
Las y los estudiantes de la escuela de gestión social de la fundación Ceferino Namuncurá retornaron, a tiempo completo, al espacio aúlico y de los cursos que, junto a los talleres productivos, forman parte de la currícula.

Vale recordar que las diez horas de permanencia en la organización se dividen entre el aula (9/12), los talleres (13.30/16.30) y los cursos (17/19): además, realizan tres comidas diarias con alimentos que se producen en el predio de la institución. Desde el pan, las tortas fritas o las facturas para el desayuno y la merienda hasta la carne, los pollos, verduras y frutas para el almuerzo.

Esta mañana se dio inicio al segundo tramo de 2019: los apuntes sobre química formaron parte del trabajo que suele complementarse, en la práctica, con salidas en el terreno y tareas en el laboratorio de alta complejidad que forma parte de las instalaciones de la fundación que trabaja con jóvenes en situación de vulnerabilidad desde 1992.
Es dable destacar que durante el receso de dos semanas les estudiantes asisten durante media jornada.
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