
Puerto Madryn es una de las ciudades más afectadas por la desidia de educación de la provincia: hay al menos 11 escuelas con graves problemas edilicios y más de 50 con algún tipo de impedimentos, según el gremio docente Atech. La escuela 775 del barrio Perón es un caso testigo y la problemática, además de la infraestructura, es lo pedagógico, que queda en un segundo plano, pero también lo emocional.
“Desde agosto del año pasado tenemos dificultades con el gas, problemas eléctricos y con el agua: no tenemos presión desde la emergencia hídrica. Hay riesgo para docentes y alumnos”, describe Liberata Avendaño, directora de la escuela n* 775 del barrio Perón.
“Esto es un estrés permanente, para alumnas/os y también para docentes, más aún con la responsabilidad de estar creando estrategias pedagógicas constantes para responder ante estas situaciones”, explica Avendaño.
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