Ahí viene Osvaldo con su maleta…

Don Osvaldo…

Osvaldo Bayer vive en Buenos Aires, en Belgrano. Sigue levantando las banderas de la libertad. Como lo ha hecho durante toda su vida. Aquí y allá. En Argentina o en Alemania.

Don Osvaldo, hablando de aquí y allá, de ir y venir, en un devenir constante, siempre es noticia aunque se haya encargado de escribirlas, de pensarlas. De transformarlas en libros. Y en películas.

Vive en Belgrano y está trabajando.

Siempre está trabajando y ahora lo hace en “yunta” con Gustavo Gzain, joven director de cine de Fiske Menuco (es don Osvaldo uno de los más acérrimos peleadores de la figura del ex presidente que nació en Tucumán y condujo la “conquista…” cuyo nombre figura en varias localidades del interior del país y su cara es monumento, también) con quien prepara el guión de la película sobre la vida de Severino Di Giovani, un anarquista que recorrió la existencia a principios del 1900.

Todavía y enmarcada está su firma, en un póster de blanco fondo, con una leyenda que es marca registrada y que dice “mientras existan villas miseria no podemos hablar de una verdadera democracia”.
La leyenda, la firma, y el recuerdo de su baile chamamecero en la cocina de la Fundación Ceferino Namuncurá surcan el aire en el interior de la organización.
Aquella visita a la Fundación Ceferino Namuncurá para presentar “Tratado de Pax”, un espectáculo en donde interpretaba canciones ciudadanas en homenaje a los caídos en Malvinas en la guerra de 1982 fue en mayo de 2012.
Bayer un trotamundos empedernido, a veces por decisión propia, otras porque las circunstancias lo fueron echando de los lugares en donde vivía y realizaba sus tareas de escriba.

Su nombre figura en la villa balnearia de Puerto Pirámides al igual que otros nombres que tienen que ver con la dècada del ’70 y, además, invitado por integrantes de la sede local de la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco ha visitado Puerto Madryn en más de una ocasión.

Don Osvaldo, en diálogo con Radio Escuela Namunkurá, dice: “Es una lástima que me hayan echado de Chubut. Me gustaba, tanto a mí como a mi familia vivir en Esquel. Me gustaban sus paisajes”, nos comparte del otro lado de la línea telefónica, y agrega que” sus representantes(los gobernantes de turno) eran muy conservadores”, a la hora de recrear aquéllas épocas de mediados de los ’50.

Quiénes lo “invitaron” a retirarse de Chubut fueron los gendarmes, esos mismos gendarmes que, desde principios de este año “adornan” estos paisajes chubutenses que tanto añora el veterano escritor.

bayer filmando
luz,camara, accion. Sobretodo acción. Osvaldo Bayer a sus (casi) noventa años sigue produciendo.

La relación de los “pibes” de la escuela 1737 que concurren a la Fundación Ceferino Namuncurá a estudiar con la comunicación a través de los medios de la organización, pero sobremanera de la expresión artística, desde la plástica, la música y el teatro que los ha llevado a presentar recientemente la obra “Civilizacón o Barbarie. Historia de una grieta” es tema de conversación con el Maestro.

-¿Hay muchas diferencias a la hora de escribir un libro y luego el guión para hacer una película de ese libro?
-Para mí es como una continuidad. Escribo bastante cinematográficamente. No hay, prácticamente, diferencias, ni a la hora de hacer una película ni cuando se trata de un documental.

Don Osvaldo está trabajando, preparando esa película que le quita el sueño: la que cuenta la historia de Severino Di Giovani, el anarquista. Otro propietario de sueños libertarios como los personajes hechos carne y hechos hueso que nos comparte Bayer desde sus contratapas del diario página 12, el mismo que ayudó a prestigiar en la década del ’80.

bayer tapa libro severino
Severino. La historia de Di Giovani, anarquista del siglo pasado, del libro al cine.

El mismo página 12 que, ahora, nos cuenta sobre la desición de la justicia de no darle bola a los hijos de los hijos, de los hijos de puta.

A esos mismos que don Osvaldo viene combatiendo desde lo profundo de su existencia que comenzó en los albores de la década infame, después de la Patagonia Rebelde, otra de sus obras maestras que del libro pasaron al cine.
Como esta película que se cocina a fuego lento en la casa de Belgrano.

En donde, codo a codo, con Gzain le dan vida y rodaje a Severino.


http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-304500-2016-07-17.html

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