Domingo(Feriado)Namunkura: Republiqueta(s)

«Vivimos en una dictadura», dijo Mirta Legrand sin que se le moviese un pelo. Y no solamente por el (ab)uso de spray. «Marchamos y pedimos por la libertad de expresión», dice en «La Galesa» una señora mientras su voz se propala por una radio comunitaria. «Todos somos Nissman», se embanderan y proclaman tras la muerte de un fiscal. «Vamos camino a Venezuela», al tiempo que nada se oye de los desaparecidos en México o los asesinatos a lideresas y líderes sociales en la misma América del país de Guaidó, presidente legítimo a decir de quienes defienden la democracia. Un senado corrupto que ofrece como a una ONG al de la Banelco de Sala y compañía, destituye a una presidenta corrupta que surge de un partido corrupto en donde a su máximo representante bien preso está y gracias que, custodiado por la Madre Patria, vela al nieto de siete años. «El Congreso es una escribanía» y se inventa al Grupo A en donde un colombiano le gana de mano a un ecuatoriano para encabezar el verdadero cambio profundo. «Alica-Alicate» y cortate las uñas para aferrarte a la cartera Vuitton. «¿Cómo puede gobernar una presidenta bipolar?», nos preguntamos al tiempo que leemos una tapa de revista que la muestra gozando autosatisfactoriamente. Que encima, hablando de dibujos o caricaturas se queja de Sábat, quien afina el lápiz en el Gran Diario Argentino. Broda y Espert te enseñan desde las tribunas (porque en los medios no pueden salir porque están prohibidos) que «es fascista que el Estado se meta en las paritarias», o que «las crisis son el paraíso para el próximo ministro de economía».

Y volvimos al mundo. Por decreto barremos la ley de medios y al frente queda un soldado de las instituciones como Oscar Aguad. ENACOM antes que su rol al frente de Defensa sufra el infortunio de la desaparición de un submarino. Volvemos al mundo y salimos de TELESUR que es un gasto que solamente muestra mentiras de ese mundo en el que, insertos, debemos ubicarnos. ¿Para qué saber qué sucede en Africa o en Asia si nosotros vivimos en el culo del mundo? Entonces cómo somos independientes realzamos a su Majestad y le solicitamos disculpas de los impulsos de angustiosos aventureros del 1800. «La educación es la nueva conquista del desierto», nos alienta a creer en el agua redimida un baluarte como Bulrich que a falta de uno son dos. Patricia ordena que nos ordenemos. Los piqueteros vuelven al disco de Calamaro y los que molesten serán sancionados como la ley manda y los (buenos) nuevos tiempos deciden: con gas pimienta y machetazo mientras aguardamos las Tasser que están guardadas en la casa de D’Alessio, un servidor comprometido y cruzado contra el mal de estos tiempos que es el narcotráfico.

Como buenos cristianos enrollamos las banderas amarillas y blancas que cuelgan de los balcones en 2013 cuando nos damos cuenta que Francisco es Pancho Villa y regala rosarios a indias que nadan en piletas de dinero malhabido. Por fin tenemos un Presidente que nos habla de frente aunque «nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio». Y no hay remedios pero sí tristeza. El Congreso vuelve a ser un lugar de diálogo y discusión política, nada de marketing y extensos discursos, como en marzo de 2015, que tenemos que bancarnos 4 horas de embustes. Lo bueno si breve, dos veces bueno. Bastan 40 minutos, o sesenta o, en épocas de firmeza 90, como un partido de fútbol (siempre y cuando no hayan inadaptados que tiren piedras y ese partido dure más de un mes y deba jugarse en la capital de la civilización. ¡Qué barbaridad!). Entonces con la verba inflada por inauditas interrupciones decimos que tenemos el apoyo del narcotráfico, una actividad lícita como bien señala la UIF que nos esgrime un informe de lavado de activos por la vía del HSBC y los multamos porque se animan y dicen la posta. «Nos equivocamos», admiten y don Clérici, titular del área que ahora funciona, no como en la era de Sbatella (Sbatella, Sabatella, son todo lo mismo) que se cerraban en sus informes tramposos como los de Moreno: la UIF de don Clérici que, hablando de sinceridades, trabajó en un estudio con una amplia cartera de clientes como el propio HSBC, nos guía en la lucha contra la corrupción y se transforma en querellante para que Bonadío, juez probo pida la indagatoria de quien encabeza los ránkings de la corrupción de ¡la Historia!, ¡Universal! como relata Alfredo Leuco desde la clandestinidad de una señal que desapareció por la aplicación de la ley 26522.

Ahora volvemos a tener libertad de expresión y la señora de «La Galesa» no hace marchas y se entera por los medios serios (ridículamente llamados hegemónicos) que al fin se hizo algo de justicia con la segunda explosión que más muertos dejó en nuestro país: no todo es perfecto y Carlos Menem que zafa por peronista, seguro, es absuelto pero un juez, Galeano, es condenado como lo son dos fiscales que nada tienen que ver con Nissman y su incesante búsqueda de la verdad sobre aquél julio del ’94. Una mueca macabra del destino que su investigación que iba a gritarle a los cuatro vientos al pueblo, en la casa del pueblo, se haya visto interrumpida por un grupo comando que se metió en su casa.

Nada de dos por uno porque «entran y salen por la misma puerta» (bueno, hay excepciones válidas como quienes se jugaron por la Patria que hoy observan reflejada), y así desfilan, también los trapitos, motochorros -algunos alcanzamos como al hijo de una locutora kirchnerista que demuestra que de «tal palo…»-, extranjeros que vienen a vender sus baratijas y los que invaden una comisaría que deberían haber ido presos antes por molestar a los verdaderos filántropos de puertas afuera que vienen a cuidar nuestros recursos como don Tompkins, un ecologista mucho antes que el ecologismo sea puro snob.

¿Qué es eso de copar una comisaría para reclamar el asesinato de un dirigente social, parásito cuidador de planes NO trabajar que es ajusticiado por un héroe de la industria del narcotráfico?

¿Y por casa?

Bien, también.

Austeros, nos arreglamos con 3 miembros del Superior Tribunal. Para qué seis que es un gasto. No nombramos a un Fiscal de Estado porque solamente litigamos contra otros parásitos que viven de la teta del Estado. Tardamos en nombrar a un Defensor Oficial General porque no damos con el perfil y lo hallamos en alguien que nada tiene que ver con la rosca política. Ahí está Darocca y su concurso. O la oficina anticorrupción que no está a la altura de la Laura Alonso pero aprueba y recupera las multas confeccionadas tiempo atrás a empresas que si bien nacieron del aporte de todos, ahora, nos donan una computadora, promocionan actividades deportivas y culturales, cerraron sus CUBAS (con perdón de la palabra) y ayudan quijotescamente con sus molinos modernos y eólicos para que los pueblos tierra adentro no sufran falta de electricidad.

El resto de la justicia se pone los pantalones largos y si desaparece una persona ofrece un rescate de 500.000 pesos. El Consejo de la Magistratura capea el temporal económico y no solamente no cierra sus puertas sino que nombra a gente joven que llega con ganas de cambiar las cosas. Algunas, se escurren como «Arenas Blancas», entre los dedos pero siempre hay chance de corregir. La legislatura se mantiene con sus bloques que votamos en su ocasión y si debe volver tras sus pasos y darse cuenta que «siempre hay principios. Y si es necesario, otros también».

Los ejecutivos aunque cambien los colores partidarios «bancan» las políticas de Estado y sobre manera aseguran que lo invertido será cuidado y si hay un error habrá trabajo al menos para los jardineros para que corten los altos pastos que crecen alrededor de enormes construcciones. Es positivo aunque no sea ideal sostener el trabajo informal.

Se vienen las renovaciones que nos endilgan nuestras cartas magnas y entonces surgen las plataformas, alejadas de los tentadores obejtos de la modernidad que ubica primero una buena campaña en redes sociales y no nos dejamos enredar por esas cosas de las grandes urbes que te enfocan como a una marca de yogur, un representante dirigencial: nada de nombres de pila, camisas arremangadas todas a la misma altura, escenarios redondos, acercamientos con el auditorio, tuteos al electorado. No. Para nada. Mantenemos algunas viejas costumbres y trazamos cuatro o cinco pilares de la vida en común y lo discutimos como corresponde: en un debate profundo, nada de viralizar audios ni revolear afiches por internet. Ni muchísimo menos crear páginas. com para desacreditar al adversario, circunstancial, con detalles de la vida personal.

Nada de eso.

Volvimos a barajar y dar de nuevo. Aunque costó.

Cuando era pibe había una calle, cercana a Juana Azurduy (la de la estatua que nos hizo gastar tiempo y dinero por relevar a la de Colón, un verdadero prócer de la humanidad), que un día como hoy pero de 1816 fue nombrada Teniente Coronel que se llamaba Republiquetas.

Con el paso del tiempo, esa calle tuvo otra versión nomencladora y pasó a denominarse Crisólogo Larralde.

Describe wikipedia en una breve biografía sobre el dirigente radical: …»lAnte las movilizaciones obreras del 17 de octubre de 1945, Larralde se opuso a la lectura despectiva de los hechos que caracterizó al unionismo radical y los sectores conservadores sosteniendo:

Asistimos a la condenación de las manifestaciones populares del 17 y 18 de octubre; observamos que diarios, gremios, instituciones y partidos se empeñan en demostrar que los manifestantes no fueron el pueblo ni los obreros auténticos. El ciudadano que escribe este artículo, hijo de una inmigrante que trabajó como sirvienta y de un obrero que perdió hace 8 años su vida mientras conducía un carro, declara que en esa multitud que desfilo encontró gente del pueblo. El autor de este artículo se encontró a sí mismo en los niños de zapatillas rotas y mal vestidos; en muchos casos o en todos los que fueron tildados de descamisados. Él también conoció, con sus cinco hermanos, el hacinamiento de una sola habitación y la promiscuidad de los inquilinatos; supo qué es carecer de medias, ropas, botines, y alguna vez comenzó sus estudios secundarios poniéndose los pantalones largos de su padre, un saco rehecho por su madre, camisa y sombrero usados, provistos por algún generoso vecino.

El 17 de octubre salió el pueblo a la calle y produjo un acto de adhesión al coronel Perón. Creyó que las llamadas conquistas sociales corrían peligro de desaparecer y afirmó su derecho a mantenerlas, vivando al coronel Perón. En este apellido la gente joven ve al realizador de un programa social. El pueblo habló, gritó, desfiló, realizó agresiones, llenó de inscripciones las paredes, dijo lo que le parecía justo».

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