
«A mi manera», es el programa radial que conduce José Urquiza quien está hace veinticinco años en la Fundación Ceferino. Desde cuando se dormía en el lugar. Brando Vasquez, tiene quince años, la misma edad que tenía Jorge Viveros, su profesor en operación técnica cuando comenzó en el oficio que dice»se ama, y no se toma como un trabajo». Entre los tres nos cuenta como se amalgaman las diversas funciones en la organización que tiene como horizonte a la educación y al trabajo como ejes incondicionales.
A mi manera. O a la suya. O la de los tres protagonistas de esta historia. Los sábados y los domingos los «pibes» operarn los programas propios de la emisora. En la semana, ensayan entre cursos y otros envíos.
«Tengo 45 años así que empecé a hacer mis primera armas como sonidista a los 15 y después me metí en las radios con los amigos:las primeras armas que hice fue en la vieja radio Crystal, luego seguí en FM Madryn», cuenta Jorge Viveros, acomodado en una silla, al lado del joven Brandon Vásquez que debuta en la operación técnica, este sábado en donde las gotas hacen tanto o más ruido que los sonidos que salen de la consola.
En el aire, «A mi manera», el programa que conduce José Urquiza en donde la cumbia es protagonista principal. El recuerdo de Rodrigo, los acordes de Cachumba, y algún reggateon que se escapa de la panta lla de youtube hacen el resto, mientras el «El abuelo», de los primeros habitantes de la primera Fundación Ceferino Namuncurá aprovecha para hacer historia, en el aire y entre los pares.
Como es el caso de Brandon que ingresó hace seis meses a la organización y menciona haber pasado por distintas experiencias, además del aula matinal, en el taller de huerta y en comunicación en dónde le adosó su pluma a varios informes periodísticos, los cuales también lo vieron cubriendo marchas callejeras con la cámara al hombro, o preguntando en su versión de cronista.
Desde hace unas semanas, mano a mano con Viveros que tiene un secreto a flor de labios para compartir,toca perillas, sube potes, gradúa consolas y está listo para dejar las listas de programación que mantienen el aire de Radio Escuela Namunkurá durante las 24 horas:»En 1980 llegamos, desde Sierra Grande a Puerto Madryn. Mi mamá era fanática de la radio, en ese momento de LU 17 y entonces nos fanatizamos de escuchar la radio. Era comer a la tarde y a la noche era seguir escuchando la radio. Me intrigaban de donde salían las voces y la música. Cuando fui creciendo me empecé a empapar de lo que era eso y ahí arranqué y mi sueño era trabajar en una radio».
«Tengo que amar esto», dice el pibe que tiene la misma edad que tenía el que soñaba con descubrir los sonidos y de donde venían:»Y esto me encanta. Todo lo que tiene que ver con radio, video y ese tipo de cosas me gusta mucho, y me llama mucho la atención desde que soy chico.Me tiene que gustar, ese fue el consejo del profe».
En treinta años de profesión, Viveros atravesó un extenso camino:»Pasé por varias Fm hasta que en el 2003,2004 llegué a LU 17 en donde empecé como operador e hice trabajos de producción», cuenta y agrega que «son muy diferentes el trabajo de operador y de sonidista, el sonidista debe estar muy acoplado a todo un grupo musical, a estar atento a las voces y a los instrumentos y la operación técnica, el operador está con el locutor, de frente, y entre los dos tienen que manejar el aire, buscar los oyentes que te escuchen. Son dos cosas distintos. Particularmente amo hacer operación técnica», dice y coincide en ese mandato que le pasa al pibe que se comunica por el intercomunicador con Urquiza, con pasado radial: «En el comienzo, en la fundación, en donde como siempre hacíamos de todo, tuvimos un programa en FM Madryn, la radio de Calderón. Después empezamos con los cursos de operación técnica, como tienen los pibes ahora, con Mario León, antes que inicie la radio y cuando se inició la radio- en enero de 2012- conducía junto con Miguel Marín, otro instructor como yo, el programa tradicional de las mañanas de los domingos que se utiliza de práctica de los talleres», recita José que se hace un tiempo para preocuparse por las vacas: «Está lloviendo y los animales también sufren. Hay que agrandar el establo, parece».
Y así, como cada jornada se entrelazan las actividades que le dan vida a la organización que trabaja hace veinticinco años con pibes como el «abuelo», o como Brandon, que vive en un hogar y sueña, como soñaba su profe con encontrar un lugarcito entre sonidos y consolas:» A mí me gusta mucho el pop, el not metal y el dedcor», explica y uno, a la vejez viruela no sabe de traducciones precisas:»Tenías que pasar de cassette a cassette; tenías un híbrido y dos caseteras, luego agarré la etapa de los discos y las compacteras, años noventa, dos mil, mas o menos. Después empezaron a incorporarse las computadoras y el software que te permití importar los audios de sonido de publicidad y música. Todos los días vas aprendiendo porque llegan nuevas tecnologías y sonidos y pasas del wap, al mp3, esto todo muy amplio. Ahora se trabaja también mucho con el wassap. Ha sido una década muy rica para todas las radios porque esa tecnología tenes que incorporarlas al medio».
-¿Cómo te encontras en esta faceta de instructor, de profe, tratando de volcar tanta experiencia?
-Desde que vine acá a la Fundación es una experiencia particular para mí porque como te decía sé como trabajar con el locutor, ese es mi trabajo y tenemos que llevarnos como hermanos. Y así me entiendo mi laburo, yo solo. Pero después empezar a incorporar nuevas metas de como explicarles a los chicos como se trabaja la consola, como tenes que llegar a enseñarles a operar, es un caminito que es paso a paso. Particularmente me ha servido y es muy rico. Explicar todo eso desde la práctica es una cosa, en la teoría es otra: vamos aprendiendo. Supongo que ellos aprenden de mí y yo de ellos.Agradezco a la Fundación porque me doy cuenta que algo que creía no podía hacer, sí se puede. De a poquito es poder transmitirle esto que uno ama. Y es un buen oficio a futuro.
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