Domingo Namunkurá: Barra brava

Mantiene, casi, inalterable su imagen a pesar del paso del tiempo. Actor militante, como otres, supo combinar la ficción con la realidad. De las tablas a la pantalla grande. O entregas periodísticas en la primavera alfonsinista: “Yo fui testigo” vistió a la televisión argentina y Arturo Bonín le ganó de mano a colegas que luego intercambiaron sus roles con las entrevistas. En versión de estudio, o en las calles en pos de retratar historias urbanas.

Para la misma época, Enrique Carreras, director de cine, y tutor de otro clan del “palo” como lo fuese Del Boca, el papá de Andrea -símbolo de la simbiosis de actuación y militancia en el período que precedió al gobierno de Macri-; llevó al séptimo arte (como imprimió el colectivo imaginario al fascinante mundo cinematográfico) una película en donde no faltaba alguna integrante de su familia en el elenco: Hasta la mismísima Tita integró la plantilla de aquél rodaje que llevaba el mismo título que el envío televisivo de don Arturo.

En ambas secuencias el titulo hacia referencia a ” la barra brava”.

¿Cuándo fue que el término pasó de adjetivo a sustantivo propio?

¿Cuánto tiempo antes que en “Fútbol Para Todos” mostrasen en el inicio de un Boca-River a Di Zeo y a Martín parapetados en para avalanchas en diferentes sectores de la cancha?

Justamente la muerte de Basile-en 1983-, hincha de Racing de Avellaneda y partido por una bengala marina que surcó la Bombonera, mostraba la distancia que existe entre una bandeja y otra, desde donde se proyectaban en el rating Di Zeo y Martín. La del pibito Scaserra que motivó a su “viejo” a perseguir policías corruptos en 1985. O Saturnino, más acá en el tiempo, a quien la hinchada de San Lorenzo le revoleó un caño.

Eran instantes en donde cada barra tenía un líder a quienes se los conocía más por sus apodos que por sus nombres propios. Los Redondos le cantan a un “tripero” que se hizo leyenda y hasta imaginan un partido en donde “se matan el Pincha y los Canallas”. Distinta melodía ala de Baglietto cuando habla del taller y de un aburrido Platense-Ferro con el marcador en cero.

Pero hay un tiempo en donde el negocio los hizo más famosos y funcionales. Algo que suelen narrar con precisión tipos como Veiga en Página 12 y Grabia en Olé.

Pero también existe un instante en donde “los quías” se confundieron o mimetizaron con los patrones hasta provocar una cultura que vuelve a colocar a la palabra en su casillero de adjetivo.

Y Puerto Madryn importó las formas. Que en esta ocasión valen tanto como el fondo.

Cuando el almanaque arranque la última hoja de este año se deberán contar 16 de jefes comunales surgidos de la dirigencia futbolera: tanto Eliceche que no tiene empacho en pelearse por TV en la definición de una promoción para mantener la categoría, como Sastre que se hizo presidente de Madryn en una asamblea en donde tiraron a los “viejos” por la ventana (el devenir de los años le devolvió el favor a Marani con la titularidad del Consejo de Administración de Servicoop) tras conducir la subcomisión de fútbol; alcanzaron el sillón de la calle Belgrano casi-casi como Macri que viajó de Brandsen al 800 hasta la alcaldía de CABA en un puñado de años.

En el filo de esta semana que se escapa, dos integrantes del Frente Patriótico que participa de las elecciones 2019 realizaron una denuncia tras ser agredidos por fulanos que al compás de los capangas soltaron la frase, “por acá no vengan que es territorio de Gustavo y de Ricardo”: uno de los patoteados cada tanto le hace a la “redonda” pese a ser un veterano. Un tipo que hablando de patotear ha utilizado el verbo “patear” y no solamente balones, sino calles y ranchadas para hacerle la segunda a los tirados del sistema.

Apriete. Dos integrantes de la oposición fueron agredidos en medio de una recorrida proselitista. “Este es territorio de los Sastre”, le dijeron los que se mimetizan con sus dirigentes en la cultura barra brava.

Una ex candidata a legisladora, en una charla en “La Mosca Blanca en 2013, dijo que la violencia había llegado para quedarse.

Sin disfraz de pitonisa se anticipó a los tiros en el Nuevo Palacio en un partido de basquetbol entre Madryn y Brown como a los “corchazos” en el San Miguel en la previa electoral de 2015 cuando el clásico fue literal en las urnas: como pintado quedó ese mano a mano entre primos con Eliceche buscando recuperar la banqueta que Sastre procuraba re-tener.

Después, como en las películas de mafiosos, se dieron un beso en la inauguración de las sesiones deliberativas de 2018.

Había que lavarse la cara y hacer de cuenta que oíamos a Lamolina diciendo, “siga-siga…”.

Salvo que el mes de junio interrumpa un partido que puede extenderse 4 u 8 años más.

Nafta. Coordinador del área en donde se nuclean las juntas vecinales, el también presidente de un club de fútbol -Alumni- Martín Saavedra hizo este comentario en las redes sociales tras el episodio sucedido. Sensibles a cuanto se diga en twitter y en facebook, pretenden apagar los incendios con más combustible.

Facundo Navarro.

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