Semana discepoliana

La semana empezó así, especial, ¿viste? Cada mañana, lo áspero se acaricia: una melodía, una tierna nota, una canción. Cada programa de cada mañana, “acariciando lo áspero”, programa que se emite desde hace cinco años en el aire de Radio Escuela Namunkurá; se inicia con el tango “nuestro de cada día”. La inconfundible voz de Fabio Zapata, locutor patagónico, hincha de Rosario Central, actor y simpatizante del tango. Casi, casi, como el nombre, hombre, que, a principios de semana le dio un toque especial al éter de la radio que se encuentra en el predio de la Fundación Ceferino Namuncurá.

Nacido el 27 de marzo de 1901, Enrique Santos, fue Enrique Santos antes de ser “Discepolín”, siempre Discepolo. Con los vientos que venían de la Nápoles de papá, el histrionismo de ese flaco desgarbado hizo lo suyo: actor, autor teatral, se adelantó a su tiempo, como cincuenta años. Y allí apareció Cambalache y el mundo que fue y será.

Criado en los cafés, huérfano de purrete, le habló a Mordisquito, ese gorila que estuvo más o menos agazapado, siempre.

La semana se inició con la historia del que pateó con Gardel, y escuchó cómo Yira-yira, Uno o Cafetín de Buenos Aires eran interpretados por las voces más pulentas de los tiempos: la semana empezó con la vida del narigón bello.

Culminó con el aniversario de la muerte de Roberto Maida. El tipo vivió más, mucho más: 85 pirulos entre los que se mezcló con los que se mezcló Discepolo.

Una semana discepoliana, nomás.

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