
Combinados los talleres de herrería, parquización, huerta y granja; instructores y estudiantes de la escuela 1737 de la fundación Ceferino Namuncurá prepararon el terreno para la futura siembra. Soldadura mediante se construyó una «rastra» que reemplazó herramientas manuales. De máquinas obsoletas, los compañeros crearon una nueva. También se colocaron nuevos aspersores para abastecer a la granja. Los caños, de 1,80 metros, que forman parte del sistema de riego también fueron realizados en el espacio de herrería. Cada tarea realizada forma parte de la currícula social y culturalmente pertinente que atraviesa a quienes concurren a la organización. La resultante de estas actividades forman parte del subsidio entregado por el ministerio de ambiente provincial que conduce Eduardo Arzani quien visitó la institución durante este 2019.
Lucas y Facundo sonríen y muestra una bandera. Es el final de un trabajo en donde se aprende y se enseña, entre chicos y grandes, para fortalecer el vínculo de educación con trabajo. Previamente y con la guía del profe Guido, acompañado por Ariel, se confeccionó una máquina -la rastra- que unidos que ya no se utilizaban. Es así que quienes integran el taller de huerta y de parquización se desempeñaban con herramientas manuales. A su vez se colocaron nuevos aspersores (los que existían previamente se activan en forma automática para mantener gran parte de las 3 hectáreas que forman el predio) para poder abastecer el sector de corrales en donde ya intervienen quienes forman parte del taller de granja.
Herrería y soldadura, caños, aspersores, creatividad y diseño para producir una máquina nueva. una rastra remolcada por un tractor.
La tierra yerma para la nueva siembra.






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