
«¿Cantan conmigo?, es fácil…Sos el viento que me trae, bicicletas por el aire», dice, cuenta y canta, Georgina Hassan cuando la Usina Cultural ya está envueltaentre lágrimas escondidas o no tanto, pieles erizadas y corazones latiendo. Las 150 personas, entonces, murmuran o susurran o elevan las voces y repiten el pedido. Cartas de abuelo, una dulce canción, ya clásica de la artista bonaerense continúa en un concierto que atraviesa tres etapas: la orquesta infanto juvenil de barrio Pujl, con sus 13 años a cuestas sonando entre clásicos y modernos -se oye un tema de Michael Jackson- y una puesta en escena ataviados en rojo, entre violas, violines, violoncellos, contrabajos, flautas, bombos y trombón. Georgina junto con Pablo Fragela y Rafel Delgado hilan clásicos y nuevas canciones del disco «MadreSelva» acompañados por acordeón, piano, contrabajo, guitarra y un cuatro que afina la cantante, en vivo y en directo, encendiendo joropos venezolanos que, a esta altura se combinan con músicas de Violeta Parra y la colombiana Marta Gómez, zurciendo a Latinoamérica en un puñado sinfónico.

El cierre es a pura emoción.

Combinados el trío que este domingo visita Rada Tilly en un evento gratuito y las pibas y los pibes de la orquesta que a diario trabaja en la escuela 219 («Sabemos cuando empezamos pero no cuando terminamos», nos dice al final del show el maestro René Del Pueche, contrabajo en mano), bajo la dirección flamante de Valeria Cejas en donde el ciclo del purreterío se extiende entre los 8 y 17 años; el aire nos guía en esa bella poesía que es «Cómo respirar», como un golpeteo al corazón se transmite cuando «Volver a los 17», es volver a la Parra que andaría por los 100 y al sueño de un continente zurcido como se hilan las canciones de Hassan que dejó en la cajita de los momentos inolvidables de la Usina, una nueva postal.
Dejar una contestacion