No es solamente fútbol

Concluyó la muestra “No fue un juego”. Promovida por cuatro jóvenes periodistas deportivos, la obra itinerante cuenta la relación del fútbol y el nazismo. 300 jugadores asesinados, Schalke 04 destacado como el equipo del régimen, un entrenador de Gimnasia del 38′ que salvó a muchos judíos que no podían ingresar al país, camisetas y pelotas intervenidas artística mente; la actividad fue realizada en el sindicato de Luz y Fuerza entre el 23 y 25 de octubre.Germán Roitbarg, uno de los hacedores de este trabajo nos abrió las puertas de un ejercicio oportuno y necesario. El de entrenar fuertemente la memoria.

Caballo del comisario. Durante el nazismo el Schlake 04 ganó todo. Era el elenco del régimen como el Real Madrid lo fue de Franco, el tirano que copó España entre 1939 y 1975. La muestra “No es un juego” recorre aspectos como esta historia y otras muy especiales.

Julio Grondona condujo la AFA entre 1979 y 2014. Su mandato murió con su muerte después del mundial jugado en Brasil, país de Joao Havelange presidente de la FIFA entre 1974 y 1998, años en donde la copa de oro macizo se celebraron en Alemania y Francia respectivamente. El tristemente famoso almirante Carlos Lacoste fue el hombre fuerte del 78′, evento denunciado por el periodista Dante Panzeri quien murió en abril de ese año; como también murió, pero asesinado, el general retirado Omar Actis, opositor a la realización del certamen en nuestro país: Lacoste, vale decirlo, fue socio honorario de River Plate y apretó al “Pato Fillol” para que firmase un contrato en los 80 o sino “limpiaban” a su padre tal como declaró tiempo luego el legendario arquero.

Pibes. Julián Scher escribió sobre los desaparecidos de Racing. La joven Ayelén Pujol, conduce la avanzada de género dentro del periodismo deportivo y retrató en “Qué jugadora”, 100 años de fútbol femenino. Portales y páginas en las redes sociales muestran cómo se estudian a las sociedades a través del deporte. La muerte de Ernesto Rodríguez III, este año, nos dejó sin otro ariete de esta corriente fresca de pibes que no solamente colocan un puntaje a les jugadores de turno.
Grondona mentía. El mandamás de la AFA netre 1979 y el 2014 decía que no se “debía mezclar fútbol con política”. El escrito y periodista, Ariel Scher lo desmiente con esta obra.

Decía sin que se le torciese un músculo, el fundador de Arsenal de Sarandí que llegó a vide de la FIFA, “el fútbol no se mezcla con la política y la religión”. Ariel Scher, escriba de lujo y docente retrató en uno de sus libros, “La Patria deportista”, la férrea relación, en diversos momentos de la historia, entre el poder y el deporte, sobre manera el fútbol como hipnotizador masivo. Ezequiel Fernandez Moore, otro enorme habitante de redacciones, mencionó hace tiempo que “tan solo el 3 por ciento de las noticias vinculadas a la catarata informativa del deporte tiene que ver con investigaciones sobre corrupción”. El autor de esa delicia titulada “Díganme Ringo” que narra la vida de Oscar Bonavena, quien se refería al dictador Agustín Lanusse como “un machazo”, es palabra mayor en congresos internacionales sobre la materia.

Puerto Madryn, sin ir más lejos, deberá ser estudiada, en su contexto social más temprano que tarde, atravesada por la popularidad de Deportivo Madryn y Guillermo Brown de cuyas entrañas se cuecen cinco gestiones consecutivas de jefes comunales surgidos de ese “semillero”: la historia revelará cómo un juego en especial en 2014 se vinculó a un instante fundamental en la contemporaneidad de la política vernácula cuando se canceló un juicio político a Ricardo Sastre quien había sido desalojado del poder por su vice intendente, Alejandro Pagani, algunas semanas.

La sangre nueva nos trae a pibes como Julián Scher que escribió “los desaparecidos de Racing” que va en sintonía con el trabajo de Gustavo Veiga sobre los deportistas desaparecidos en la dictadura o en las páginas desarrolladas por el abogado Pablo Llonto, especialista en boxeo y en derechos humanos. Eric Cantoná, el francés de la “patada voladora”, nos envasa audiovisualmente la historia de “futbolistas rebeldes” como Sócrates, el médico brasileño que fue líder de la democracia corinthiana en plena dictadura en su país: allí, en esa bella historia de los paulistas se socializaba cada decisión. O la vida de Carlos Caszely, el clon de “Cucurucho” Santamaría -un futbolista que brilló en Newell’s y jugó en la selección nacional argentina- quien peleó contra la dictadura de Pinochet.

Cantoná, crack rebelde. Eric, el francés que fue figura en los 90′ canaliza al fútbol como un vehículo para conocer historias de la vida política en distintos momentos y lugares. En la imagen junto al chileno Carlos Caszely, quien le dijo NO a Pinochet antes que el dictador asesino entregue el poder tras 17 años de usurpar el poder.

Se multiplican los portales y las páginas en redes sociales como “Lástima a nadie maestro” (una frase maradoneana que le espetó Diego al goleador José Sanfilippo en un programa de televisión), se editan libros como “Pelota de papel” en donde jugadores y ex, entrenadores y allegados al mundo de la redonda le dan vida a una saga que alcanza ya el número 3, en donde solamente narran e ilustran mujeres: mujeres como la novel Ayelén Pujol que revolucionó el mercado con su libro “Qué jugadora” que cuenta la historia de 100 años de fútbol femenino y es una de las pilares de la mirada de género para tratar, decir, relatar e instalar en agenda una realidad insoslayable pero que tiene un mojón en su historia con las jugadoras del Mundial de México 71′ -es dable subrayar que, un año antes, los varones no participaron del evento que consagró campeón al Brasil de Pelé y compañía porque no clasificó durante las eliminatorias.

Y entonces asoman pibes como Germán Roitbarg que junto a tres compañeros elaboraron una muestra, “No fue un juego”, en donde descarnadamente explican qué paso durante el nazismo y su relación con el fútbol. El inquieto visitante a nuestra ciudad, quien relata los partidos de Tigre para una emisión partidaria, nos abrió las puertas de una actividad que se desarrolló en Puerto Madryn entre el 23 y 25 de octubre pero que ha girado por países de América y ha llegado, inclusive, hasta la propia Alemania.

Prensa hegemónica. “Estaba volcado todo a la propaganda del nazismo”, nos relató Germán Roitbarg quien aseveró que “no había espacio para medios alternativos”.

En fotos y en relatos, Germán nos cuenta por qué el fútbol no es solamente fútbol.

Roitbarg. El periodista participó de la muestra “No fue un juego” en Puerto Madryn. La actividad se repite en el país, en el continente americano y hasta llegó, el año pasado, a Alemania. “Nos superó. Vamos a escuelas y nos dicen las docentes que desde este trabajo enseñan diversas materias como geografía, historia y construcción ciudadana”.

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