Abuso sexual Pirámides: consideraciones del fallo que priva de la responsabilidad parental a De Cristófano

Mientras se aguarda por la audiencia, el próximo 18 de setiembre, que confirme o revoque el fallo que sancionó con 16 y 14 años de prisión a la madre de un menor abusado en Pirámides y a su pareja, en este artículo resaltamos, textualmente, aspectos de la decisión de la Cámara de Apelaciones que decidió privar a Bárbara de Cristófano de la responsabilidad parental. El tribunal compuesto por la jueza María Villafañe y Heraldo Fiordelisi contradijo la sentencia del juzgado de familia que había determinado suspender la responsabilidad parental de la docente oriunda de La Plata.

Antecedentes de las causas

La Sentencia definitiva Registrada bajo N° 05/19 SDF -del 11 de junio de 2019- consta de 27 páginas en donde se citan diversas autorías sobre la, anteriormente, denominada “patria potestad”. Aún admitiendo el carácter excepcional de privar la responsabilidad parental sobre un niñe, tanto Villafañe como Fiordelisi explican extensamente los motivos de la decisión: aclarando, asimismo, que el fallo es independientemente de la condena que produjo el juicio a la pareja realizado entre abril y mayo de este año.

Vale recordar que el tribunal conformado por las juezas Marcela Pérez y Flavia Trincheri junto al juez Marcelo Orlando tradujo en 16 y 14 años de pena tanto para Bárbara de Cristófano como de Julián Morón.

En uno de los párrafos el tribunal civil aclaró que de los informes recibidos se destaca que en ningún momento De Cristófano mostró inquietud por los hechos develados de abuso sexual infantil en perjuicio de la víctima.

Nota de la redacción: en donde se lee “víctima” en el fallo se consigna el nombre de la misma.

Dice Fiordelisi:(…) El Estado está autorizado a intervenir para proteger los derechos del niño, reconociendo que el interés superior del niño no siempre coincide con el de los padres y que, por esa misma razón, no siempre es protegido por ellos. Para lo cual, es necesario que existan mecanismos idóneos puestos en marcha a través de la legislación y el acceso a los tribunales, mediante los cuales los niños -o el Estado en su nombre- puedan hacer respetar tales derechos cuando los padres los infringen. Y es así que nuestro ordenamiento interno prevé la posibilidad de privar a los padres de esta responsabilidad, ante el incumplimiento de los deberes que se les imponen para la protección y formación integral de sus hijos. Al respecto, los arts. 700 y 700 bis del CCyC, enumeran las distintas causales por las que procede dicha privación(…)

(…)Teniendo en cuenta los principios que estoy enunciando, debe destacarse que no resulta suficiente la mera ponderación de los niños, niñas y adolescentes como legítimos sujetos titulares de derechos humanos, sino que es preciso que el Estado garantice que el ejercicio de tales prerrogativas esenciales sea efectivo en orden a lograr su verdadera protección y formación integral, máxime frente a casos en los que los padres del menor involucrado no ajusten su comportamiento a los preceptos y premisas consagrados tanto en la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño como en la Ley 26.061 (…)

(…)En la actualidad existe una virtual unanimidad en la doctrina, tanto científica como judicial, al interpretar que nuestro ordenamiento jurídico prevé la posibilidad de privar a los padres del ejercicio de la responsabilidad parental, frente a hipótesis en las que se verifique el incumplimiento de los deberes que se les imponen para la protección y el desarrollo integral de sus hijos menores de edad (…)

(…)Al ser consultada si la víctima pudo haber fabulado los hechos que relató, respondió contundentemente que no,dado que es un niño que desde lo evolutivo y su expresión, siempre pudo mantener un hilo de conducción en todo lo que le pasó, destacando que cuando le volvió a preguntar algunas cuestiones trabajadas en sesiones anteriores, él siempre mantuvo el mismo discurso y esto le parece fundamental para descartar la fábula(…)

(…)Dejó constancia que no cree que el discurso del niño haya sido algo fabulado o inducido porque no podría tener toda la sintomatología que presenta, por lo menos al nivel que la tiene, por lo que es muy difícil que esta situación no haya existido(…)

(…)Al preguntársele si los indicadores emocionales que presenta la víctima están asociados al abuso sexual del que presuntamente fue víctima o pueden estar asociados a la conflictiva familiar del niño, responde que cree que están relacionados directamente con el abuso, y si no existió abuso tiene que haber existido un maltrato sistemático durante muchos años, físico y emocional para que se desarrolle todo esto (…)

(…)Merece también mi consideración el dictamen de la Sra. Asesora de Familia obrante a fs. 562/580 de autos y que fuera evaluado por la Magistrada a quo en su sentencia.

A) En lo que respecta a la postura asumida en la cuestión por la demandada, expresa la Asesora que resulta significativo que la demandada, Sra. De Cristófano, en ninguna oportunidad haya evidenciado algún tipo de inquietud o duda sobre la develación de ASI(…)

(…)Las actuaciones judiciales además de contener pretensiones procesales incorporadas a través de los escritos constitutivos plasman y demuestran la existencia de una controversia, y en este caso puntual, una grave conflictiva familiar que desborda las pretensiones incoadas y el objeto específico de la apelación deducida.(…)


(…)De la cantidad de actuaciones tramitadas entre los progenitores y de las pruebas producidas en autos -a las que he hecho especial referencia aquí- surge una gravísima situación provocada por la madre (y el padrastro) de la víctima y por lo que estuvo y está seriamente comprometida la salud psicofísica de una víctima que actualmente tiene
solo 12 años de edad (…)

(…)Es importante destacar a esta altura que ha quedado demostrado que no surge del peritaje y testimonios producidos en autos que el niño sea fabulador y surge también que toda la situación vivenciada por la víctima, debido a la conflictiva parental de larga data, le ocasionó y ocasiona un psicotrauma que de no ser atendido adecuadamente y de persistir el problema, causaría daños irreparables en su psiquismo.
No tengo dudas -luego de leer atentamente todas las constancias de esta causa- que el niño presenta un cuadro psicológico compatible con la vivencia de un hecho traumático de tipo sexual, habiendo experimentado
sentimientos de desamparo y amenaza a su integridad física(…)

(…)Frente a la realidad de una conducta materna de extrema gravedad para el desarrollo bio-psico-social del menor y ante los terminantes dictámenes psicológicos que aconsejan evitar el contacto materno filial por considerarlo nocivo para el desarrollo del niño, no considero prudente y mesurada la medida que ha adoptado la Magistrada de la instancia originaria y de allí que proponga su revocación y, en su lugar, disponga la privación de la responsabilidad parental a la madre del niño demandada en autos.(…)

(…)En dicho marco fáctico y normativo no resulta entendible la conveniencia de mantener la responsabilidad parental en beneficio de la demandada y de allí que corresponda revocar la “suspensión” que se ha decretado en la primera instancia y disponer la “privación” prevista por el Art. 700 inc. c) CCyC.(…)

(…)Es de toda evidencia que la madre del menor debe ser privada de la responsabilidad parental toda vez que, a través de las pericias psicológicas y exámenes médicos efectuados al niño, se determinó que el mismo sufre un daño psicotraumático con diversas secuelas -fobias, temores nocturnos, conductas evasivas, etc.- cuyo desencadenante fue un abuso sexual por parte de su madre y su padrastro, frente a lo cual la progenitora no vio a su hijo como víctima, ni sus padecimientos y necesidad de sentirse protegido frente a tan grave agresión, sino que
-por el contrario- mostró una actitud pasiva y negadora, poniendo en riesgo su salud psicofísica. De la prueba rendida surge que la progenitora expuso a su hijo a situaciones de riesgo, no siendo en absoluto permeable a sus necesidades.(…)

Sin perjuicio de ello, es dable señalar que se ha plasmado judicialmente que para privar a uno de los progenitores de la responsabilidad parental no se requiere la existencia de una condena penal, ni siquiera de la
existencia de una causa penal promovida.

(…)Por último, haré una breve referencia a dos puntos de la decisión de la a quo que corresponde también ser considerados.

Uno es el que dice que “…la privación de la responsabilidad parental debe aplicarse siempre como una medida de carácter excepcional y extremo. No puedo compartir estos fundamentos de la Magistrada sentenciante. No se discute que la privación es de
carácter excepcional, pero lo que no puede avalarse es que, en este caso, deba priorizarse el derecho del hijo a “gozar de la coparentalidad”.

Hemos visto que las pruebas han sido claras, terminantes, sólidas y contundentes sobre los graves perjuicios cometidos por la madre hacia su hijo y la imperiosa necesidad de alejarla de él para poder realizar un tratamiento adecuado que apunte fundamentalmente a su recuperación, tarea que no será ni sencilla ni breve. De allí que la única forma de
proteger y respetar el “superior interés del niño” es decretando la privación de la responsabilidad parental de la demandada, conforme se solicitara al demandar.(…)

(…)La privación de la responsabilidad parental de la madre que aquí se decreta deberá inscribirse por ante el Registro del Estado Civil y Capacidad de las Personas de la Provincia del Chubut, quien deberá colocar la correspondiente nota marginal en el Certificado de Nacimiento.(…)

Por su parte, agrega el escrito que “la Sra. Jueza de Cámara María Inés de Villafañe dijo: 1. Dado que el magistrado preopinante ya reseñó en lo esencial los detalles del caso, la decisión impugnada y los motivos de agravio expuestos por el apelante, me pronunciaré directamente sobre los aspectos traídos a decisión de esta Alzada.(…)

(…)El principio general de que el cuidado personal de los hijos es de ambos padres, no es una pauta absoluta e incuestionable, en tanto no siempre es posible su realización. En los supuestos donde no existe convivencia de los
progenitores el cuidado personal del hijo puede ser asumido por un progenitor o por ambos (art. 649 CCC.). Admitiendo de manera excepcional se acuerde o se disponga el cuidado unilateral en cabeza de uno de ellos (Art. 650 CCC.), sea porque no puede llevarse a cabo por los dos, o porque puede de intentarlo se puede perjudicar al hijo.(…)

(…)En el expediente que he citado al inicio, esta Cámara confirmó lo dispuesto en la sentencia de grado respecto a que la modalidad de cuidado personal compartido alternado, era la que mejor se ajustaba al interés de la víctima y se exhortó a los progenitores a procurar un mejor y mayor diálogo que les permitiera en el futuro flexibilizar la
modalidad que se imponía.

Estoy convencida que aun centrándonos en su carácter excepcional y sin desentenderme de algún tinte sancionatorio, la decisión judicial que se adopte en ese sentido está esencialmente dirigida a la protección de los
hijos.

En ese contexto, no abrigo ninguna duda que se acreditó en este expediente las circunstancias de gravedad que impone la norma. Tanto la seguridad como la salud física y psíquica de la víctima se han violentado no solo por los actos en que ha sido víctima por la conducta de su progenitora sino que ha estado instalado en un medio familiar que le fue adverso y con ello me refiero a la inconducta para con la víctima del Sr. Morón.(…)

(…)Estoy persuadida que no afecta la autonomía de mi voto que no transcriba los informes y declaraciones de los que ha dado cuenta el Dr. Fiordelisi en el voto que me antecede. Tengo presente que la señora jueza de la anterior instancia ha dado cuenta de un análisis pormenorizado de la prueba rendida y lo reitera el magistrado que me antecede, señalando que no ha sido la apreciación individual de la prueba materia de agravio, sino que se cuestiona la decisión final que se adopta.

Por ello es que me ocuparé de traer a mi voto aquellas conclusiones que me permitirán apartarme de la medida de suspensión por la que opta la magistrada de grado y resolver que la privación de la responsabilidad parental de De Cristófano es la que mejor se ajusta al mejor interés de la víctima.(…)

(…)Tengo en claro que la decisión que propongo hará cesar de pleno derecho todos los derechos emergentes de la responsabilidad parental y que tal decisión responde al mejor interés del niño quien deberá transitar un largo camino para superar los estigmas de lo vivido y que esa recuperación y reintegración será solo posible en un ambiente donde se fomente su salud integral, el respeto a sí mismo y su dignidad y se cuente con la autonomía necesaria para adoptar las decisiones consecuentes a esos fines.(…)

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