La Usina Cultural va sacando chapa de clásico

(Fotografías: Eugenia Nawoczyc)

Otra noche musical para el recuerdo en la Usina Cultural de la Fundación Ceferino Namuncurá que sigue haciendo historia. Esta vez, la fuerza de Descendencia Rock y Eze Canosa le dieron brillo y entusiasmo a una concurrencia que bailó y cantó al ritmo de los grupos madrynenses. Los presentes, muchos llegados por primera vez al recinto, destacaron el sonido y la acústica del espacio que tiende para clásico en la ciudad en materia de espectáculos.

El carisma de Maciel, la versatilidad de Canosa. Tres horas entre la fuerza del rock suburbano y la potencia del pop, entre glamoroso y crudo. Treinta temas entre coreados, bailados y admirados fueron parte del resumen de una noche previa al feriado por el día de la bandera en donde cuanto ondeó fueron los»trapos» de la música madrynense que atraviesa un momento singular. Y es la Usina Cultural con su estética y sonido a bordo, fiel testigo de una cultura muchas veces subterránea en el pueblo con mar.

Carisma. Maciel Zalazar, líder de Descendecia resaltó la comodidad de tocar en la Usina Cultural.

La cita estaba prevista a las 21, y la puntualidad se dio la mano con la necesidad de combatir la fresca noche de lunes que trocó por la lluviosa jornada sabatina, fecha prevista para el convite doble de dos formaciones que se entienden l punto de compartir familia y bajista: Salo Canosa, desdoblado en el escenario fue un ejemplo cabal de la amalgama de los conjuntos que, además, llevaron consigo un considerable público que los hizo sentir local. «Nos gusta el lugar, por su sonido y acústica» fue la referencia mas escuchada en la previa, durante la transmisión de Radio Escuela Namunkurá-un clásico en estas propuestas artísticas a las que se le suma el flamante programa «Sonido en Vivo» que se transmite los domingos y los miércoles de 21 a 22, en donde se registra el profuso material que se genera en el ámbito culturald e la organización madrynense-. También se oyó, el «vinimos a ver a Descendencia. Nos gusta su poesía y sus metáforas», comentaban los, en su mayoría, jóvenes provenientes de los barrios de la ciudad.

Hinchada. «Nos gusta la poesía y las metáforas», dijeron en la previa los simpatizantes de Descendia que va por el tercer disco.

«Niña de metal» y «mar de gente» abrieron el fuego de la banda liderada por Maciel Zalazar que incluye las guitarras de Emanuel Schiebelbein y Lucas Bravo, el bajo de Salo Canoza y la contundente batería de Jeremías Zalazar que le dio cuerpo a un set sólido por donde se lo mire con clásicos como «Fuimos Huesos» y «Fui yo».

También hubo tiempo para los vientos a cargo del «Suegra de Pedro», Diego López(«estamos retomando los ensayos», dijo sobre la banda que reúne ska con fiesta y que ganó hace unos años un Misión Rock) e Iñaki Ñuño, otro habitué de varios elencos musicales.

«Sanbalat» fue el decorado final de un grupo que, como transmitió, desde el escenario, se siente tocando como en su casa:»La Fundación es un lugar especial para nosotros», dijeron y vale recordar la presentación de un disco-están preparando el tercero- y el apoyo en la plaza San Martín en el acampe 2016 cuando se presentó ante la sociedad los problemas con el Gobierno provincial y la falta de apoyo para las capacitaciones de los talleres productivos.

Combo completo

Gastón Zúñiga y Facundo Davies, acompañados por Eugenia Nawoczyk y Mariela Alba le dieron rienda suelta a la cobertura audiovisual que suele «subirse» al canal de you tube- es allí en donde hay más de 400 videos, muchos de ellos que incluye la realización de propuestas artísticas grabadas a varias cámaras( es habitual, también, la entrega de material en DVD para bandas locales y otros grupos que tiene al arte como bandera), e inclusive entrevistaron a los protagonistas de la noche en una ceremonia en donde no faltaron los sandwiches de pollo y de carne, elaborados en el taller de cocina que tuvo en Yanina a la conductora de tal fin.

Registro. Gastón Zúñiga y Facundo Davies en las cámaras. Como es costumbre, luego, el material alimenta la programación de youtube en donde ya se encuentran más de 400 videos.

Sonido a pleno

Si a la habitual buena recepción sonora que ofrece la Usina Cultural y que ha provocado, entre otras cosas que un grande como Ricardo Soulé dijese que se trata de una de las mejores salas para tocar la tríada de Román Cerone, Ignacio Ayerbe y Marcos Rodríguez le otorgó un volumen categórico al último show de la noche en donde brillaron la mencionada versatilidad de Canosa con la potencia en las violas de Claudio Alvarado- integrante de Crack- y de Emiliano Bordenave- Barbie Factory-. Lo dicho, la repetición en escena de Salo Canosa y la vigorosa manera de tocar la batería del también integrante de Garage, Marcos Rodríguez, digno discípulo de Carlos Perezlindo, compañero de Daniel Rodríguez en Factor RH, y papá de Marcos quien a tempo sostuvo con firmeza un set impresionante de dos horas con canciones como «Dos», «No sex», «Reacción», «Restos», «Ella se olvidó» y «Estas acá»: «Cada esquina que dobló, cada hoja que borró, cada mounstruo que soñó volvió y sus alas se perdieron en un vuelo que su sombra nunca vio», fue otro instante perfecto de una noche en donde no faltó nada.

Rotundo. Así sonaron los EZECANOSA. #Unoquees? material que deleitó a los presentes en la Usina Cultural.

Ni siquiera las proyecciones audiovisuales con ánimo de suma estética y las fotografías de Federico Krowicki y Pablo Rozenberg, dos pilares en la construcción cultural de la imagen roquera.

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