Cannabis medicinal: San Antonio Oeste autocultiva|”ahora vamos por la iniciativa popular en Río Negro”

María Eugenia es, desde hace 4 años, una cara muy conocida. En esta era de “google + enter= fama cibernética”, si agregamos a su nombre el apellido Sar, Joaquín y cannabis medicinal nos encontraremos con diversas notas en medios televisivos, radiales, escritos (diarios tradicionales y portales) y en revistas especializadas sobre la materia.

María Eugenia antes de ser una veloz búsqueda en internet es mamá de dos mujeres y abuela de Joaquín y de Leona. Docente de filosofía fue profesora para luego dedicarse al rubro inmobiliario, tarea que continuó tras la muerte de su papá, Jorge, conocido poblador en San Antonio Oeste, en la costa rionegrina.

“Cuando obtuvimos el amparo para poder cultivar tuve dos sensaciones: por un lado la alegría y por otro darme cuenta que Joaquín era un privilegiado: era el único caso en el país (el niño de 9 años fue diagnosticado con síndrome de tourette a sus 5). Fue entonces que dijimos que no deben haber privilegios. Deben haber derechos”, le cuenta a la www.lanamunkurá.com en una fría jornada invernal.

Fue hace cuatro años cuando no solamente su cara se hizo conocida. Se transformó en fuente de consulta de mamás, abuelas y pacientes. También de médicas y de médicos que hoy conforman una red patagónica: “Joaquín fue recetado con un anti-sicótico. Aumentó 10 kilos en diez días y se babeaba. Había perdido el contacto social. No estaba. Ese tiempo no lo tuvimos a Joaquín”, explica y agrega que ” su abuelo, médico, advirtió que era un remedio no apto para él. Fue ahí que mi hija Macarena, a los dos meses de comenzar el tratamiento decidió suspenderlo. Cuando recurrimos al cannabis, con todos los pre conceptos sentíamos que íbamos a drogar al nene. Esa primera vez, Joaquín se durmió una siesta de dos horas y media cuando estaba (mal) acostumbrado a dormir tres o cuatro horas durante el día”.

Cannabis y la política de salud pública

María Eugenia peleó junto al grupo “Cannabis terapéutico San Antonio-Las Grutas” para que en su localidad natal existiese una ordenanza: tras ese paso debieron empujar para lograr su reglamentación.

En los últimos días son 41 los certificados que avalan el autocultivo de cannabis. San Antonio Oeste, Río Negro se transformó en la primera ciudad del país. Existen otras 7 localidades en la Argentina que están a las puertas de lo mismo. “Ahora vamos por la iniciativa popular para que la ordenanza se transforme en una ley para Río Negro. También nos entusiasmó el ministro (de salud) Ginés”, comenta.

En Puerto Madryn hay un consejo consultivo compuesto por usuarixs, representantes del Cenpat y ediles, entre tantxs: “La militancia debe empujar. Después, no te paran ni los jueces”, dice María Eugenia que saca frases como sonrisas: “Prefiero estar encerrada (presa) a que Joaquín esté preso en su cuerpo”, supo pronunciar cuando en una segunda instancia judicial se le fue revocado el recurso de amparo que le permitía cultivar: “No es una tarea sencilla. Hay que empezar a conocer cómo funcionan las plantas macho con las hembras. También tenés a los cogolleros -dícese de quienes roban en los patios o jardines ajenos como le sucedió a la mamá de Salomé, una joven de Puerto que es usuaria de cannabis medicinal-, debes estudiar. Si a eso le agregas que pueden hacerte una causa por narcotráfico es demasiado el stress”.

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