La alegría de los chicos cabe en una pelota de fútbol

Terminó el torneo de invierno para los pibes de los clubes de barrio de la ciudad. Mil quinientas personas colmaron el Gimnasio Municipal Nº 1 en donde quinientos futbolistas de entre siete y doce años dieron rienda suelta a la alegría de correr detrás de una pelota. En una emotiva ceremonia, las familias, entre fotos, videos, lágrimas y aplausos disfrutaron el último día de vacaciones, antes del inicio de las clases. Los que “campeonaron” fueron: 2010, AFO.2009, Madryn.2008, Pujol.2007, Brown.2006, San Miguel.2005, S.T.I.A.2004, Deportivo Katry. 2003, San Miguel.

Nosotros, desde la agencia de noticias de la Fundación, corrimos el telón, en Sarmiento y Bouchard y les trajimos algunas historias.
Como las de “Omer” y “Bicho”, dos amigos ya grandes que comparten las ganas de compartir sus experiencias con los “locos bajitos”. Que siempre, como dice “el Nano catalán”, se incorporan.

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Fiesta.Los “pibitos” disfrutaron del torneo de invierno. Camiseta roja para los chicos de San Miguel.

Amigos son los amigos
Se conocen desde hace muchos años y ahora, conversan animadamente, entre ellos en lo más alto de las gradas del gimnasio que luce mas remozado, en el negro del escenario que, dentro de instantes, servirá de marco para la entrega de premios.

“Recién me decía el Bicho (por Montini) cómo nos hemos quedado en el tiempo. Todavía seguimos jugando en la piedra. Este marco es hermoso, tantos pibes jugando. Deberíamos aprovecharlo de otra manera. Estábamos hablando, tratando, soñando, quizás, de cambiar el futbol de la zona. La idea es empezar a cambiar: hay clubes que están bien con la infraestructura, pero todavía hay canchas de piedra como cuando jugábamos, nosotros, hace veintinco años”, dice Omer, así le dicen a Fornés, identificado con el club Alumni.

“Con “Omer” jugamos juntos, en la piedra y vemos que todo sigue igual. Este torneo, es un lugar de encuentro, un lugar de contención. Nosotros, durante el año estamos trabajando para que los chicos tengan mejor pie. Puedan desarrollarse a través del fútbol y de los entrenamientos”, señala el “Bicho”, Fabricio Montini, cuyo apellido es sinónimo de Guillermo Brown.

“Tendríamos que juntarnos los clubes barriales, sobre todo los mas chicos. Nosotros hemos armado un club infantil con 79 chicos entre hockey y futbol”, añade y agrega: “Es muy lindo que tengan ese intercambio de encontrarse con otros pibes como sucede acá, en este torneo de invierno”.

Juan Carlos Felipe, como al igual que varios de los grandes que andan dando vueltas entre los “purretes” oficia de entrenador, dirigente, delegado y aguatero. En una de las tantas corridas, se frena y dialoga con la agencia de noticias de la Fundación Ceferino Namuncurá: ” Estamos dando una mano porque se hace en grupo, entre todos(la tarea de realizar la reseña que va a culminar con la entrega de premios).La idea es sumar, esa es la idea de los delegados”, porque, dice ” queremos que los chicos tengan las mismas posibilidades que los clubes más grandes y que puedan competir para estar a la altura de cualquier equipo con estructura grande”.

El Deportivo Pujol, uno de los elencos que anima el certamen, crece a pulmón. Juan Carlos, nos lo cuenta:
“Recién esta semana nos hicimos de un lugar físico, tenemos que pasar la maquina, nos movemos con los papas y los días de frío entrenamos en las escuelas del barrio. Son muchas categorías y no entran todas, así que las mas grandes están a la intemperie”, y se extiende diciendo que” es difícil trabajar con el frío, entonces esperamos los días buenos. Los padres se prestan en nuestra convocatoria y ahora estamos terminando la personería jurídica y desenvolviéndonos con una comisión armada”.
El sueño de los “pujolenses” es tratar de ser una entidad más de la zona:”No queremos ser solamente un club de barrio básico. Nos gustaría crecer”, recita Felipe para quien el mejor momento es el posterior la velada en el Municipal: “Nos vamos a festejar a la sede que nos prestan porque es un gran grupo y queremos unir a los chicos”.

De eso se trata.

El Estado debería apoyar mucho más

“Es un problema grande que tienen los clubes chicos especialmente los de barrio y eso no depende de los dirigentes de esos clubes”, continúa hablando y explicando desde la experiencia, Omer: “Si no te apoyan desde los gobiernos no se puede; es imposible tener una infraestructura adecuada para los tiempos que corren. En mi club tenemos una canchita de césped sintético.Pujol hace la suya poniéndole el hombro”, sintetiza el entrenador para quien “hay otros clubes que tienen otra suerte y otros contactos”.

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Infraestructura.En la semana, durante el año, la tierra. “Es imprescindible que tengan un buen piso”, dicen “los profes”.

“Seria imprescindible que estos chicos, que son de categoría 2010 y 2011 tengan otras posibilidades. Un buen piso, un lugar cerrado porque el chico crecería en otro entorno y no dependería como dice el prole (en referencia a Felipe, de Pujol) que haga frío para que entren todos en un mismo lugar”, sostiene Montini para quien existen otras posibilidades: “Desde el Estado debería facilitarse mas las cosas. Los clubes que están mas arriba se nutren de estos clubes de barrio. No estaría mal que nos den una mano desde el Estado porque futbolistas llegan uno en un millón y queda el trabajo social y de base. Desde el Estado debería facilitarse mas las cosas para los clubes que menos tienen”, afirma el representante browniano, que concluye: “Nosotros seriamos el semillero para los clubes de la zona. Muchos clubes como Alianza, Alumni han crecido en infraestructura, también con esfuerzo pero los clubes de barrio hace que los pibes con el deporte no se suelten tanto para la calle”. Y como ejemplo resume. “Si no les da la edad (cuando alcanzan la última categoría de liga amateur) vienen a acompañar a los mas chiquitos. Demuestran que quieren a su club y continúan adentro de esta estructura de contención”.

El recuerdo para don “Katry”

Victorino Catremil es una imagen en la pared de una biblioteca (hermoso mural realizado por nuestro compañero Claudio Segundo en la biblioteca popular de las 630 viviendas), una flecha y símbolo mapuche en las camisetas de colores azul y amarillo, es el nombre de un club, es una emoción constante. Un recuerdo permanente.
La categoría 2004 se consagra campeón y es Raúl Vega, otro trotamundos de la pelota hecha barrio quien ofrece la herencia dejada por ese hombre que a los setenta se fue de gira.

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Katremil. Victorino Catremil, a quien le robaron la “k”. Hermosa imagen del fotógrafo madrynense Alexis Garay. Murió en 2015, lo recuerdan chicos y grandes. Formó a los actuales entrenadores barriales.

“Se cumple un año que nos presentamos con él. Le dedicamos este torneo para el que nos preparamos con muchas ganas, las mismas que tenemos de continuar con su legado”, desarrolla para agencia de noticias de la Fundación Ceferino Namuncurá, Raúl, uno de los tantos entre jugadores, entrenadores y dirigentes del fútbol de los barrios que dejó en cosecha don “Katry”, un enorme pedazo del Don Bosco, El Porvenir y el Unión Obrera.

“Este es el verdadero semillero de los clubes de Puerto Madryn”, describe Raúl para quien, al igual que los otros referentes de la actividad es necesario mayor y mejor infraestructura.
Otro que se suma a los recuerdos del histórico “deté” de Millonarios y cantor popular es Ariel Campos, de Stía para quien don “Katry” es una eminencia.”Le dedico el torneo a Catremil con quien empecé jugando al fútbol. En su nombre debemos ponernos las pilas y reformular la liga barrial. Creo que vamos en buen camino. Este gimnasio lleno y los chicos divirtiéndose así lo demuestran”, dice: “Nuestro trabajo es diario. Venimos trabajando hace ocho años”, señala Ariel y agrega: “Es lindo y continuo (el trabajo), tenemos apoyo de los papas y a los pibes no se les cobra cuota. Los papas trabajan mucho para la vestimenta y los jueves tomamos la merienda o cada tanto compartimos una choriceada:tratamos que cada quince días haya alguna juntada”.

La crisis del país también se refleja en el fútbol barrial

Ariel Campos agrega que “nosotros dentro del club, charlamos mucho con los otros “profes” y si bien en mi caso tenemos ayuda del gremio, los otros (clubes) no pueden, les cuesta. La crisis se siente a nivel país. La situación es muy mala. En la ciudad se observa y ese es el comentario de los padres que no hay laburo”, finaliza Campos a quien le brilla la cara cuando habla de esas pequeñas, bellas historias dentro de la historia:”Nos cruzamos con Deportivo Pujol, nuestro clásico (las canchas están pegadas) y mas allá del resultado, los chicos se saludan con mucho afecto, se cruzan y se dan un beso o un abrazo. Ese es nuestro premio ya que nosotros tratamos de hacer todo por los chicos”.

Los colores, una pasión
Los clubes de la ciudad están representados en los nombres de Brown, Deportivo Madryn, Alumni y Alianza. Entonces, surge la pasión. En las tribunas, con los familiares gritando mas fuerte el “dale campeón y los goles de esa camiseta que aman y en el banco de suplentes, en donde los entrenadores se ponen los cortos cuando defienden la misma casaca.

Es el caso de Lucas Fernández, jugador de la primera de Alianza que nos relata: “Nos hicimos cargo con Ezequiel (Daldani) hace cinco meses. Salimos campeones en los dos torneos que jugamos. Nos interesa la felicidad de los chiquitos y que vayan aprendiendo, día a día, lo lindo que es el futbol”, dice para quien no es sencilla la tarea de enseñar. O de transmitir esa pasión: “No es fácil, es complicado y lleva tiempo esta actividad: a las categorías más pequeñas, de 2010 a 2012 hay que enseñarles a pegarle, a cabecear la pelota, prácticamente todo”, aunque como “somos gente del club, lo que vamos aprendiendo se lo transmitimos”, dice Lucas quien cree que” los chicos juegan con la misma pasión sabiendo que estos colores son los del club del barrio y que nosotros, los que jugamos en primera los amamos como ellos. Es muy lindo ese sentimiento”.

Para Hugo Sayueque, otro que lleva un apellido muy futbolero en la ciudad, director técnico de Deportivo Madryn, quien dirige entre todas las categoría a doscientos niños, éste, el instante de compartir un evento como el torneo de invierno es “uno de los mejores momentos que tenemos los “profes”. Verlos correr y jugar, cómo se divierten. Es lo mas lindo”, nos traduce en su sentir.
“Cuando Carolo (por Pedro Arancibia) dejó de jugar empezamos a trabajar con él y desde ahí no paramos. Hace diez años que estamos con los chicos del club. Vamos aprendiendo sobre la marcha. Antes había otra tecnología, tenes que estar actualizado. Con ellos, si le prestas la debida atención, aprendes mucho. Cada año seguimos aprendiendo y ahora, con el paso del tiempo sabemos manejar las circunstancias”, dice y se hace un tiempo hablando de…para explicar cómo se maneja la ansiedad, y a veces la impaciencia de los adultos:”A veces se hace difícil porque hay equipos que salen a ganar y solo quieren eso. Nuestra mentalidad es distinta. En los entrenamientos le decimos que todos tienen que jugar y en los partidos pasa lo mismo. A todos se les da el mismo tiempo, la mentalidad de ellos no pasa por los grandes. Ellos no tienen que cambiar. Los grandes tienen que cambiar“.

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