Usina Cultural:Pintó ser solidario en una noche emotiva

Ivana Monzón, guitarra a “upa”, anuncia el tema que está por venir: “Florecer”, dedicado a su hermana que “no está físicamente pero siempre la llevo conmigo”. Florencia, la hermana de Ivana debe estar canturreando esa bella melodía que sale del alma, antes que de la voz, de una de las integrantes de “Las Curanderas”, dúo musical que se concreta con Dana Comba y que se hace terceto con la presencia de Mateo Goretta, músico polifacético que, al margen de su corta edad, ya tiene un nombre ganado en la escena local.

Emotiva. Ivana Monzón canta “Florecer”, dedicada a su hermana que “no está físicamente pero la llevo conmigo siempre”. También entonó una canción dedicada a una pequeña sobrina. Momentos de una noche inolvidable en la Usina Cultural, de la Fundación Ceferino Namuncurá, en el evento “Pinta ser solidario”.

Está en marcha el evento “Pinta ser Solidario que se lleva acabo, en la Usina Cultural de la Fundación Ceferino Namuncurá, con el acompañamiento de la firma Wynt, una de las pioneras locales en la elaboración de cerveza artesanal: el objetivo propone recaudar fondos para la continuidad de los talleres de capacitación que forman parte de la currícula de les estudiantes de la escuela 1737.

Conciliadas la teoría y la práctica, son Alberto Alvarez, Gonzalo Suárez, Martín Sepúlveda, Andrés Quinteros y Ramiro Molina quienes ensayan en vivo diversos roles dentro de la comunicación que propone la entidad que trabaja con jóvenes en situación de vulnerabilidad desde 1992. Es así como cada uno toma su puesto detrás de una cámara de grabación, o en la operación técnica para la salida radial a través del 88.9 MHZ que transmite la velada y al lado de la consola desde donde se tejen los hilos que surcan el escenario entre instrumentos y cables.

Práctica. Gonzalo en una de las facetas que le tocó ocupar. Aquí dirigiendo las cámaras de grabación que dependían de sus compañeros Martín y Ramiro. Ellos, más Alberto y Andrés desarrollaron en vivo aquéllo que se pergeña en los talleres de comunicación: espacio en el cohabitan las áreas de video, radio (locución, producción y operación técnica), gráfica y sonido.

Poco más de 100 personas participan y escuchan a Las Curanderas que surgieron en el marco de la organización de otro espacio cultural: “Aquelarre”, una manifestación que visibiiza la lucha de género y que tuvo, justamente al binomio musical, como algunas de las anfitrionas.

Con canciones como “Feminazi”, rotunda en su letra como en el título, versiones de canciones de Lisandro Aristimuño, Eruca Sativa y la dulce “Plegaria para un niño dormido”, de un tal Luis Alberto Spinetta transcurre el primero de los sets de los 3 previstos para la ocasión.

Curanderas. Dana Comba, dueña de un registro vocal particularmente bello, volvió a subirse al escenario de la Usina Cultural. En 2017 fue el turno de “Betularia”. Ahora, junto a Ivana Monzón -en la imágen cantando mientras ejecuta la guitarra- forman “Las Curanderas”, un dúo que se hizo terceto junto a Mateo Goretta, otro joven talentoso de la escena musical madrynense.

Lamentablemente las dolencias de Alejandra Bidonde, cantante de Meta Mate, “achica” el programa y antes que suban los Descendencia, hace su presentación un joven rapero que se identifica con el seudónimo “SigmaHH” quien ofrece sus canciones, pista mediante.

Rap. Las pistas fueron suficientes para que SigmaHH se moviera suelto en el escenario. Las tradicionales crónicas urbanas que propone el género, en la voz de un joven estudiante de Puerto Madryn.

Se llega a las 23.30 y la máquina de humo lanza sus arabescos al ritmo de “Mar de gente”, la primera canción que expresan los integrantes de Descendencia, banda de rock madrynense que lleva 10 años y va en búsqueda de crear su tercer disco.

0 humo. “Descendencia”, grupo de rock local, tiene 10 años desde su formación. Con letras dedicadas a la vida barrial, a la educación pública y a la naturaleza se han ganado un merecido espacio en el mundo artístico de la ciudad, el cual vive un momento distintivo con notables exponentes en diversas ramas.

Debajo del escenario bailan hasta los pibitos que recién aprenden a caminar. Uno de ellos, juega con una botellita de agua, se lleva todas las miradas: Maciel, el líder del grupo, dueño de un carisma especial y una clara manera de transmitir hace mención a la relación de la banda con la institución anfitriona: “Siempre decimos que nos sentimos como en casa, acá en la fundación. Realizamos la presentación de nuestro primer material y entendemos a este espacio como un lugar valioso en la educación pública. Ya lo he contado pero un grupo de amigos que se fueron de misioneros a Africa trabajaron desde la educación y fue una experiencia trascendental para ellos”, dice el joven quien instantes antes, en la previa de la transmisión radial por La Namunkurá dijo que “estamos a full trabajando en el estudio para sacar nuestro tercer disco. Aunque hicimos un “parate” para preparar este show en vivo”.

Carisma. Plantado, con una voz aguardentosa y una pandereta, Maciel, el líder de la banda que cerró el evento “Pinta ser solidario”, desparrama alegría en escena. También propone la reflexión con letras claras. Junto a sus compañeros están preparando el tercer álbum.

Posteriormente suenan “Niña de Metal”, “El analista” hasta alcanzar a una de los últimas composiciones como es “Escombros”, una letra que es dedicada a la escuela a partir de lo sucedido el año anterior en la provincia: “Ya nos olvidamos pero hasta hace poco estaba tomado el ministerio (de educación), había un acampe y se cortaban las rutas”, relata Maciel antes de darle vida junto a sus compañeros al tema.

Cierran con “Sanbalat”, “De tu barrio”, “La Piedra” y “Rock de mar”, melodías ya conocidas por un nutrido grupo de seguidores que vibraron al ritmo del conjunto que tiene como rutina mostrar su arte en los barrios de Puerto Madryn.

Hermosa combinación tendrá la descendencia de quienes asistieron a la cita este sábado 22, en donde podrán decir que un grupo de “curanderas” eligió la mejor de las medicinas para los ánimos en pena: un puñado de canciones que, seguramente, el tiempo hará su trabajo sanador.

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