Editorial | ¿Por qué la causa de abuso sexual en Pirámides es apelada penalmente y no en el fuero civil?

Bárbara De Cristófano y Julián Morón fueron condenados, en primera instancia, a 16 y 14 años de prisión por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante. Se trata de la madre de un menor, y su pareja, quienes fueron sentenciados este año tras una causa iniciada en el fuero penal a fines de 2016. Mientras el próximo 18 de setiembre, los integrantes de la Cámara compuesto por Carina Estefanía-reemplaza a Flavia Trincheri, quien junto a Marcelo Orlando y Marcela Pérez conformaron el jurado en el juicio oral-, Rafael Luchelli y Roberto Pitscovsky conducirán la audiencia para ratificar o modificar la sanción impuesta, tras la apelación realizada por la defensa; en el ámbito del juzgado familiar quedó firme la tenencia del niño por parte del padre.

Una apelación sí, otra no. La causa penal que incluye las penas de 16 y 14 años para De Cristófano y Morón fue apelada por la defensa. El próximo 18 de setiembre se ratificará o no la sanción para ambos. La causa iniciada en el juzgado de familia, antes de realizada la denuncia por abuso, fue variando. Las partes coincidieron en la cuota alimentaria y en el régimen de visita. La jueza interviniente, Fernanda Palma, aguardó la decisión de la causa penal. “No queríamos entorpecer la investigación”, le dijo a La Namunkurá De Cristófano cuando se le consultó sobre las actuaciones en el fuero civil. La potestad a favor del padre del niño abusado, no fue apelada por la defensa.

Sin el “glamour” de otrora que incluía la presencia de actrices, deportistas y dirigentes políticos de alcance nacional, se realizó -entre el 29 y 30 de junio- el tradicional lanzamiento de temporadas de ballenas, una típica escena en donde convergen actividades sociales que van de la cultura al deporte: quizás para los visitantes pudo haber sido inadvertida la coronación de una de las pruebas más esperadas. Julián Morón, hábil jinete se quedó con un premio suculento en pesos al demostrar su relación con los equinos.

Quizás los oidores de los discursos de rigor (en alguna oportunidad el conocido cantante Axel fue “desconectado” de la transmisión en vivo del canal siete provincial por “bajarles línea” a quienes lucran con las ballenas), como por ejemplo el del guarda-faunas – ministro de turismo chubutense, Néstor García, no repararon en el “detalle” de quien obtuvo la cucarda al montador más efectivo: otras vecinas y vecinos que sufren los aprietes por parte del intendente Javier Roldán (concurrió a una de las audiencias del juicio oral), integrantes de educación y dirigentes gremiales -de estrecha relación con los sentenciados por abuso sexual agravado y con los funcionarios oficialistas-; sí deben haber hecho otras cuentas y atado otros cabos.

Y preguntarse, por ejemplo, ¿Pero, cómo, el jinete y su compañera no fueron hallados culpables por abuso y han recibido condenas de 14 y 16 años, respectivamente?

Algo de historia

En abril de este 2019 se inició el juicio oral a Bárbara De Cristófano -docente, titular de un cargo en Puerto Madryn- y a Julián Morón, pareja de la mujer oriunda de La Plata en una causa que investigaba los hechos denunciados a partir de noviembre de 2016 en la justicia local. Divididas en 3 semanas de reuniones en los tribunales madrynenses y con el desfile de testigos y testigas de la defensa y la querella, el tribunal compuesto por las doctoras Flavia Trincheri y Marcela Pérez junto al juez Marcelo Orlando determinó la culpabilidad tanto de De Cristófano como de Morón: las penas fueron de 16 años para la mujer, madre de la víctima y de 14 para el hombre.

El acceso al juicio fue camino sinuoso debido a que en el tramo primario de la investigación, la fiscalía, pese a considerar que había indicios compatibles con el abuso sexual en perjuicio de un niño, decidió no acusar a los procesados ya que, según una pericia psicológica establecía que el menor “narraba un cuentito”.

Pese a la postura del ministerio público fiscal a cargo del dr. Daniel Báez y que en la causa contó con las actuaciones de las fiscales Angélica Cárcano y Alejandra Hernández-paradójicamente Hernández es quien tiene bajo su potestad el área de “género y abusos”-; la negativa de la jueza Stella Eizmendi a clausurar la investigación de los seis meses iniciales y la determinación de ampliar los plazos por 6 más, propició que la querella interpretada por los abogados Federico Ruffa y Alfredo Pérez Galimberti pudieran avanzar hasta el juicio oral, etapa a la cual se arribó tras el cierre de Eizmendi en abril de 2018. Es decir que entre la denuncia en fiscalía en noviembre de 2016 y el juicio oral en 2019, transcurrieron 2 años y medio hasta alcanzar la pena para De Cristófano y Morón.

Penal y Civil

La causa produjo divisiones en la villa balnearia de Puerto Pirámides que se profundizaron cuando finalizó el juicio oral: vecinos nombrados por el menor como quienes lo habían abusado -además de su madre y la pareja de ella-, testigos -entre quienes se encontraba una médica pediatra que atendió al menor y que publicó en redes sociales ciertas intimidades de la relación paciente-profesional-, funcionarios públicos (ya fue descripta la presencia del intendente de Pirámides, Roldán) y representantes de ATE -dos de sus referentes culparon a la prensa y compararon la decisión de la justicia con otras mujeres, víctimas del sistema jurídico nacional- realizaron diversas marchas en la villa balnearia y se trasladaron hasta la calle Mosconi, en Madryn, en donde se desarrolló el juicio.

Pueblo dividio. La imagen corresponde a una marcha en Pirámides. El representante regional de ATE, Roberto Cabeda porta un cartel en donde se señala el rol de los medios de comunicación como responsables de la sentencia. Vale recordar que la mayoría del periodismo zonal no se hizo eco de la investigación que estuvo a punto de fracasar porque hasta la fiscalía pretendió archivar la causa. Si bien el menor nombró a 28 personas como sus abusadores tanto para un sector de la justicia como para este grupo de vecinos, se trataba de un “cuento” de un niño inducido por el despecho de su padre para con la madre. ¿Les llamará la atención que se la defensa haya apelado en lo penal pero no así en familia?

Asimismo otras vecinas piramidenses junto a organizaciones sociales mostraron su cercanía a la familia denunciante.

“Que nos investiguen a todos” reclamaron entre carteles, gritos y declaraciones periodísticas los integrantes del grupo que dice “Barby y Julián, inocentes”.

Se preguntaran, entonces, ¿Por qué la defensa de los hallados culpables pidió la apelación en la causa penal y no así en el fuero civil?

Mientras tanto, el próximo 18 de setiembre se va a constituir en la ciudad del Golfo el tribunal que ratificará o rectificará la pena para De Cristófano y para Morón.

Aunque por otra parte, al no haber sido apelada la decisión de la jueza Fernanda Palma, la tenencia del niño -que ya tiene 12 años- sea potestad del padre.

  1. Este es un cuento macabro, que sólo unas mentes enfermas como el padre del niño y su pareja pueden imaginar. Clarísimo que no le tienen afecto al niño, no les importo destruirle las bases que todo niño necesita para conformarse en un hombre de bien en el futuro. Le llenaron la cabeza de imágenes aberrantes y lo arrancaron del seno materno. Ni hablar del daño a la madre, que además de perder a su primogénito, le cerraron todas las puertas para una vida normal con su trabajo y sus otros hijos. Ojalá la justicia tenga la suficiente claridad y coherencia para terminar con esta farsa tan Dalila para el niño y su madre.

    • Para los que les creemos al niño los macabros son los adultos que le hicieron esas cosas terribles que el niño relata, que ningún niño puede inventar semejante depravación, por eso fueron declarados culpables, por lo que le hicieron. El niño contó como lo abusaron y quienes fueron.

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