
Facundo Cortajerena ama el rugby. Cortajerena labura. Cortajerena transpira por el otro. Cortajerena vive en Puerto Madryn. Y el rugby vive en Cortajerena. Que lo pasea por varios lados. Rugby para todos.
De primera impresión, con la mirada te «mete» un scrum. Difícil de pasarlo. Con la mirada, digo. Mientras la cámara se queda con ese imbécil que se pavonea con sus amigos tirando a un señor que vive en la calle, el tipo con el rugby y con los suyos, trabaja en la calle.
Entonces, aunque sean mudas, las haches hablan en el parque de la ciudad y los sábados son una fiesta para un montón de pibitos que se mezclan entre niñas y niños a jugar un «picón» mientras el «profe» Alberto les convida caramelo.
Pibes. Todos los sábados en el parque de la ciudad. Cortajerena y los chicos. Casi lo mismo.
Facundo llevó el rugby a los barrios; primero al Perón, luego al Pujol.
Baldío. El terreno estaba lleno de basura. Hoy, se alza una cancha de rugby en el oeste de Puerto Madryn.
Luces. El Estado aparece y desaparece. Una vez que anduvo el proyecto, se apagó el apoyo.
En los recreos, dicen, se juega al rugby más que al fútbol.
Facundo, ahora, llevó el deporte de la ovalada a la cárcel; allí en donde la doble trocha se angosta en una prisión recientemente estrenada.
Cortajerena.El entrenador de rugby, Facundo Cortagerena trabaja fuertemente en el deporte social. De los clubes, a los barrios. Ahora, en la cárcel.
Hace unos meses, un sábado a la mañana, dialogamos con Facundo.
Hoy teníamos ganas de compartirles la charla.
https://soundcloud.com/user-382521969/cortajerena-rugby-social
Fotos: gentileza FB (Políticas penitenciarias Chubut, Parque Infantiles y Patricio Soto). Madryn.gov.ar
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