
Cada mediodía, antes del tren de noticias, hay una cita impostergable en el aire de «La Namunkurá».
Desde su «piringundín», lugar inaccesible -salvo para la imaginación-, para quienes lo oímos en cada oportunidad, sostenido en un farol con una gamba apoyada en el suelo y la otra sobre el caño, el «tipo» trae una crónica que nos pinta la realidad como nadie.
Este lunes 25 nos regaló un canto a la memoria.
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