
24 de marzo.
Comunicado número 1. Noche. Argentina-Polonia. Videla. Los gobiernos peronistas tampoco terminan su mandato. Isauro Arancibia, maestro. Manuel del Villar. Elías Peretz Smolarsky. Aluar y un golpe con olor- también- a aluminio. Solari Irigoyen. Monumental al lado de la Esma. Un año antes, en abril, las primeras rondas. Astiz disfrazado de D´Alessio. Martínez de Hoz y el hilo de la Sociedad Rural. Falcon verde (reaparecen en un desfile). Massera, visitante asiduo de #lamáslinda y su traje impoluto. La contra-ofensiva. Viola, Galtieri, Bignone. Menéndez, Bussi. Por acá, Ayerra. Los vuelos de la muerte. Los chupaderos. Marcha enorme en marzo del 82. Enseguida, Malvinas. El mismo gentío, ahora, ruge con el vozarrón Leopoldo Fortunato. Patagonia alerta. Barracas Laussen y cuando nos quedamos sin paz.
Pero el 24 nos pesa.
Entonces volvemos a interpretar a las ordenanzas. La 7284 no habla de terciarizar. Pese a que el hombre que fue silbado en el 2016, frente a la Muni, hable de eso en la legislatura. ¿Bajaremos los palos de las banderas, como en 2015, ante la vacía silueta de los que no van a orar? Orar de hablar aunque la iglesia esté «al ladito». Se acomodan los melones. Tiene más cuerpo las ofrendas y homenajes al intendente que ocupó más tiempo ese sillón. Claro que debe sumar los cinco que van del 78 al 83. Antes que gane el tipo que se siente cómodo en el Puerto porque se sentaba, cómodo, en la mesa Marina.
Se nos siguen morfando generaciones. Cambiaron los métodos. Los eligen sutiles. Traen la máscara de la indiferencia. Nos convierten en zombies. Por eso recurrimos a un enorme psicólogo social.
Y a un símbolo de estos tiempos, acá en Madryn. Veinte años luego que haya comenzado el siglo 21.
Dijo Alfredo Moffatt en 1999
(…)Haré una reflexión sobre el término desaparecido. Ustedes saben que cuando empezó esta atrocidad, yo trabajaba en terapias de crisis (mi especialidad es “la pesada”), situaciones muy agudas de desesperación. En aquella época venía una pareja o un hermano desesperado que decía: a mi hermano se lo llevaron…. No existía la palabra “desaparecido”, decían: se lo llevaron, porque no se preveían las atrocidades del proceso militar. Entonces era muy difícil de categorizar culturalmente, no había una palabra que ubicara esa situación ambigua en la que alguien no está ni vivo ni muerto. Estos militares hijos de puta crearon, fíjense ustedes, una nueva situación, que es la crueldad de no saber si alguien está vivo o muerto, porque eso generaba una incertidumbre insoportable. Entonces Las Madres, dando vueltas y vueltas en la Plaza de Mayo, generaron la palabra desaparecido y ahora sí, un chico puede decir en la escuela mi papá es un desaparecido y esto tiene un lugar en el mundo simbólico, una categoría simbólica…()
(…)El término desaparecido, creado por las Madres se usa en el extranjero como desaparecido, no missing en inglés, dicen “desaparecido”, en castellano. Yo lo he escuchado en EE. UU.: desaparecidou, como se dice tangou, es siniestro ¿no? Tenemos que reconocer también la complicidad civil que hubo: para matar y torturar a treinta mil hacen falta trescientos mil cómplices directos (diez por cada uno) y tres millones de personas que digan “en algo andaban…” ()
(…)La característica más siniestra del desaparecido social es que se convierte en cosa, en objeto, pierde su condición humana…()
Don Moffatt habla, permanentemente, de los desaparecidos sociales.
Y así vamos, entonces, sin hacernos cargos de nuestra responsabilidad.
Por eso nos jode menos que desaparezca Gastón León.
Aunque se cumplan 10 meses.
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