Crónica de una marcha anunciada

Una señora sonríe, desde un balcón, en la calle Belgrano.

Falta nada para que culmine la movida que armaron pibas y pibes de las escuelas de #PuertoMadryn, cuando todes miran hacia arriba. Cogotean y se cruzan las miradas sonrientes: la “doña” hace flexiones con sus brazos y un cartel, casero, que dice en dos partes: Educa-Cion.

Es el instante de muchos instantes.

Un diamante diría Luis Alberto Spinetta.

El mismo “flaco” que se calzó un guardapolvos en épocas de la carpa -enorme- blanca durante la lucha docente en los menemistas 90.

Mientras, acá en casa, en el pueblo con mar, tantes que apenas habían nacido cuando el dueño de los ojos de papel se “tomó el palo”, piden lo mismo.

Piden por lo mismo.

La mañana se hace mediodía y el calor se copa alejando a la fresca. Quizás no hiciese falta ese aporte aunque sea bienvenido. Bastan algunos gorros, guantes, bufandas. Bombos y redoblantes. Manos alzadas o tocándose una con la otra formando un aplauso. Dos jóvenes se suben a una columna frente a la Municipalidad de Puerto Madryn y reclaman, megáfono de por medio, por cuestiones obvias: calefacción en las aulas, agua en los baños, cimientos firmes, puertas de emergencia que se utilicen para eso pese a que se espere nunca utilizarlas.

Se observan pancartas, carteles, banderas. Se representan en los números que identifican a sus lugares. También en frases. Comienzan a caminar y frasean el clásico…”a ver, a ver, quien dirige la batuta…”

Como resaltan sus días, la rima no es como la conocimos. No se nombra más a esa palabra final. Se la troca por…”escucha”. No nombran ni por su nombre o apellido a ningún funcionario.

Y caminan en redondo. Frenan en tribunales, en la esquina que hace juego con la 710, y habla una mamá: “Estoy aquí como madre pero a su ve como docente”, dice y resalta que la “movida” se inició con una nota de les pibes que, cansados de rotar para tener clases, sembró la marcha de hoy.

Apretados, desfilaron en conjunto, ocuparon una cuadra a lo largo y a lo ancho. En la Galesa dieron las hurras.

Fue dos horas después de la primera juntada.
Fue un rato luego que la señora de pelo cano sintiese en su cuerpo el cuerpo de ese piberío que nos regalaron la mejor de las clases.

Una rotunda lección cívica que ojalá podamos aprender.

Voces. Estudiantes, familiares y dirigentes sindicales marcharon por las calles de la ciudad. También hablaron con La Namunkurá.

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