
Entrevista a José Roig, Coordinador de los Talleres de Expresión de la Escuela 1737, -la cual es una escuela de gestión social y forma parte del proyecto educativo de la Fundación Ceferino Namuncurá,- y a dos de las instructoras: Énola Simón y Ludmila Heinzman, profesoras de Danzas y Artes plásticas, respectivamente. “¿Qué nos pasa a los adultos, que no podemos jugar a cantar, bailar, pintar, actuar, como jugábamos de niños?” Se pregunta y con eso nos interpela a cada uno de nosotros a mirar un ratito hacia adentro: “¿Qué nos pasa en el camino?” expresó José Roig.

Kamishibay o «Teatro japonés de papel» en los Talleres de Expresión de la Escuela 1737
Alto Boletín: ¿Qué son los Kamishibay?
José Roig: Literalmente significa «teatro de papel» y es una forma de contar historias que se originó en los templos budistas de Japón en el siglo XII, donde los monjes utilizaban maki-e (pergaminos que combinan imágenes con texto) para combinar historias con enseñanzas morales para audiencias mayormente analfabetas. Está formado por un conjunto de láminas que tiene un dibujo en una cara y texto en la otra. La lectura del kamishibay se realiza colocando las láminas en orden sobre un soporte, teatrillo de tres puertas que se llama “butai”, de cara al auditorio, y deslizando las láminas una tras otra mientras se lee el texto. Como el texto está en la parte posterior de las láminas el kamishibay siempre necesita un presentador o intérprete que lea, mientras los espectadores contemplan los dibujos.
A.B: Los Kamishibay que se realizaban en 1930 en Japón, ¿eran creados por quienes contaban las historias y vendían los dulces en las esquinas? ¿O por alguien más?
José Roig: Cada uno hacía su propio Kamishibay, de hecho por lo general, cada persona que se dedicaba a contar el cuento, que en realidad su función era la de un vendedor de dulces, -digo dulces porque era lo más popular pero en realidad había gente que vendía otras cosas siempre comestibles-, era un atractivo para llamar a la gente que les comprara. A diferencia de lo que se daba en Occidente con el Juglar, ¿no es cierto?, el Juglar era un contador de historias de fines de la época Medieval, que se dedicaba, -acompañado ya sea con una lira o con un laúd-, relataba sucesos que ocurrían en otras partes del mundo, era una especie de periodista andante…Algo similar sucede con los Kamishibai, durante la década del ´30 –y durante la 2da Guerra mundial (‘39-’45)- Japón tuvo esta crisis económica tan grande, que hizo que la gente tuviera la necesidad de empezar a buscar alternativas. Lo más común, en todos los lugares es la venta callejera de alimentos, más en esa época. Entonces tenían que llamar la atención de alguna manera. Japón ya venía con una tradición muy fuerte de cosas en papel: Origami, y previamente al Kamishibay estaba el Teatro de Sombras Chinescas. Las “Sombras Chinescas” son figuras con las manos. Y “Teatro de Sombras Chinescas” son figuras fijas o articuladas –porque esto fue evolucionando- se utilizaba cuero y se lo pintaba de negro y a través del reflejo con velas atrás se reflejaba las sombras. Es genial lo que hacían. Durante el día era muy difícil hacerlo (por la luz). Entonces ¿qué hacían? hacían el Kamishibai… -no podían poner una vela atrás porque se les prendía fuego todo-, entonces la manera de reflejar esta historia, de ilustrarla era con pequeños cuadros. Lo importante no era el cuadro, lo importante era cómo el contador de historias relataba. Entonces, la función y la importancia de todo esto, está en cómo el relator de historias y lo expresivo que tiene que ser. Por eso en lo que estamos haciendo, hay una interacción entre los personajes, ¿por qué? Porque esta interacción de personajes permite exaltar justamente este fenómeno, que es el tema de la expresividad. Es muy difícil que una persona te cuente el Kamishibay, o sea, que te cuente la historia y que sea lo suficientemente expresivo para atrapar al público. Es una cuestión que requiere mucha práctica. Pero como no tenemos tanto tiempo, tomamos los distintos personajes históricos y hacemos interrelación entre ellos. Cuando sucede esto, capta la atención del público. Es sumamente importante la expresividad de aquellos que relatan la historia.
A.B: ¿Qué temática están trabajando en las láminas de Kamishibai?
José Roig: En Kamishibai se trabajan todos los hechos históricos, el contexto que deviene en la Revolución de Mayo: Revolución Francesa, Independencia de Estados Unidos, Colonias Inglesas…
Énola (Instructora del Taller de danzas): Todo lo que tuvo que pasar para llegar a eso…


Roig: Después cuando terminemos el Kamishibai, comienza el Teatro de Sombras Chinas: en esa parte se trabaja la semana del 25 de Mayo.
Énola: La idea por eso es contarlo como un cuento, porque les “entra” más que un tema histórico. Después lo van a volver a ver en el aula, pero ya lo van a tener un poco mejor asumido al tema y hasta por ahí se les hace más fácil aprender la historia.
A.B: ¿Cuál es el objetivo de trabajar Kamishibai con los chicos?
Ludmila (Instructora del Taller de Artes plásticas): Es super didáctico y dinámico. Se van componiendo las imágenes. Cuando uno les dice: “a vos te toca esta parte de la historia, este tema”, lo vas guiando a que razone qué es lo que tiene que poner ahí…y porqué tiene que poner eso… Además se van viendo distintas técnicas, distintas cosas para llegar a esa imagen y después cuando esté todo ya unido, ahí se van a fijar más los contenidos todavía, porque ya va a estar la historia, va a estar la parte del guion unida con las imágenes que es el objetivo final del Kamishibai: contar una historia. Además ellos al ir haciéndolo les queda más todavía…dicen: “Ah mirá, esto era por esto…”.
Énola: Yo creo que aparte de contar esto que es una fecha patria y hacerlo de esta manera, es más fácil llevarlo a otra cosa. Como siempre hablamos de los actos y fechas patria que se hacen aburridos y como nosotros también queríamos probar esto…como dice Ludmila que tenes que estar con toda la atención puesta ahí en los chicos y ellos trabajan el tema de expresarse, todo el tiempo.
Ludmila: Y también el tema de congeniar con el otro, respetarse…porque es en grupo. Al principio eran grupos más grandes que por ahí se dispersaban un poco entonces probamos en achicar la cantidad, el número de integrantes para que sea más productivo y también para que todos cumplan un rol dentro del proyecto. Entonces entre dos o tres se van congeniando.
Roig: Es un trabajo integrador, porque de hecho con Lu ven distintas técnicas de dibujo, de pintura…
A.B: Si, ví que estaban trabajando con acuarelas, tizas, etc.
Ludmila: Si, en lo que es pintura utilizaron acrílicos, acuarelas, aguadas, collage y tiza pastel. También colorearon con lápices. Además hicieron Stencil para los dibujos.

A.B: Y cómo reaccionaron cuando les propusieron hacer esto con un nombre en otro idioma, de otra cultura… ¿lo rechazaron, les llamó la atención, les atrajo?
Énola: Sinceramente…siempre, no sé si es por la edad o qué…pero primero aparece el no rotundo (risas). Después hay personas con mucha curiosidad. Hay muchos que están en el momento que están y por ahí les tenés que recordar para qué…pero también porque están con el tema de la imagen y el dibujo… quieren que les salga lo mejor posible…
Ludmila: Algunos también tienen que manejar la frustración porque por ahí al principio no sale…así que vamos probando distintas maneras…
Énola: Tuvo un proceso que fue desde la hoja chica… y eso también causó mucha frustración porque después de haber plasmado todo el dibujo en la hoja chica, les venimos a decir: “bueno, ahora esto tiene que ir en la hoja grande…”
Ludmila: Porque primero tienen que hacer bocetos para ir probando…y ahí dibujaban y cuando les salía decían -“uhhh ¡¡qué bueno!!”, -“sí pero ahora hay que pasarlo”. -“¿Cómo que hay que pasarlo? Pero mirá todo el trabajo que hice!” (risas)
Roig: Hay un proceso muy lindo que se da y que por ahí no somos muy conscientes en el momento….pero es el proceso que te contaba Lu, esta cuestión de decir…-y nos pasó también con Napoleón, ¿se acuerdan? O con Pepito Botella, el hermano de Napoleón o de Pepa Pig-, Les preguntamos: -“che, ¿y cómo era?”, -“era petizo”, -“¿Y ustedes qué saben?” y los chicos empiezan a tirarte cosas que quizás han visto en alguna película, en alguna imagen, algún dibujito… y empiezan a aportar ellos mismo imágenes y se acordaban del sombrero…empezaron a diseñar sombreros y salieron personajes y técnicas muy copadas. O sea, la construcción que hacen es increíble. Por ejemplo, en el documento de Pepe Botella los españoles le pusieron “la Pepa”, entonces por eso el cuadro de Pepa Pig.


Ludmila: Es como un guiño a los espectadores… (risas)
Énola: Y dentro también del cuento y de la historia tan lineal hay que ir poniendo ahí ciertos guiños…Por ejemplo la imagen que le está pegando la patada…en las nalgas (risas)
Roig: Bueno, ¿ves? Esas construcciones las hacen los chicos, porque a ninguno de nosotros se nos ocurrió poner al señor burgués sin pantalones como para que se note que era una patada en las nalgas… y a ellos sí se les ocurre, es una construcción de los chicos.

Énola: Sobre el teatro chino, viste que te mostré los personajes que hicieron el papel, eso está muy bueno porque digamos que la imagen la hacían y era parte de una historia, pero la historia la tenían que inventar ellos y en muchos casos…o sea, todas las historias fueron buenísimas, pero en muchos casos surgieron historias muy poéticas, zarpadas en contenido de creatividad. Y en un rato nomás… ¿cuánto habremos estado? Una hora más o menos…
A.B: ¿Individuales o grupales?
Ludmila: Eran grupales, pero cada uno tenía sus personajes y tenían que saber un montón de cuestiones a la hora de hacer las siluetas… Por ejemplo, los rostros los hacían de perfil, la forma del calado donde entraba la luz, ver los gestos….algunos le añadían movimiento, que puedan ser flexibles…


A.B: Historias poéticas, románticas, de todo hubo, ¿no? Están muy buenas para publicar en el Alto Boletín quizá…
Ludmila: Si, en la escuela tradicional, lo que siempre se trabajó es con los lápices de colores, y cuando querés que prueben otra cosa es como que al principio “no”, “no me gusta”, “no, pintar no”, y después o se terminan copando o definitivamente dicen no, pero por lo menos que ellos puedan probar… Uno no puede elegir lo que no conoce…entonces bueno, que prueben todo y pasa con las otras áreas también, que ellos elijan después…
A.B: ¡Qué raro! ¡Porque a mí me hubiera encantado que me hubiesen dado más materiales nuevos y salir del lápiz!


Roig: Pensemos en algo, y esto es para cuestionar al sistema y cuestionarnos a nosotros mismos: cualquier niño –y lo sabemos los que somos padres sobre todo-, lo primero que hacen es agarrar una lapicera, un lápiz, una hoja y empiezan a dibujar ¡y se dibujan todo! Le contás una historia y te la dibujan. Todos quieren dibujar. Cuando empiezan la escuela empieza a perderse, ¿qué nos pasa en el camino?
A.B: Si, en la secundaria sobre todo, ¿no?
Roig: ¿qué nos pasa en el camino? Esos garabatos que pueden ser visto desde lo artístico como espantosos…
Ludmila: cuentan de todo…
Énola: Son muy ricos y además cuando uno quiere ver cómo está este niño, muchos se basan en los dibujos que hacen…
Roig: Son una forma de desahogarse de los chicos, pero ¿qué nos pasa en el camino? Volvemos a lo mismo, cuando jugamos a la mamá, al papá, al doctor, a los roles… ¿por qué no nos podemos subir al escenario y seguir jugando?
Ludmila: Se pierde todo eso tanto en teatro como en artes visuales…
Roig: Cantamos todos de niños, cualquier canción del jardín… ¿qué pasa que no podemos seguir cantando? Entonces este año, la idea –que ya la venimos planteando hace bastante tiempo con el grupo-, es cumplir con los requerimientos que nos piden, pero sin dejar de jugar.
A.B: Importantísimo…
Roig: Si, que podamos jugar. De hecho, yo soy un cascarrabias y los estoy retando todo el tiempo para que no se nos desorden por ejemplo hoy con los ensayos, pero preguntales! Se reían un montón!
A.B: Si, los ví y se notaba que la estaban pasando bien… Muy bien ¡cómo sacaban la voz!
Roig: Se reían y se fueron contentos. Bueno, y si escuchabas el primer ensayo no salía una gota…y después como termina siendo expresivo…se van soltando…
A.B: Increíble, yo les pregunté si el trabalenguas ya lo habían practicado y no, ¡era la primera vez que lo decían y les salía perfecto!
Roig: Si! yo me trabé y ellos seguían diciéndolo bien. Bueno, ahí tenés…ellos juegan y cuando empiezan a jugar…sale esto: y estoy nombrando dibujo, música, expresión… ¡con danza pasa lo mismo! Y con Juan también es mágico…tenemos unos videos donde nos pusimos a bailar para tratar de marcar el tiempo porque teníamos problemas de tiempo… empezamos a jugar –ese día que estábamos haciendo el paño-
Énola: Estábamos haciendo todo: la letra de lo de ciencias, percusión en el escenario, danzas en el salón, banderas con Richard…
Roig: Y empezamos a bailar….ahí se nos despelotó todo ¡pero fue un despelote hermoso! Porque los chicos se divirtieron, se mataban de risa, el ritmo empezó a sonar y empezaron a internalizar cosas que desde lo conceptual tratábamos de explicárselo y no salía… ¡Y lo tienen adentro! El pulso lo tienen adentro. Vos le ponés a un nene de 5 años para arriba, le cantas una canción y puede aplaudir tranquilamente….Una persona que no sepa música, le tocas una canción y empieza a aplaudir ¡Un sordo es capaz de aplaudir…a tiempo!
A.B: Claro! Es que es el ritmo del corazón…la percusión…
Roig: La música tiene eso, tiene latido. La danza tiene eso, el dibujo tiene eso… ¿qué nos pasa en el camino? Imaginate que los chicos puedan redescubrir eso… ¡es genial!
A.B: Si, hay que apostar a eso…
Roig: Lo que te contaba de “La oveja Luisa”, cuando lo hicimos en ese momento… ¡fue un verano! –“Che, ¿qué hacemos con los chicos? – ¿Y si hacemos…? – ¿Y con qué canción?….Yo tenía una canción que había hecho para mi hija, se las mostré, les gustó… ¡listo! Vamos a hacer los personajes. Después fue sacar fotos y empalmar (historieta de stop motion con plastilina), pero fue eso…fue jugar. Los chicos, con la canción yo les rompí muchísimo los quinotos para poder afinar y demás, pero el proceso de estar haciendo los muñequitos con plastilina… ¡se divirtieron un montón! No hay mucho más… creo que deberíamos re-plantearnos la manera en que damos clases…
Énola: Creo que lo que también hay que recalcar es, por ejemplo que yo le decía a los chicos…porque estaban: “quiero esto!”, “quiero lo otro!”, “¡dame la regla!”…”Bueno, piensen que Ludmila, trajo todo pero en algún momento se va a acabar y no se puede estar comprando y comprando, entonces hay que cuidarlo. Pero, si ella no trae todas esas cosas, ellos se quedan con el lápiz. Como ella dice, hay algunos no rotundos, pero también están los que lo probaron y ya después lo eligen…
A.B: Joaquina está alucinada…le encantan todos los materiales…
Énola: Sí, y se enganchó con un montón de técnicas…
A.B: Si, Joaqui, desde que estuvimos en la carpa en la plaza que pintamos remeras, era muy chiquita y ya estaba pintando remeras. Se ve que le gusta mucho…hoy la veía con las acuarelas y estaba chocha!
Énola: Si, le gusta dibujar…y me daba indicaciones a mi… -“¿me ayudas mientras guardo Eno? ¡Acá ponele más agua, hace falta mucha agua!” Pero bueno, es eso también… el probar…
Ludmila: Es así, a medida que van probando y le van agarrando la mano a todo: porque es a prueba y error…en el error también está el aprendizaje y van probando… Porque uno le puede explicar y por ahí no te escuchan, y recién cuando lo hacen y lo pasan por el cuerpo ahí es cuando empiezan a descubrirlo…y eso es lo que tiene también las artes plásticas es a puro descubrimiento…y ¡sorpresa!
A.B: Si, el error en arte siempre se puede transformar en algo nuevo…
Bueno, si no quieren agregar nada más… ¡excelente y muchas gracias!
Dejar una contestacion