Tonolec y una noche inolvidable

(Fotos:Pablo Rozenberg y Mariela Alba)

Ariel Román hace sonar el tambor. Natalia Castro, hace lo propio con una especie de doble bombo-¿dun, dun?- y Mariana Molina completa el trío de africanos madrynenses, o madrynenses que viste de africanas a quienes, por detrás de la tela azul, comienzan a bailar en una coreografía natural y sencilla de pies descalzos: PoliyaCorradini, Viviana Trossero, Natalia Gacitua, Mimi James, Celiz Gómez, Verónica Pelaltay, Andy Ramírez y Paula Solín integran el elenco de Guiné-Guiné; la primera propuesta de una noche, otra noche más que amaga con convertirse en inolvidable en la Usina Cultural.

De los tambores que retumban en Obreros Unidos y envuelven a los barrios América, Roca y Comercio, a la dulzura de Paula Lal, vestida de Violeta Parra, regalando bagualas y breves impactos en el bombo legüero. Ariel Román, ahora con el bajo, ayuda a que el clima vaya, entre canciones y canciones, como en un viaje pendular.

Lal. Ariel y Paula, entre bagualas y «pequeñas canciones folclóricas». Otro número encantador en la noche de domingo.

Debajo, en la madera lustrada, la gente se sienta en ronda, o en sillas blancas, o se queda parada, o empieza a mover el cuerpo, la cabeza, a susurrar un estribillo, a mirar la pantalla gigante, a “cogotear” para ver si el augurio del locutor que les pide que se amuchen porque en cualquier instante la sala queda chica, se cumple.
La cita, a las 19. La lluvia que también percute. El humo de los patys y de los choris. Mitad centro cultural, mitad fogón.

Ahora es el tango, el piano de Agustín Urrutia, la voz de Beatriz Berger, el tango, que es sinónimo de los tiempos:”Tiene que ver con Africa, con los negros, con los machos que se sienten abandonados, o golpeados por el amor que no supieron conseguir”, dice enérgica la artista y regala “Naranjo en flor”, o “Malena” como si estuviese en caño 14 y el Polaco le guiñase un ojo.

Tango. Beatriz Berger y Agustín Urrutia nos regalaron clásicos como «Naranjo en Flor» y «Malena».

La vista, abajo, nuevamente, los muestra tarareando aquello del barrio malevo, melodía de arrabal, aunque el abasto, o la tierra de los cuchilleros de Borges quede a 1500 kilómetros.

La música.
Los colores.
¿Ya llegan?
¿Cuánto falta?

Cuanto duren cantando, murgueando, bailando, pintadas en el escenario las Caterva que cierran el círculo, hablando de la Coronel que pellizca la olla, jugando a una zen que se interrumpe cuando le vibra un teléfono y se acuerda que al pibe, a su pibe no lo fueron a buscar: y el vaivén, ahora tiene que ver, con la risa, a la reflexión, con la bronca, a la alegría porque entre imitaciones de covers conocidos, con letras cambiadas que le sacan la lengua al Pro, o escarban entre la mugre de la planta nuclear, o disipan la nube eterna de Aluar, hay un mensaje al poblador rural: que habla de Santiago. Sí, del mismo que falta en esa desde hace once días, ni perdido, ni extraviado. Desaparecido. La firma del mensaje, en la voz de Luciana Grandón, hace oír un “hijo de puta, hijo de puta”, como el que soltó Maradona, en Italia, en la final contra Alemania.
Santiago está dando vueltas, ahí en esa usina que respira caliente, moviéndose en redondo porque así lo imponen VerenaBokehans, Natalia Gonzalez, Mariana Lozada, Susana Numer, Eugenia Sancha, Mónica Gil, Verónica Domínguez, Patricia Fernandez Córdoba, Norma Coronel, Gabriela Degorgue, Natalia Ferreira, Paola Sancha, Celeste Marcolín, Laura Rojas, Patricia Olguín, Mariana Villani, María Belén Branchi, Maru Galli, Luciana Grandón, Rosana Linari y los muchachos que baten el parche, Axel Sánchez y Mateo Goretta.
Gody Corominas, el mismo que en versión Karamelo tanto te hacía saltar como sentarte en flor de loto, sube y baja la cortina con Latinoamérica bombeando fuerte. Nacho, el pibe de las mil batallas, el que soñaba con verlos arriba del escenario, los tiene ahí, a punto.

Murga.. La Caterva, nuevamente en la Usina Cultural. Mensajes que recordaron a Santiago Maldonado.

Falta que se corra el telón.

Azul brillante, como la noche.

Un peinado oscuro trepa a esa mujer aindiada, como le dijo, horas antes en el aire de La Namunkurá a los pibes de la escuela de la Fundación: se oyen los primeros acordes electrónicos y suena “que he sacado”.

Abajo, no cabe un alfiler, como diría la abuela.

La misma abuela que nombra, también en la entrevista Bogarín, hija de desaparecido como Santiago, como fuente de sabiduría. Y comenta, explica, enseña. Los Guaraníes les cantan a los niños, los Qom a los adultos. Se oye “El Camalotal” y la “Cazadora”. Ya hay confianza, hielo roto a alaridos o prolijos sonidos guturales. Aparece un charango, un bombo, una guitarra, un joven vestido de negro que entra y sale, como el tercero del dúo indispensable.

“Ahora le cantamos al amor…a ese que se fue…” y hace la pausa justa para, cómplice, oír el suspiro de la maza que es un solo cuerpo. Cuando los tiene ahí, a punto, extiende…”Y para los que vendrán”, y larga con una versión de “de mis orillas” mientras mueve los brazos, los ondula, como una serpiente perdida en ese monte que a decir de Diego es parte del hombre como el hombre de él. Son una mezcla. No manda uno sobre otro.

Charo y Diego. Tonolec, veinte canciones y una noche para el recuerdo.

Los dioses se guían por “Orerú” y así van desfilando, de una en una, veinte canciones.
Que son poemas o una canción desesperada.

El honor tributo a Ramón Ayala, que vive, y a Gustavo Cerati, que vive: uno en el “Cosechero”, el otro en “Cactus”.
Charo y Diego se mueven en espacios reducidos, conectados se despiden. Pero amagan y regresan con “Duerme negrito” e “Indio Toba”.

Las 19 del 13 se hicieron la 1 del 14 y hasta el Topo habló de Jones Huala, sus catorce hablando de catorce, días de huelga de hambre y su flacura mientras espera que, hablando de vaivenes, entre Bachelet y Macri dejen el bote quieto.

Como esa barca que navega río arriba, o río abajo, según decidan los Tonolec que impregnan la Usina de imaginación, de litoral o de algodón.

Los pibes y Tonolec, mano a mano

-Quería preguntarte, ¿Por qué ese nombre, Tonolec? Dice Aldana.
-Tonolec es un nombre en la lengua nativa, en la lengua Qom, la lengua Qom es originaria del norte argentino. Así como ustedes, acá tienen a los Mapuches y a los Tehuelches, nosotros allá tenemos a los guaraníes y los Qom que también le dicen tobas, que significa canto del ave hipnótico del monte chaqueño: el Tonolec es una lechuzita que hipnotiza a los demás por eso elegimos ese nombre.

-¿Qué es lo que cantan?, insiste Aldana.
-Buenas tardes-dice Diego, ahora-, muy rico lo que siembran. Estuvimos probando la acelga que hacen. Hacemos una integración. Creemos que en la Argentina y en Latinoamérica hay mucha cultura que conviven, entonces la idea nuestra fue la de hacer una integración de todas esas culturas y que todas esas culturas estén en nuestros sonidos. Mezclamos las culturas ancestrales porque ustedes saben que la Argentina cumplió doscientos años como Nación pero mucho antes había pueblos originarios viviendo acá. Nosotros aprendemos de esos pueblos originarios, que como comentaba Charo, en el norte son los Qom y los Guaraníes, pero lo mezclamos con lo actual que es la tecnología y con la música electrónica integramos la música de raíz, de nuestros ancestros. Eso es lo que hacemos con Tonolec, una integración de sonidos, que de alguna manera nos representa a nosotros. Es como si ustedes visitan a las comunidades mapuches y con eso hacen una pintura o una canción.

– ¿Cuánto hacen que están formados como grupo? Pregunta Juan.
– Nosotros con Diego, porque Tonolec es un dúo, componemos juntos los dos. También vamos a las comunidades y hacemos recopilación que es aprender esos cantos antiguos y luego le damos nuestra versión con los beats electrónicos que les pone Diego. Nos conocimos hace 17 años. El es de Chaco, yo de Formosa y antes de dedicarme a la música hacía esto que están haciendo ustedes, comunicación social pero en vez de estar en una radio, estaba en un periódico, escribiendo. Entonces me llamó la música, me llamó la creación de canciones, así que empecé a cantar a los 30 años. Cuando me decido a cantar, nos conocimos con Diego. Estaba en la terraza de un amigo haciendo mi debut como cantante y Diego estaba visitando ese lugar y le gustó lo que cantaba y nos juntamos al poco tiempo y empezamos a hacer nuestra propia música y desde ahí que no nos separamos.

-¿Cómo se les ocurrió hacer la música originaria con lo electrónico?, “chusmea” Luciano.
– Esto fue a partir de una experiencia. Sigo contando la historia a partir de lo que estaba contando Charo. Después de juntarnos hacíamos música electrónica pura, como hacen algunas bandas de afuera(Bjork, MassiveAtack) pero tuvimos la suerte que a los cuatro o cinco meses de estar trabajando juntos ganamos un concurso mundial que se llamaba Fémina Rock, organizado por MTV. MTV nos premió a nosotros y eso consistía en viajar a tocar a España y producir una canción. Cuando nos fuimos a tocar a España, siendo raro que alguien del interior vaya directamente a tocar a Europa sin pasar por Buenos, pero nosotros lo hicimos y eso nos dio mucha experiencia. Al estar allá, en España nos dimos cuenta que lo que estábamos haciendo estaba bueno pero no estábamos contando nada de nuestro lugar, nada de nuestro paisaje, era como que no hablábamos verdaderamente de nosotros. Entonces cuando volvimos de ese viaje, nos dijimos “empecemos a investigar”, empecemos a conocer la música de nuestro lugar y ahí apareció la oportunidad de viajar a las comunidades Qom. Primero en Resistencia, después hacia otros lugares. En ese conocer a los integrantes de la comunidad y a los músicos nos copamos con lo que hacen ellos. Vos los escuchas y viajas directamente al monte chaqueño. Al principio no sabíamos por qué, por qué te teletransportabas a un paisaje. Después con el tiempo empezamos a analizar y nos dimos cuenta que el bombo está hecho con el tronco del árbol del lugar, las pezuñas que usan son de los animales de ahí, el canto de los pájaros es el que imitan las mujeres cuando cantan. Cada cosa que utilizan en su música son del paisaje. Entonces fue cuando decidimos hacer esta integración de sonidos.

-¿La mayoría de los temas, de qué tratan? Consulta Lautaro que agrega que “he escuchado que a veces gritan más”.
-Esa es la forma de cantar. Hay una forma muy particular que se usa en los cantos ancestrales que tiene que ver con esos gritos que vos decís ¿cómo la mujer usa su voz? Recién Diego decía que los pueblos originarios toman de la naturaleza los sonidos. La mujer imita el sonido de los pájaros. Imita el sonido del viento. Son sonidos muy agudos que tienen que ver con registros muy agudos. Eso no significa que hablemos de esa manera. Cuando uno canta puede usar registros muy graves o registros muy agudos. Eso es algo típico de los pueblos originarios. Por ejemplo nuestro rock nacional, si prestan atención, la mujer y el varón usan la voz casi como hablan. Es un poco más plana, no usan tanto los agudos ni mucho los graves. Quizás con el tango suceda lo mismo. Los pueblos originarios tienen este típico registro de voces y en relación a los temas que abordamos, nosotros asimilamos bastante la temática que usan para sus cantos: hablan de la naturaleza, de como viven, hablan de qué comen, de sus dioses, porque los pueblos originarios tienen muchos dioses. No es Dios o Jesucristo el de la creación. Para los guaraníes es Orerú, el Dios que creó todo el lugar, toda la selva donde ellos viven, también está Ñanderú; después los tobas, los Qom, ¿vieron cuándo en Indio Toba digo, “sombras de Copainohue, viejos brujos de los montes…” Copainohué también son dioses o como dice esta canción, viejos brujos de los montes. Sobre la cosgomonía se dice todo eso, la visión de mundo que ellos tienen sobre esos temas, que piensan y tratan en la comunidad, hablan las canciones. Fijate que no hablan de ellos mismos, hablan de todo lo que les rodea. Le hacen una canción al río, le hacen una canción al monte, al canto del pájaro. No hablan que están muerto de pena, no…Dejan su egoísmo de lado para hablar de lo que les rodea y creo que es un lindo mensaje a la hora de sentarse a componer una canción.

-¿Viajaron a otros países para hacer conocer su música, aparte de España?, suelta Gastón que tímidamente larga prenda.
-Fuimos a Estados Unidos, a Europa, varias veces a España e Italia, estuvimos en Marruecos, que es parte de Africa;hace poco estuvimos en China, antes estuvimos en Australia. Deberíamos agarrar un mapa para que vayan viendo en qué ciudades. China está exactamente del otro lado, tienes que dar toda la vuelta para llegar a China y nosotros estuvimos un mes “y piquito” para llegar allá, tocando en seis festivales que se hicieron en China. También conocemos mucho nuestro país. Dimos la vuelta unas cuatro o cinco veces: pasamos por Chubut pero no habíamos venido a Puerto Madryn. Pero para nosotros es muy lindo esto de poder estar en las provincias y en las ciudades de nuestro país. (Diego)

-¿Cómo les demostró la gente, en los lugares a donde viajaron, si les gustó o no su música? arremete Gastón, ya suelto.
-Generalmente aplauden o te abuchean o te tiran tomate. Habitualmente a la gente les gusta. Muchas veces no entienden el idioma porque inclusive aquí en nuestro país cantar en Qom o en guaraní, hay mucha gente que no lo entiende pero también ahí te das cuenta que la música es un lenguaje universal y que llega mucho más allá del entendimiento de las palabras. Llega a otras capas de la sensibilidad que uno tiene. Escuchas vibraciones, ritmos, melodías, armonías; como si fuesen paisajes sonoros por los que te metes y empiezas a viajar. Eso te sensibiliza y te hace entender un montón de cosas sin necesidad de tener que entender una letra.(Diego)

-¿Son muchos los integrantes de Tonolec? Gastón, ahora imparable.
– Quienes creamos Tonolec somos los que estamos acá. Somos un dúo, Diego y Charo, quien les habla. Sin embargo tenemos diferentes formatos: cuando venimos de gira a puntos lejanos, como Puerto Madryn o cuando viajamos al exterior en donde cuesta mucho ir, ahí viajamos los dos solitos. Y van a ver esta noche que tocamos muchos instrumentos. Pero en Buenos Aires somos ocho músicos. Esos músicos reproducen aquello que nosotros creamos. Luego tenemos un tercer formato en donde somos tres los músicos, un percusionista que viene con nosotros. Nos vamos adaptando a las diferentes maneras según las posibilidades de los lugares adonde vamos también.

-¿Qué sentís cuando cantas?, vuelve a la charla Aldana.
-Me transporto.¿Qué sentís cuando escuchas una canción romántica? Te transportas, ¿verdad? Te acordas de ese chico con el que bailaste o de una fiesta a la que fuiste y ¿Qué pasa cuando escuchan cumbia o reggateon? Se ponen re-felices. Se transportan a un lugar en donde está todo bien. Por ahí te enojaste con el de al lado, recién, y escuchas esa música y te transportas. Ese poder tiene la música y ese poder de transportarnos tiene la música para nosotros y la música que creamos. Cuando canto siento que estoy conectada con mis antepasados. Tengo sangre guaraní y siento que puedo llegar a esos lugares en donde quizás nunca estuve pero por tener esa sangre guaraní, está dentro mío. Es algo que sé. Como que vas a un lugar y parece que en ese lugar ya estuviste. Canto y parece que ya recorrí esos paisajes, estuve con esas personas y esa es la magia que tiene la música. Transportarte. Como cuando escuchas el sonido del mar. No hace falta que estés viendo el mar, basta una caracola en la oreja. Eso es lo que hace la música, lo que hace el sonido.

– ¿Hay muchas bandas de música en donde viven? (Gastón)
-Soy de Resistencia y Charo se crió en Resistencia y allí hay mucha cultura en general, muchas bandas, muchos artistas que pintan…

– ¿El mismo género que ustedes? Interrumpe Gastón.
“Somos únicos”, acota veloz, Charo.
“Si aparece alguien lo boicoteamos”, cuenta Diego, mientras todos ríen.
-No conocemos tantas bandas. Por ahí en Buenos Aires hay algunas que también mezclan. Son diferentes estilos pero también hacen esta integración de sonidos. Vivimos en Buenos Aires desde hace 15 años porque es más fácil para movernos hacia todos lados. Lamentablemente la movida cultural está en Buenos Aires. Conocemos muchas bandas de todo el país. Hay grupos que sobre todo a partir de la crisis del 2001empezaron a mezclar el rock con el folclore; el tango y el folclore. O la música electrónica. Pasó algo muy interesante y es que se empezó a ver más para adentro de nuestro país y no tanto afuera queriéndonos parecernos a Estados Unidos o a Europa que nos pasó históricamente y es algo que de alguna manera nos hace más débiles. Parecerte a algo que no sos, te debilita. Cuando estás bien parado sobre tus raíces sos un árbol firme que no lo va a tumbar el viento tan fácilmente. Para nosotros es muy importante conocer nuestras culturas. ¿Saben algo de los guaraníes?

– Sé que son paraguayos…(Gastón)
– El Paraguay, sí es un país en donde se habla el guaraní-Charo- y ellos viven también ahí. ”¿Y si les digo que una de las costumbres más habituales que tienen ustedes, todos los días, es un invento guaraní? ¿Qué me dicen?”-Diego-
– ¡El mate! (Casi todos)
– Tomá mate-Charo-. Eso es un invento guaraní-Diego- Y todos los argentinos…

(copa la parada Gastón)…Pensé que era argentino.
-Es que los guaraníes son argentinos, también- Charo-. Es muy importante entender esto que les decía hoy.200 años tenemos de nación, como Argentina. Pero en realidad estos pueblos viven sin estos límites que se pusieron a partir de las colonizaciones, hace mucho tiempo más. Todavía falta mucho para que la Argentina como nación tenga la misma cantidad de años. Es decir que hace miles y miles de años que se viene viviendo en estos territorios sin las fronteras que existen hoy, que son fronteras políticas. Entonces, Paraguay, Argentina y Brasil, no existían. Para ellos era vivir en una región- Diego-. El guaraní vive en todo. Las comunidades originarias viven tanto en Paraguay, como en la Argentina como en Brasil. No es que son de un solo lado. (Charo).

…Creía que eran solo de Paraguay(Gastón).
Es algo que nos trataron de vender (Diego).

(Metemos un bocadillo los grandes) Cuando empezaste la charla con los pibes hablaste que eras comunicadora social, dijiste comunicadora social-“Los soy aún”, acota la cantante-, y no periodista. En esa etapa de cronista, el tema de los pueblos originarios,¿Era un tema de cabecera? Una pregunta. La otra: hoy volcada a la música pero con ese recorrido que te permite seguir siendo cronista de otra manera, ¿Cómo se observa la lucha de los pueblos originarios? ¿Hay variantes en esas luchas en los distintos lugares de la Argentina?
-Voy a mezclar estas dos preguntas integrándolas con una respuesta. Cuando estudié comunicación social eran los años 90 y no se hablaba en ese tiempo de las comunidades originarias o de los indios. Cuando digo indio no lo digo de manera despectiva. Lo digo cariñosamente. Indios son los de la India, los nuestros, pueblos originarios. No quiero caer en esos análisis. Y no se hablaba porque nuestros gobiernos se han preocupado siempre por hacernos creer que no existen los pueblos originarios en la Argentina. O a través de la educación nos enseñan que el indio es la barbarie, son los salvajes y la civilización son los españoles. Ahora si analizamos la historia, ¿Cómo vienen los españoles a nuestra tierra? ¿En qué vienen?

– ¿En barco? Consultan candorosos los chicos.
– ¿Qué traían en esos barcos? (Charo)
-…Oro.
-Llevaban el oro de acá…-Charo- Traían armas. Estaban preparados para combatir, entonces los salvajes fueron ellos porque acá la gente estaba viviendo de sus tierras y de sus costumbres. Entonces desde el principio en las escuelas, en nuestra época, porque ahora creo que es diferente. En nuestra época se nos enseñaban esas cosas. Pues, yo que tengo la piel oscura, el rostro aindiado, porque tengo sangre guaraní, no me sentía orgullosa de decir que tenía sangre guaraní, ¿Por qué? Porque en el libro a mí me decían que mi pueblo era salvaje. Que matábamos, que éramos malones. Que nos afanábamos los caballos y que tratábamos mal a las mujeres. Sobre esas mentiras nos educaron. Y cuando estudié comunicación social estaban esas mentiras como una verdad. Después los tiempos fueron cambiando y cuando los tiempos fueron cambiando, ¿Por qué cambiaron? Porque también hay algunos gobiernos que dicen que los pueblos originarios no son eso que se venía diciendo, ¿Se entiende? No realzan lo europeo, lo italiano o español, que todos tenemos. Yo también sangre italiana, Diego tiene sangre española. No renegamos de eso. Pero sí estamos orgullosos de tener sangre nativa. Si es hermoso tener este color de piel, y tener este rostro con la cara de nuestros indios mapuches, de nuestros indios guaraníes, o de nuestros Qom. Entonces considero que ha cambiado mucho esa situación de cuando empecé a estudiar comunicación social a ahora. Porque de repente, desde el gobierno se empezó a decir que teníamos pueblos originarios, comenzó a realzarse las artesanías que hacían, los textiles que hacían y eso es maravilloso y ojalá no volvamos nunca atrás con ese tipo de pensamiento. Porque es como decía Diego recién, eso nos hace fuertes. Saber que tenemos sangre nativa y saber que somos una conjunción de sangres sobre este territorio, sin renegar de nada. Me lastima mucho que en este último tiempo estén pasando otra vez cuestiones que no eran tan habituales, como empezar a decir en la prensa que los mapuches son salvajes. Defienden sus tierras, defienden el territorio. Hay que ser analítico y no creer todo lo que nos dicen de los medios de comunicación y como comunicadores sociales, ustedes, ser verdaderos. Ir al lugar, investigar si realmente lo que dicen es cierto y ahí tener una visión. Pero no repetir como loros lo que es cuchamos por ahí, porque a veces esos medios de comunicación donde les toque estar van a estar al mando de empresarios que poco les importa nuestro territorio y la salud de nuestra tierra. Tenemos que ser conscientes y criteriosos. Cómo abordamos la comunicación social, sino la comunicación social se vuelve algo como los políticos, a quien nadie les cree. Nadie les cree porque a veces hay muchas mentiras en las noticias. La nueva generación de comunicadores sociales tiene que tener en cuenta esto y tienen que ir ustedes por la noticia, por la verdad. Siendo fieles a ustedes mismos.

-…Para que la gente te crea (Gastón).
– Para que la gente te crea. Hoy básicamente muchos periodistas son lo mismo que los políticos. ¿Vieron que a los políticos dicen que no les creen? El periodista que tenía una función noble, siempre, que era la de informar para que el otro pueda tener una opinión se convirtió en un político más. Alguien que manipula la noticia. Te muestro solamente esta parte y no te muestro todo lo otro.

-Charo, ¿Tu papá está desaparecido?
-Mi papá sigue desaparecido. Tenía tres años, cuando, en Formosa, mi papá que era militante del peronismo, un militante que no tenía armas en la casa y que solo tenía la palabra, se lo llevaron. El creía mucho en la democracia, creía en este sistema en el que vivimos nosotros, porque se puede votar, se puede cambiar de rumbo a través del voto y todos tenemos palabra. Desapareció en la época del proceso en donde los militares tomaron ese poder, ¿no cierto? Y hasta el día de hoy no lo encontramos. Sigue desaparecido.
– ¿No tuvieron ninguna información? (Gastón)
-No. Se hizo un gran trabajo en estos últimos diez o doce años. Un gran trabajo de búsqueda y de derechos humanos pero hay mucha gente que sigue sin ser encontrada, lamentablemente.

– ¿Y usted que opina con quienes dicen que los mapuches se robaron las tierras? (Lautaro)
– No coincido en absoluto con esa visión. Hay una deuda histórica que tenemos para exigir a nuestros gobiernos que es devolver esos lugares donde ellos habitaban. Creo que los diferentes gobiernos, de todos los colores políticos, no hablo de un solo gobierno sino de muchos años le han sacado a ellos las tierras o les han dado tierra que son inútiles que no sirven. En donde no se puede cultivar, en donde no pueden hacer nada. Hoy los pueblos originarios están fuertes. Entre ellos se empezaron a comunicar, se empezaron a decir estamos vivos, podemos reclamar y esto molesta a muchos. ¿Por qué? Porque las tierras de ellos están vendidas y se instalaron gente que viene de otros lugares a montar empresas y destruyen el suelo, o se llevan toda esa riqueza que hay en el suelo para afuera.

– Cómo el tema de la planta nuclear…-Gastón-
– Nosotros desde que empezamos a trabajar con ellos, empezamos a entender el mundo desde otro lugar, también. Cada uno vive su micro mundo dentro de una cultura y entiende las cosas de una manera. Vivimos en una sociedad occidentalizada en donde nos enseñaron que la naturaleza y el hombre son dos cosas separadas. Acá está la naturaleza y acá estamos nosotros. Y usamos a la naturaleza para enriquecernos. Ellos tienen un concepto totalmente diferente. Los Qom dicen que el monte no les pertenece que ellos pertenecen al monte. O sea que son parte de ese paisaje. Desde ese punto de vista si estas contaminando un río o talando un monte estás haciéndote un daño a vos mismo. Hay veces que hay luchas políticas en donde no se está entendiendo cómo es la verdadera idiosincrasia de un pueblo. Ese es un trabajo nuestro. Como decía Charo, antes; ir a buscar la noticia, ir a conocer. Muchos hablan de los mapuches, o de los Qom en los medios de comunicación, pero nadie fue a una comunidad. Hablan de la pobreza de ellos, pero ponen en el mismo lugar la pobreza económica con la pobreza cultural. Y ellos no tienen una pobreza cultural, tienen una gran riqueza cultural. Se les han quitado sus riquezas económicas, por eso viven con poco, digamos. Es muy importante que uno sepa que puede ir a esas comunidades y que puede hablar con la gente para poder entender un montón de cosas que desde afuera no se entienden. Para poder resolver estos problemas tenemos que poder ponernos en el lugar del otro. Y para poder ponernos en el lugar de otro tenemos que entender cómo piensa. No podemos exigirles que piense como nosotros.

-Los chicos, el año pasado, trabajaron con el documental “Octubre Pilagá”, ¿Nos pueden contar de otras etnias en Formosa?

-No tuve acercamiento a los Pilagá. Si a aquéllas comunidades con la que hacemos música que es la Qom y la guaraní. Un poco de la mapuche. Estuvimos en una comunidad macá que está para el lado de Paraguay, casi cruzando Formosa y puedo decir sin conocer a la comunidad Pilagá desde adentro como si conozco a estas otras comunidades es que los pueblos originarios tienen cuestiones en común: cómo valoran la naturaleza, cómo valoran a sus mayores, a los ancianos ya que respetan mucho las voces de los abuelos porque ellos tienen sabiduría del camino recorrido. Respetan mucho el silencio. Saben escuchar. La mayor lucha de ellos y en esto coinciden los pueblos originarios de todo el planeta es la lucha por las tierras. En todos los lugares, les han robado su tierra. Se las han saqueado y esta es la gran lucha que siguen teniendo por delante y es la gran lucha que tenemos que apoyar. Que vuelvan a tener su espacio donde tener sus chanchos, sus vacas, sus gallinas, en donde cultivar, en donde tener sus árboles y creo que será una linda manera de ir recomponiendo un poco este mundo tan loco en el que estamos parados, ¿No es cierto? Y siempre repudiando. Repudiando esos actos de violencia y masacres que se hicieron a las diferentes comunidades. Los Qom tienen también Napalpí, por ejemplo, que una gran masacre que se hizo en Pampa del Indio en el interior y creo que cada comunidad tiene su historia en donde un grupo fue masacrado y fue maltratado. Nosotros como artistas poner nuestra música y nuestro canto al servicio de la difusión de este tipo de ideas y de pensamientos que estamos compartiendo, acá, con ustedes.

– En esta gira patagónica ¿Pudieron estar con alguna comunidad Mapuche?
– Estuvimos en Neuquén con unos chicos que tienen un grupo de música que se llama PuelKona, quienes hacen una mezcla con rock y música mapuche y con ellos estuvimos hablando de la represión, de lo de Santiago, sobre la planta nuclear, poniéndonos al tanto de la actualidad. Siempre que podemos en los viajes hacemos algún encuentro en los huecos que nos quedan para poder entender la situación. Como decíamos hoy ir in situ a conocer qué está pasando.

– ¿La seguimos arriba del escenario?
– La seguimos arriba del escenario. Un placer, chicos.
Final con aplausos. Como recibieron en el show, a la noche.

De todo, como en botica. El buffet, atendido por los instructores y docentes de la Fundación.Una muestra originaria con instrumentos musicales y vestuario. Un comunicado antes que suba Tonolec, leído por integrantes de las comunidades mapuche. Cierre, con mariscos y sonrisas, en la cocina de la Fundación; símbolo de las reuniones populares en la organización.

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