
El abandono del Estado chubutense en la meseta es histórico. Primero, en el proyecto provincial, pensada como una zona improductiva destinada a la concentración de tierras en manos de unos pocos, y ahora, la desidia es destinada para torcer voluntades en favor del negocio megaminero. «El gobierno ya viene planeando esto para cerrarle las puertas a todo y que salgamos a gritar ‘sí a la minería’. Presionan de esa forma, son estrategias políticas para que la gente acepte la minería», resumió Leandro Payal, miembro de la Unión de Asambleas de Comunidades de Chubut desde Paso de Indios.

En entrevista con La Namunkurá [AUDIO ABAJO], Payal explicó que parte de la comunidad trabaja para presentarle a las autoridades proyectos alternativos a la megaminería en la meseta central, como chacras en cercanías al río para la producción de alimentos (frutas, verduras «sin agrotóxicos») y ganado (como criadero de guanacos). «La tierra está pero las puertas las cierra el gobierno: acá lo único que saben pedir en el Concejo (Deliberante) y el intendente es la minería, se les grabó en la cabeza a ellos…», expuso, y agregó: «los campos en la zona están abandonados, no nos los dejan trabajar, los están comprando los extranjeros, los están cerrando con un candando y dejándolos abandonados».
-¿Hay personas en Paso de Indios que están a favor de la minería?
-Acá el único es el intendente (Mario Pichiñán). Después no hay nadie más que sale a decir que sí a la minería. Salvo los más allegados al intendente (el secretario…) acá nadie sale a decir que quiere la minería porque ya saben que el gobierno de turno nunca hizo nada. No tenemos un hospital bien equipado, no tenemos nada… no hay ecógrafo… hay un abandono total directamente de todo. El gobierno ya viene planeando esto para cerrar las puertas a todo y que salgamos a gritar ‘sí a la minería’. Presionaron de esa forma… son estrategias políticas para que la gente acepte la minería.
La iniciativa que sí crece en apoyo es la de la segunda iniciativa popular, que ha conseguido adhesiones en más de 40 pueblos y localidades de Chubut. El fin: prohibir la actividad megaminera de una vez en todo el territorio.
Pichiñán, los intendentes de la meseta y el antecedente Aranguren

Uno de los puntos más álgidos del embiste del lobby minero fue la visita del por entonces ministro de energía José Aranguren a Telsen, en febrero de 2018. Organizada por el gremio minero de San Juan Asijemín como fachada de la multinacional canadiense Pan American Silver, dueña del proyecto Navidad que espera una votación a favor en la Legislatura para avanzar con la extracción metalífera, la cumbre minera fue apoyada por los intendentes de la meseta y algunos dirigentes locales, como los intendentes de Trelew, Puerto Madryn, Comodoro (Maderna, Sastre y Linares), entre otros, y operadores promineros como Genaro Pérez (quien trabajó como portero tanto en Telsen como en la cumbre prominera que tuvo lugar en el hotel Rayentray de Madryn), quien hoy es jefe comunal de Gastre. La foto no nos permite mentir.
La previa a aquella cumbre de Telsen fue violenta: en cobertura de este medio registramos la represión policial desatada para impedir el acercamiento de vecinos ambientalistas a los lobbistas señalados.
Uno de los intendentes que asistió, como se ve en la foto, a la cumbre en Telsen fue Pichiñán, de Paso de Indios, quien también viajó a San Juan (donde opera Veladero, un proyecto similar al Navidad) y a Canadá, país de origen de Pan American Silver. «Los intendentes de las localidades chicas son manejados por los gobiernos de turno», resume Payal.
Enseguida, el entrevistado se refiere al abandono en educación en la región, sin posibilidades de capacitación ni de obtener trabajo una vez que egresan de la secundaria (en Chubut hace casi cuatro años que no hay clases). «Uno se da cuenta… han venido empresas que han estado haciendo asfalto en la zona y no capacitan a los chicos, como maquinistas, camioneros, nada. Ni esa oportunidad le dan a los jóvenes: viene gente de otro lado… y para eso no necesitás tanto estudio. Ni esa posibilidad les dan. Les cierran la puerta, han hecho una estrategia de años, algún día se tiene que cortar», denuncia Payal.
La entrevista completa, a continuación:
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