La hermana Pelloni no pasó desapercibida en Puerto Madryn

Martha Pelloni estuvo otra vez en la zona. «El día que llegué el año pasado mataron a Diana Rojas», recordó. Clave en la denuncia contra el ex Subsecretario de Derechos Humanos, Fernando Peralta, retornó a Chubut para apuntalar Infancia Robada, la Ong que combate a la trata de personas.

«Cómo me voy a reunir con el intendente que denunció al padre Nota», contó Marta Pelloni a Radio Escuela Namunkurá que cubrió la charla que brindó en el cine de la ciudad.

Hoy María Soledad cumpliría 44 años. Casi la misma edad que tenía la Directora de la escuela a la que concurría en su Catamarca natal.
El 8 de setiembre de 1990, poco antes de cumplir 17 a María Soledad la encontraron en un zanjón. «En la escuela había una radio. Sus compañeras empezaron a insistir con las marchas», cuenta en la cálida mañana madrynense Martha Pelloni, a sus 76 años. La directora de esa escuela 27 años atrás.

«Se pasaron. La drogaron y se les murió», explica sobre aquella historia que protagonizaron los hijos del poder quienes tenían como rutina llevar a las chicas a una especie de suite que había en el boliche. «Ella estaba enamorada de Tula que la entregó», recuerda la monja que llegó a Puerto Madryn para sentar las bases de Infancia Robada, la Ong que se dedica a trabajar contra la trata de personas.

Jovial, habla rapido y dice claro. Se explaya ante un auditorium semivacío. Sobretodo se notan las ausencias de funcionarios locales.

En ese contar veloz y claro, Pelloni se refirió a las mafias, al dinero como factor atrayente para la corrupción, a la venta de niños (sobre manera a Francia), destacó la figura de Bergoglio de quien dijo hacía muchas cosas en silencio, habló de Francisco: «Siga haciendo lío me mandó a decir cuando hizo una misa por las víctimas de trata».

Contó sobre Curuzú Cuatiá, Clorinda, Juarez, en donde obligaron a cerrar un boliche (Simona), las chicas que van y vienen al Paraguay y los pibitos que matan mientras revuelven la basura para robarle los órganos; respectivamente. Rememoró la historia de la doctora Giubileo, desaparecida en la colonia Montes de Oca tras una larga investigación de la médica que desnudó un sistema en donde a los internados (llegaron a ser 3 mil enfermos mentales) les robaban la sangre y las corneas que se compraban en clínicas.

Habló de la prostitución como el segundo negocio detrás de las drogas. Sobre este punto rebobinó en el tiempo cuando discutía con Anibal Fernandez sobre leyes y reglamentaciones. «Se prohíben los prostíbulos y aparecen los vips», dijo.

Otro aspecto interesante fue el aporte de vecinos: «Nosotros denunciamos los temas en los medios pero nos dicen que no pueden publicarlo», manifestó una señora. Adriana Royers: «Fui perito del caso Zumara. Allí descubrimos como fallaron los controles en Chubut. A partir de allí vio la luz Infancia Robada en Rawson. Ahora será en Chubut». Otra vecina habló del abuso sexual en Pirámides, investigación de Fundación Ceferino desde hace un año.

Por su parte la abogada Graciela Flores que acompaña a la hermana, sostuvo que «nuestra presencia tiene que ver con la prevención. Hay que hablar en las escuelas. Está la ley de educación sexual infantil que debe ponerse en práctica desde el jardín». «Acá tenemos la historia del Oso Yogui», memorizó otra vecina que contó que 15 años después se lo ve al mismo personaje con las mismas conexiones». «La droga, un flagelo», explicitó otra señora.

La charla distribuida en tres ejes continuó por la tarde con los temas sobre violencia de género y abuso sexual infantil.

El cura párroco de Rawson, Juan Nota recordó su episodio con el intendente Sastre: «Me denunció y me llegaron tres oficios que contesté. Inclusive hablé con un juez que me reconoció que las cámaras Gessel no andaban».

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