es que vos me provocaste.”

NI UNA MÁS

Los siguientes epitafios se escribieron en honor a mucha de las
mujeres víctimas de femicidios ocurridos en la Patagonia y documentados en la prensa periodística desde el año 1995 hasta
el año 2010. Cada epitafio estaba grabado en una almohada
hecha y tejida por el grupo “Las hacedoras del camino”. Estas
almohadas esparcidas en una cama que evocaba los sueños, las
pesadillas y la conciencia, fueron expuestas en la muestra de arte
realizada en Puerto Madryn, en la semana de La No violencia
hacia las mujeres

.
1995 Roxana León. Con los tribunales como testigo, él usó su
cuchillo 12 veces. La sangre de una mujer corrió por las calles de
Puerto Madryn y, sin embargo, el asesino fue indultado.
1999 Vanesa no jugó con las olas en aquella playa de Madryn.
Murió calcinada. Tenía 17 años.
2002 María Alejandra. Ahogaron tus ilusiones, también la vida
que llevabas en el vientre (Neuquén)
2006 Otoño. Fernández Oro te vio crecer. El agua custodió tu
cuerpo, pero no lavó las heridas, ni aún hoy…
2008 Teresa: la golpearon, lo último que vio fue un puñal. Era
verano en el Golfo Nuevo.
2008 Lidia. El tenía un arma. El era policía en Rawson. El era
su ex pareja.
2008 Daiana. Su muerte fue un trofeo para alguien de Río Negro.
En su vientre de siete meses él escribió: “Te gané Juan, me
la llevé yo”.
2008 Laura, 22 años, 50 puñaladas, un novio culpable en General
Roca.
2008 Mónica. Tres pisos. La muerte. Una caída que había en
empezado tiempo atrás en Cutral Co.
2008 Eva. Tres cuerpos en los canales de Neuquén. Ella y sus
dos criaturas. Tres hipótesis: crimen, accidente o suicidio.
2008 Sofía. ¿Un padre viola a su propia hija de 3 años? Sí. ¿La
6 Noviembre de 2010
mata? Sí, en Río Negro.
2008 Lucrecia. La tierra que él echó, no cubrió lo suficiente el
cuerpo en la inmensidad de El Chocón.
2008 Macarena. Iba a 1º grado en Río Colorado, cuando su padre
decidió matarla a ella, a su hermanito y a sí mismo.
2008 Sandra, había cumplido 34 años en Plaza Huincul, su cuñado
empuñó el cuchillo.
2008 Estela. Si no era con ella no viviría. Con dos balas él cumplió
su deseo.
2008 Regina. No cumplió los 27. El viento de Río Gallegos no
dejó escuchar sus últimos gritos.
2008 Silvia. Dos balazos para ella. Uno más para él. Otra vez el
juego de todo o nada en Neuquén.
2008 Elizabeth. Los pedazos encontrados de su cuerpo denuncian
los golpes que sufren las que siguen vivas.
2009 Silvia era taxista en San Antonio Oeste. Hasta que un
hombre dijo basta.
2009 Prosperina. Ella no se puso la cuerda alrededor del cuello.
Hay un culpable en Río Negro.
2009 Agostina. El hombre se obsesionó con ella. 17 años, mil
posibilidades, veinte puñaladas.
2009 María Clara. A sus 74 años soportó, antes de morir, los
últimos golpes del cónyuge. Ese día hizo más frío en Ushuaia.
2009 Gabriela. Durante un mes desapareciste. La laguna de
Pico Truncado hizo emerger tu cuerpo apuñalado.
2009 Irma. En un dormitorio de Comodoro, tus hijos lo vieron
todo. La sangre en las sábanas. La ambulancia. El dolor.
2009 Mónica. La historia se repite. Esta vez en Dolavon: El femicida
ya tenía varias denuncias por violencia.
2009 Jésica. 14 años, un novio en Cutral Có, un final en una
obra en construcción.
2009 Luz. El usó un puñal. No le importó que ella tuviera a su
beba en brazos.
2009 Irene y Margarita. Murieron juntas las hermanas. Se estaban
cuidando de él que ya no debía acercarse a la casa en El Frutillar.
2009 Martina. Haber labrado un oficio de exclusión no fue sufi78
79
ciente para frenar el puñal de su ex-cónyuge
2010 Leonela. Entre la escuela y tu casa, una cuadra. Ya llegabas,
pero ellos asfixiaron tus 10 años. Puerto Madryn nuncá será
la misma.
2010 Soledad. No fue un pacto suicida. El tenía 19. Le disparó
primero a ella que tenía 16. (El Bolsón)
2010 Micaela. Por una calle de Rincón de los Sauces, una vecina
intentó frenar los golpes de ese ex marido. No pudo.
2010 Mónica. Su esposo alegó que se le escapó un tiro.
2010 Betiana. En un barrio de Neuquén, marido y mujer estaban
solos. No puede saberse cómo ella terminó con el 85% del
cuerpo quemado.
2010 Rosa. En el pecho un puñal…¿Qué quería tu vecino aquel
día? (Paso de Indios)
2010 Eliana. En Comodoro, la bala en su abdomen parece haber
escrito: “

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