La muerte de Nichols: justicia, no venganza

Cuando se banalizan las palabras. Solemos oír el término venganza en un (supuesto?) campo político. Las madres ya lo eran pero todavía no marchaban cuando desapareció, en Trelew, el maestro Elvio Ángel Bell. Hilda Fredes, su compañera, recién había parido a Pablo, el hijo de ambos. Corría el año 1975. Ya habían pasado tres de la masacre. Faltaban meses para el golpe de marzo del 76′. En abril del año siguiente llegaron las rondas de los jueves. “Memoria, Verdad y Justicia”, la frase que se hizo carne. Lejos de la venganza.

Así discurre la charla con Hilda Fredes, la compañera de Bel, la mañana posterior a conocida la noticia de la muerte de Tito Nichols. Con la entereza habitual Hilda no solamente se refiere a Nichols y el reciente juicio que lo condenó por la desaparición del maestro comunista.

https://soundcloud.app.goo.gl/eYzZ

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*