
Este fin de semana dábamos cuenta de las «amonestaciones» establecidas por el Tribunal de Cuentas de Chubut para con la Municipalidad madrynense. El talón de Aquiles parecen ser las obras públicas y el «desprolijo» manejo de los fondos. Dinero del bono de endeudamiento que se transforma en un subsidio para una cooperativa en un barrio nacido -también- de manera sinuosa, pagos a personas que no tienen el poder correspondiente de la firma contratada, son algunos de los ejes de este informe basado en un expediente del órgano que revisa los números de las entidades provinciales. Con un condimento de historia reciente van los distingos de una gestión que concluye el próximo diciembre.
Diego Ampuero de Godos y Mónica de Godos, representantes del Tribunal de Cuentas provincial, concluyen en su informe auditor con fecha 2 de octubre de 2018 que: «Se ha verificado a nuestro juicio que los circuitos administrativos de pago que incluye en términos generales la contratación, imputación, y pago no están acordes a buenas prácticas administrativas afectando al control interno del organismo, y por lo tanto nuestra tarea de control…»
El lenguaje prolijo y técnico de los profesionales ofrece, sin embargo, algunos atajos para describir la desprolijidad -hablando de palabras, ¿ésta es la que cabe?- en cuanto al manejo de los números dentro del ejecutivo madrynense.
El expediente lleva el número 36460/17 y corresponde a los períodos de 2016 y del ante año pasado. La auditoría que se desarrolló en diferentes fechas de los meses de setiembre, noviembre y diciembre de 2017 hace hincapié en las observaciones por diferentes obras.

Cabe destacar que el mismo informe ubica como responsables de los dictámenes al intendente, Ricardo Sastre, a la vice intendenta Xenia Gabella, al secretario de hacienda, Carlos Tapia, al -por entonces- subsecretario de coordinación administrativa, Martín Ebene, al -también ex- secretario de gobierno, Dardo Petroli, a la contadora general Marisol Fernández y a la directora de tesorería Carolina Tejada.
Dudas y preguntas
Surge del expediente de marras que el municipio local acreditó 82.281.226,97 pesos, el 9 de noviembre de 2016, correspondientes al bono provincial que surge del endeudamiento en 650 millones de dólares por parte de la provincia promediando dicho 2016. El pago por las obras correspondientes al bono fue de 26.572.807,86.
El análisis de la auditoría señala que es el ejecutivo a cargo de Sastre quien debe explicar el destino de los fondos no aplicados a las obras comprometidas y que se desviaron fondos por 4.227.470,05 pesos durante 2016, aclarándose que no se respalda la documentación con los depósitos de retenciones (Ingresos Brutos, Ganancias y otros).
Tras las idas y vueltas entre números observados, respuestas tardías, el Tribunal de Cuentas chubutense -con la composición anterior, en donde por ejemplo Sergio Camiña, actual presidente era vocal- remarca otro episodio irregular y es la «reconversión» del dinero del bono para obras producto del endeudamiento mencionado que «mágicamente» se convirtieron en un subsidio para la Cooperativa de Vivienda y Provisión de Servicios El Tehuelche Limitada por un valor de 5.890.000 para la ejecución de la planta reguladora de presión: obras que ya se encontraban en el convenio según señalan los funcionarios del Tribunal de Cuentas quienes objetan esta maniobra ya que la cooperativa se saltea la Ley de Obra Pública.

Archivo reciente: patadas voladoras, cheques voladores
Si se repasa en el archivo, en medio del fragor de los primeros años de gestión, los cuales se van a redondear en 8 el próximo 9 de diciembre, tanto el gobierno provincial conducido por Martín Buzzi como el local se «tiraban» dardos verbales en donde no faltó la expresión del comodorense acerca del destino de los cheques rumbo a las cuevas financieras. Fue en ese entonces que se hizo un movimiento de pinzas político que condujo el extinto mandatario Mario Das Neves al ubicar a Alejandro Pagani -compañero de fórmula de Sastre en 2011- junto a Xenia Gabella -alcanzó a jurar como segunda- a cargo del edificio de la calle Belgrano.
Al borde del juicio político -en momentos en que Deportivo Madryn le «facilitaba» a Guillermo Brown el ascenso a la Primera B Nacional-, Sastre le hacía caso a la letra de Charly García e iba de la cama al living con margen de provocar un piquete de camioneros -distribuidores de agua- que cercó el casco céntrico, mientras «la pelotera» era narrada a voz en cuello por el comerciante periodístico Marcelo Pérez Medel -descendiente de quienes imprimieron las primeras publicaciones en la ciudad del Golfo, por entonces la prensa hegemónica a principios del siglo 20- que se relamía con el caos que vivía la ciudad de «los porongas» (histórica definición de «Pepe» Castro, vocero de las corporaciones, en relación al propio Sastre y a otro NYC de pura cepa, Carlos Eliceche, por entonces funcionario del gobierno de Buzzi), entre protestas de trabajadores de Alpesca y de empleados y obreros municipales – con represión incluida- con algún condimento de los barras bravas haciendo de fuerza de choque.
Los aportes (o mejor dicho los NO aportes) a Seros y el canje de tierras en Playa Kaiser por la deuda, los pagos en sobres de papel madera a les integrantes del estacionamiento medido, las bolsas de consorcios para cobrar los macizos de la zona sur – aprincipios de la gestión-, los proveedores repetidos y las falencias que demuestra el expediente del Tribunal de Cuentas demuestra la necesidad de «desenpolvar» el articulado de la carta orgánica renovada y moderna en donde se expresa que debe crearse el Tribunal de Cuentas Municipal.
Porque cuentas claras…
Dejar una contestacion