
Conocida la pena para la madre de un menor hallada culpable de abuso sexual agravado y de su pareja, algunas consideraciones. ¿Cuál es el poder que maneja los hilos? ¿La justicia representada por un tribunal compuesto por dos mujeres? ¿El de una jueza que elevó a juicio una causa tras pedir 12 meses de investigación? ¿El de otra magistrada, mujer ella, valga la redundancia que también juzgó en el área de Familia? ¿ O la que representan los fiscales de la mano de un Procurador General que, sumiso a las órdenes de Das Neves desde su asunción en el cargo convalida el accionar de sus subordinados? Entre los que se encuentra el fiscal jefe de Puerto Madryn que, hablando en términos de poder, insistió durante cinco años hasta llegar a una apelación en el Superior Tribunal de Justicia -que desde 2017 funciona con 3 de los 6 miembros cómo lo hizo hasta la muerte de Marcelo Guinle-, en un caso simbólico como el de Alpesca en donde desistió de elevar el caso a juicio por temor a perderlo? ¿ O el poder político-judicial está en manos de un grupo de abogados que se reparten la Fiscalía de Estado en donde, en estos momentos, se investiga el accionar de uno de sus integrantes en un resonante caso de estafa a una persona con discapacidad? ¿O el poder judicial está en el juzgado federal que de la mano del juez Hugo Sastre tardó 9 meses en solicitar informes a la UIF, hoy envuelta en un escándalo por la situación de su titular Mariano Federici quien, entre otras medallas tiene la de indultar una sanción al HSBC por lavado de dinero proveniente del narcotráfico? Y por parte de los medios, ¿En dónde está el verdadero desnivel de la balanza? ¿En diarios que nacieron en 1954, 1975 y 1999? ¿En radios AM que llegan, no solamente a Chubut, sino que su potencia los ubica en localidades de la provincia de Buenos Aires -pa’arriba- o hasta en Santa Cruz -yendo pa´abajo-, o en una FM que nació en 2012 cuyo alcance llega hasta el Bajo Simpson, 40 kilómetros por la ruta 3 camino a Arroyo Verde, o 60 si se va para Puerto Pirámides?
Quien porta un cartel en una marcha en la villa balnearia en donde saltan las ballenas fue entrevistado por La Namunkurá en el verano de 2017. Dirigente sindical de estrecha relación con el mundo mediático sabe que esa pancarta sabe a mentira.
Un leve repaso a través de google nos da de cara con estas coberturas sobre el tema.

No lo encontramos.

Pero…¿Cuál ha sido el tratamiento en otros temas sobre abuso sexual?
http://consellopatagonico.com/noticia/4104/Su-padrastro-la-abuso-tres-anos-y-se-animo-a-contarlo-para-que-no-le-pase-a-otras-ninas Entrevista. La fiscal Alejandra Hernández, a cargo del área de género y abusos se expresa en una nota en donde se explicita los dichos de una menor en cámar gessel. Para quienes tildaron de información amarillista a las notas de Fundación Ceferino Namuncurá, imagínense si hubiésemos transcrito algunas de las frases de la víctima de abuso en Puerto Pirámides.
«Tenía 9 años y Humberto Morón me tocaba debajo del mantel. Nunca más pude usar manteles». Cuenta una señora de 50, en las redes sociales, sobre el hombre de 69 que fue corrido por su abuelo con un cuchillo.
«Hoy tengo 34 años y Humberto Morón (69) sigue impune: Me daba un billete o monedas para que lo tocara o él me tocara a mí». Otro mensaje.
«Eramos un grupo de nenas de 4, 5 y 6 años. Jugábamos frente al Bar Español. «El Vasco Morón -Hidelmaro, es su nombre- nos metía los dedos mientras jugábamos al pool», dice una mujer de 36 años.
«Me solía mostrar películas porno y me toca a mis 8 años», también cuenta sobre los hermanos Morón, hoy cerca de los 70 años, una mujer de 31.
«A los 17 años me dí cuenta qué nos pasaba en la infancia. Pero no permití que me la robara. Tenía cuatro años cuando, en soledad, me besaba», rememora una mujer de 36 años a la hora de hablar de Humberto Morón.
El «negro Ramón» y «el Tibu», dos personajes «pintorescos» también fueron acusados de abuso por niñas, hoy mujeres.
¿Y cuándo se habla de poder? De poder económico, o político o de tráfico de influencias. ¿En quién recae esa figura? ¿En los querellantes? ¿O en quiénes tuvieron como representantes a abogados onerosos como Néstor Gabalachis y Rafael Saliva -abogado de Aluar, entre otras firmas, quien atendió a los acusados en el ámbito de familia- cuyos honorarios difícilmente puedan abonar quienes no tienen un respaldo económico?
¿Y si a vos, o a usted lo/la «corren» del ministerio de educación, ¿Puede ser absorvida/o por el municipio sin tener una «cuña»?
¿De qué lado está y estuvo el verdadero poder en esta causa en donde la fiscalía de Puerto Madryn no solamente quiso archivarla y sobreseer a los implicados sino que en algunos casos ofició de defensa más que la defensa? Por caso, cuando en la etapa instructoria la jueza Stella Eizmendi pidió un allanamiento -mucho tiempo después de radicada la denuncia- y los representantes fiscales pidieron cambiar la figura técnica de esa diligencia por la de «inspección ocular».
¿Por qué inmediatamente el fiscal Daniel Báez salió al cruce de una discusión de dos concejales en una sesión de junio de 2017 para aclarar y subrayar que en la causa -que estaba cerrada bajo siete llaves para la opinión pública- no había ningún funcionario político imputado?
¿Por qué pese a eso ese mismo funcionario tenía cada detalle de la investigación cuya pericia de las peritas Mariana Pastor y Silvia Sarubinsky fue panfleteada por la villa balnearia en el amancer de 2017?
¿Por qué si la licenciada y perita de parte Silvia Sarubinsky hizo tan bien su trabajo en este caso, la propia fiscal encargada del área de «Género y abuso», Alejandra Hernández le pidió recientemente al colegio de abogados que la reemplace por otra profesional porque, entre otras cuestiones, se le endilga su mal desempeño en las cámara gessel? ¿Era idónea hace dos años y ahora no?

La dirigente de ATE, Nelly Rovera, ofuscada no quiso hablar con este medio. Está en su derecho, claro. A cambio, nos entregó una nota pidiendo que no se recorte. La misma fue publicada en un artículo anterior en donde se hace hincapié en el fallo condenatorio para Morón y De Cristófano. En los párrafos del final hace mención a la justicia que mantiene presa a Milagro Sala o acosa a Cristina. La comparación cabió también para Higui, una mujer que estuvo presa por haber matado a quien quiso violarla después de haber sido víctima, asimismo, de un grupo que la golpeó por su condición de lesbiana. Para Rovera hay una expresión más del patriarcado que envuelve, además, a la justicia.
¿Será la justicia de Eizmendi, tan mujer como Pérez y Trincheri que formaron parte del tribunal que condenó a De Cristófano y a Morón -el triunvirato lo completó el juez Orlando-, o de Palma, jueza de familia?
¿O se referirá a la justicia que representa el ministro de justicia Donnet -en quien, apelaciones mediante podría recaer esta causa con el correr del tiempo- que ni bien asumió en el Superior Tribunal fue barajado por diversos sectores por su conducta misógina?
¿O será la justicia de Báez, el fiscal, que en la causa del crimen de Diana Rojas fue muy «benévolo» en las entrevistas con dos abogados, integrantes de la Universidad San Juan Bosco a donde concurría la joven entrerriana asesinada en mayo de 2016?
Cuándo la dirigente gremial, en la nota entregada, se instala la cucarda de la «perspectiva de género», ¿Tiene en cuenta la conducta de la responsable del ESI tanto en Madryn como en Pirámides, psicóloga ella que adhiere a la teoría de la alienación parental?
Por qué el poder, ese que ofrece el establishment que dicen combatir y que, según quien escribe, la y los muestra muy alineados, también se encarga de situar en diferentes roles a quienes levantan la bandera de género y de otras valiosas luchas pero cuando tienen que ponerse a estudiar, copian y pegan «LA VERDAD».
Verdad que no lleva la firma de nadie. Como nadie firma las notas de los medios que, según quienes transportan leyendas en estandartes, son los culpables de las condenas de dos personas inocentes.
Facundo Navarro.
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