Madryn conmocionada: En Chubut el clarín también desafina

El hombre, a diferencia de la frase popular, literalmente peina canas.
Es uno de los periodistas más «antiguos» de la provincia e histórico corresponsal de Clarín.
Subido a la ola K o anti K, al igual que sus patrones en Buenos Aires, suele adjetivar con la undécima letra del abecedario que nos enseñaron desde pibes, que va de la A a la Z; cada noticia que tenga que ver con algún tema político que, como sabemos, atraviesa todas las capas que en esta secuencia trataremos de hilvanar, a «cococho» de su nota publicada en el diario que nació en 1945 y que se transformó en el pulpo comunicacional con el correr del tiempo.

Pero antes, valgan algunas referencias que pueden llegar a servir para entender por qué desde el medio que hace tachin-tachin se reproduce la historia oficial alimentada por las mismas voces del Poder local que intenta (a más no poder) sostener la teoría que los jóvenes que fueron encontrados muertos, semienterrados en diferentes playas de «la más linda» y el suicidio de un tercero, más la detención de otros seis que incluye a un menor de edad; son o eran parte de una «banda nueva» que se desintegró producto de la velocidad de las ambiciones anexada a la inexperiencia (y aquí se suceden las contradicciones de los análisis y las declaraciones. Por un lado eran nuevos, por otro lado cargan con el mote de narcotraficantes. Por otro lado recién comenzaban a «operar», por el otro ya habían caído en otras detenciones…) de los mismos.

Si instalamos como punto de partida el 2003, año de cambios políticos e institucionales, recurriendo al archivo nos encontraremos con que en cuanto al tema del Narcotráfico, hay muchos actores que se repiten ya sea como posibles o no tan posibles distribuidores, almacenadores o exportadores, como se reiteran los nombres y apellidos de funcionarios de los tres poderes.

Como si fuese un juego de la Oca o un tablero gigante repasamos algunas fichas que se mueven y otras que quedan estáticas a la espera de su turno.

Crimen de Cacho Espinosa

2003 no comenzó bien en la por entonces ciudad cuyo slogan seguía siendo a pesar de su patentamiento en los ochenta el de «Madryn tiene magia». Un incendio de campo que hizo recordar a la fatídica jornada del 21 de enero de 1994 amenazó con «colarse» en las áreas urbanas que por entonces alcanzaban hacia el sur a las «Quintas del Mirador»: los barrios Solanas no existían como tampoco existía el entramado vital para la concreción de ese sector que incluyen a actores que, a esa altura -enero de 2003- se frotaban las manos a la guarda de asumir y sentarse en el sillón municipal de la calle Belgrano.

El 30 de enero hubo un estampido que no solo alcanzó el pecho del conocido hombre de la pesca, Rubén Cacho Espinosa, sino que también hizo ruido en una sociedad que comenzaba a palpitar esos cambios que se avecinaban.

Dos fotografías muestran como pocas las instantáneas de ese enero que trazamos como punto de inflexión en esta historia reciente que nos lleva a lamentar la vida de los más chicos pero que a su vez intenta machacar y machacar con que el problema esta ahí, en ese grupo de pibes que encararon por el atajo de la vida y que, lamentablemente -siempre «garpa» decir lamentablemente cuando hablamos de este tema-se buscaron su triste destino.

Seguramente para muchos ha de ser redundante re-pasar qué siguió luego de ese 30 de enero:se detuvieron en forma inmediata a quienes más tarde se llevaría al banquillo de los acusados, en la etapa de instrucción pasaron más de 20 entre jueces y con-jueces -uno de ellos, el doctor Meani pretendió que declarasen Carrió y Kirchnner que asumió como presidente el 25 de mayo de ese 2003- se absolvió a los empresarios Alvarez, dueños de Conarpesa (en donde trabajó el propio Espinosa años antes de ser baleado en la puerta de la casa de su suegra) sin siquiera haber sido acusados de nada, se realizaron dos juicios orales y públicos en el cual se ventilaron cuestiones como la compra de testigos por parte del por entonces jefe de la policía en la ciudad, Guillermo Castaño como así también se nombraba a un integrante de esa fuerza, cuyo apellido es el mismo de uno de los jóvenes detenidos en 2018 después de haberse encontrado los cuerpos de López y Lomeña enterrados en las playas madrynenses y se llegó al final sin final.

Nadie más, ni siquiera el por entonces gobernador Das Neves que arremetió con la verba inflamada en los primeros pasos de la causa, en el verano de 2004, pidió explicaciones por la muerte del empresario pesquero que podría haber desarmado alguna madeja estructurada tiempo atrás.

Por entonces, López tenía 10 años, Lomeña 12 y Cerrudo, el joven que rápidamente salieron a mencionar que se suicidó, 5.

Esta aclaración cronológica, redundante y obvia también es para analizar cómo estos jóvenes que murieron en los últimos días se habrían transformado, de «golpe y porrazo» en una nueva banda ligada al narcotráfico o bien en una célula de las que pululan alrededor de este tema que, habrá que hacerse cargo, al generar montañas de dinero e intereses es visto para muchos integrantes de la sociedad como un negocio.

En donde las pérdidas se cuentan en vidas, claro. De quienes mueren como parte del entramado comercial como quienes lo hacen, en el más profundo anonimato, muchas veces, desde el rol de adictos. Palabra que proviene de a-dicción, siendo su significado sin poder hablar.

Justamente.

El escarmiento de la trompeta

…» Y los ángeles harán sonar la trompeta», algo así dice el capítulo del «Apocalipsis» en la biblia, ¿No?

Bien. Para nosotros, el infierno cotidiano, el purgatorio o el cielo de la complacencia se escribe en Clarín, se oye en las radios del grupo crecido al calor de la última dictadura, a las des-regulaciones para hacerse de otros medios, a la devaluación post-corralito y al permiso de la fusión de distribuidoras de cable. Todas estas acciones bajo gobiernos peronistas con «ismos» diferentes.

Volvemos a las muertes de López, Lomeña y Cerrudo y a como nos quieren conducir desde el Poder por el sendero de los grandes medios de comunicación que tienen sus sucursales en todo el país, incluyendo a Chubut, por supuesto.

Dice entonces el primer párrafo de la nota escrita por el hombre que peina canas y que ha visto mucha agua (del río Chubut y de los Golfos Nuevos, San José y San Jorge) correr debajo del puente.

«A Héctor López (27) le hicieron una “cama”. “Vení que tenemos el lavarropas”, le dijeron. En la jerga que manejaban, hablaban de dinero. López era un activo distribuidor narco en Puerto Madryn y andaba necesitado para pagar una deuda clave. Acudió a la cita, pero era una trampa. Lo esperaban sus asesinos, que lo mataron con saña: le pegaron un fuerte golpe en la cabeza que le provocó una conmoción cerebral, lo ataron y le cortaron las manos. Según la autopsia, murió por un repentino ataque al corazón, producto del castigo: cuando lo mutilaron, estaba aún con vida».

Acá ya resolvemos parte de lo sucedido y además subrayamos con la palabra narco, la posición de López. Dos pájaros de un tiro.

Abonar la teoría en donde se posicionan muchos (entre quienes tienen responsabilidades públicas y quienes opinan como vecinas o vecinos de andar a pie) que tanto López como el resto de los muertos pertenecen a un sub-mundo y que se mataron entre ellos -algo que se celebra en silencio- y ya metidos en el caso «policial» dar por sentada algunas coartadas.

Como que las manos a «Pato» se las cortaron durante el crimen y no que ha sido un símbolo (otro más) mafioso de seccionar el cuerpo y quedarse con ese «trofeo» en señal de marcar el territorio.

Vale destacar que el escenario habría sido el domicilio dos veces allanado desde donde se tomaron muestras de sangre que a partir de sus pericias podrían certificar estas hipótesis o bien descartarlas.

Continúa la nota:

…()El cuerpo de López fue el primero en aparecer. Lo hallaron en un pozo, cubierto con cal. Pero el joven no fue el primero en morir. Antes, Federico Lomeña (31) había sido asesinado de, al menos, 20 puñaladas. Su cadáver también apareció enterrado en un campo cercano a la ciudad de Puerto Madryn, envuelto en una bolsa de nylon.

Nada menciona Guajardo sobre las contradicciones de los encargados de la investigación sobre el paradero de Lomeña a quien horas antes de encontrarlo enterrado en Playa Paraná habían dicho que Federico no se encontraría siquiera en la ciudad.

Sigue Guajardo:

…()Se llamaba Nicolás Cerrudo y tenía tan sólo 20 años. A esa edad, ya era el “capo” de esta banda que vendía droga al estilo de lo que se llama narcomenudeo. Es decir, en pequeñas cantidades a consumidores y en lugares establecidos.

López y Lomeña eran algo así como “lugartenientes” de Cerrudo. Ambos daban la mercadería a dealers, que después las repartían. Esos mismos dealers se convirtieron después en sus asesinos.

Aquí el periodista, insistimos con vastísima experiencia y conocedor de los pliegues del poder y por donde se filtra la información, qué se elige contar y qué no, como contarlo y en qué momento también, hace propia la interpretación de cómo estaría armada «la banda» y ubica en la cabeza de todo a quien- casualmente- también murió aunque en este caso por propia decisión.

No aclara o no lo cree correspondiente Guajardo que Cerrudo, a diferencia de López y Lomeña estuvo mano a mano con los investigadores (así lo corroboró la fiscal Silvana Salazar que fue ella junto a un integrante de la brigada quien le tomó declaración a Nicolás) y éstos subestimaron entonces su testimonio al punto de no darse cuenta que estaban ante el jefe de la banda.

De ser así hubiese sido más valioso cuanto podía aportar Cerrudo vivo, como testigo o imputado, que muerto cuestión que sucedió después
con el fabuloso detalle de la carta (que también, ¡oh! casualidad pese al hermetismo de la investigación se filtró junto a las fotografías de los cadáveres) en donde se re-marca la frase de «Jugar con fuego» que casualidades mediante, a su vez, coincide en la hipótesis de la fiscalía cuando declaran sus integrantes como el título de esta nota y de otras que ponen el foco y nos llevan a mirar desde ese «ventiluz» cómo pudo haber sido la historia con trágico final.

Por eso comienza a tallar la palabra tragedia en diferentes sectores que hacen pública su postura sobre el tema.

Rebobinamos nuevamente la película

Los pibes contemporáneos a Cerrudo, López y Lomeña habrán escuchado a sus familiares más grandes hablar de cómo se movía el mundo cuando ellos no habían nacido (es más, cuando se llevó a cabo la Operación Langostino, en 1988 que incluía un movimiento fundamental en Puerto Madryn, en su puerto, para el éxito del tráfico de drogas, ni Cerrudo, ni López ni Lomeña habían nacido): eran épocas en donde el cassette fue suplantado por el mini-disk, el disquet y luego por los -hablando de puertos- UBC, soportes que nos ofrecen acumular música, datos e imágenes.

En tiempos de cassettes para escuchar canciones o de video-cassettes para mirar alguna película había una fase habitual que era la de rebobinar apretando algún botón.

Rebobinemos, pues.

Desde aquél 2003 en donde asesinan o no, aparentemente por la conclusión de la justicia, a Cacho Espinosa; Das Neves fue gobernador entre ese año y 2011, luego lo siguió Buzzi entre 2011-2015, volvió Das Neves a fines de 2015 hasta que Arcioni, su vice debió reemplazar al caudillo nacido en Avellaneda por la muerte del mandatario en octubre de 2017.

Por eso decíamos que muchos actores se repiten, a diferencia de los pibes como Cerrudo, López y Lomeña, por ejemplo.

Hugo Sastre, juez federal, Daniel Báez fiscal en Puerto Madryn, Eliceche elegido intendente, diputado nacional, ministro y director del Banco Chubut, Sastre (Ricardo) dos veces jefe comunal de la ciudad del Golfo, responsables de la policía provincial como Ale, Castaño, Siri, Sivila, Blanco, Butazzi, Cifuentes, Bustos, Hughes, Avilés y Gómez; Castro, Perez Catán, Williams intendentes de Cholila, Trelew y Esquel y ministros de gobierno en diversas etapas de estos 15 años; Massoni encargado de seguridad y responsable de la cartera de gobierno que incluye al área de Derechos Humanos, junto a Buzzi y ahora con Arcioni; Miquelarena, fiscal de Estado y Procurador General; diputados que han sido funcionarios o jefes comunales e integrantes del Consejo de la Magistratura que se repiten.

Un guiso en donde se cuece parte del estofado.

Un dato curioso aplica para tratar de entender que si bien hubo cambios que incluyeron breves estadías de tres o cuatro meses en algunos casos, hay en los jefes de policía y en sus sub-jefes un aspecto que los une además del uniforme: Blanco, Cifuentes, Bustos, Hughes y Avilés se formaron en las brigadas de investigación y en la división de drogas peligrosas.

Justamente se trata de los últimos nombrados, siendo, inclusive, el requirimiento para con ellos una vez que se habían retirado de la fuerza: dicho esto en función qué debería estar más aceitado, con más tecnología y mejores resultados en el tema narcotráfico si es verdadera la lucha que suelen, a voz en cuello, pronunciar los actores de la política local. Si a eso se le suma que en la justicia crecieron los espacios de investigación y que los nombres también se conocen de memoria como en los viejos equipos de fútbol, la ecuación debería ser más sencilla aún.

Algunos recuerdos: tanto Butazzi -mencionado en una causa que se investigaba en Comodoro Rivadavia sobre prostitución- como Cifuentes (uno reemplazó al otro) dijeron que entre los efectivos de la fuerza había «consumidores de cocaína», Bustos es sindicado como responsable de la desaparición de Iván Torres en 2003 -al país le cabió una sanción internacional por este hecho- por parte de María Millacura, la mamá del joven cuyo rastro se perdió; Hughes pidió meter presos a los jóvenes por «portación de rostro», Avilés participó junto a Pablo Duran, ministro de gobierno chubutense, en la reunión previa a la desaparición de Santiago Maldonado, realizada en Bariloche con representantes de los gobiernos y de la policía de Río Negro y Neuquén y Juan Ale (quien más se mantuvo en el cargo sumando las tres etapas de Das Neves al frente del Ejecutivo) ha sido acusado de abuso de menores.

Podría agregarse, mientras se discute si los centros de encuentro se utilizan para albergar a los aspirantes a integrar la fuerza o mantienen su esquema inicial de espacios culturales, sociales y deportivos; que Juan Caimi, a cargo de la escuela de policía fue uno de los integrantes de la banda que juntó a policías y a civiles para robar un cajero automático en Puerto Pirámides en 2011.

«Langostino Santo», otro mojón en la historia reciente

Surgido al calor del conocimiento popular, Omar Segundo hizo pie en varios sectores que, combinados, suelen generar réditos económicos, tráfico de influencias y acomodar mejor el cuerpo en caso de tener que correr: conocedor del pueblo como nativo cuentan que cuando chango, Omar solía patear las mismas calles que antes pateaba descalzo aunque ahora a sus pies lo recubran zapatos más lujosos. Dirigente del club Storni se mezcló en el palo del fútbol que en el amanecer de los 2000 comenzaba a tejer la telaraña que ofrece el juego más jugado y visto -casi lo mismo en esta era- como un combo que engarza poder y vidriera.

Storni fue campeón de la Liga del Valle en el único certamen que disputó con una selección regional. El torneo fue de los más apasionantes de la historia por su agónica definición y cómo se iban alternando el sabor de la conquista quienes llegaron mejor perfilados.

Brown ya estaba en el argentino «A» y Madryn en el «B». Fue ahí cuando Segundo en calidad de sponsor supo de arrimar dinero para las campañas de ambos elencos locales en la búsqueda de seguir ascendiendo. Como también los dineros públicos, ya sea desde provincia o la municipalidad sirvieron para engrosar los presupuestos que necesitaban de una mayor inversión.

Las fiestas de los estibadores contaban con regalos al por mayor y en la mesa principal era un clásico observar cómo acomodaban su cola los políticos de la zona.

Vino Kirchnner en 2009 y la guerra sorda sacudió con sus estridencias: como en un pan y queso, Das Neves eligió a los suyos y Néstor a sus representantes que mutaron a funcionarios nacionales. De allí las acusaciones cruzadas cuando aparecieron los operativos más llamativos y renombrados: «Langostino Santo, «Arenas Blancas», «Tridente del Golfo».

Quienes eran culo y calzón pasaron a tirarse con el sanbenito de la droga y la palabra narco se asociaba a tal o cual candidato en la previa a las elecciones, de la misma manera que las voces se acallaban una vez concluida la contienda electoral.

Fue tal el tironeo que cuando ocurrió, en junio de 2013, el denominado caso del «Langostino Santo», el único momento en que estuvo preso Omar Segundo fue el 17 de octubre de ese año, cuatro meses después de haberse hallado 110 kilos de cocaína en la pesquera Poseidón que después cambió de nombre y de manos, quedandosela un inexperto en el rubro.

Es tal la simbiosis entre cargos, nombres, los tres poderes que forman parte de una parte del Poder que el juez Hugo Sastre (quien ni se asomó después de la noticia de Poseidón y los 110 kilos de cocaína) inmediatamente desligó a los funcionarios políticos al decir que «la política no tiene nada que ver con esto» y tras recibir en su despacho al por entonces ministro coordinador Carlos Eliceche y al ministro nacional, Norberto Yahuar, el juez le dijo a La Namunkurá que los dos dirigentes «eran personas sanas ya que los conocía del deporte».

¿Será por eso de «mens sana in córpore sano»? ¿ O quizás porque el juez federal -sector éste, el de la justicia federal en donde se posan las miradas en la actualidad- coincidió como dirigente deportivo recibiendo subsidios del poder ejecutivo cuando él representaba al judicial?

Las crónicas de la época -no pasó hace mucho- señalan que Sastre tardó 9 meses en reportar a la UIF (el sector encargado de verificar los lavados de activo) lo sucedido en Puerto Madryn, específicamente en Poseidón, pese a que curiosamente 5 años luego, es decir ahora que todavía seguimos consternados por la muerte de tres jóvenes, el procurador general Jorge Miquelarena pida como si fuese una gran novedad «investigar de arriba para abajo para saber de qué manera se lavan los activos».

Una luz el jefe de todos los fiscales de Chubut que insiste en que el problema está en la Justicia Federal.
Y aquí otro dato interesante: su hermano, Mariano, amante del fútbol y del boxeo es secretario del…juez Hugo Sastre.

Sigue sonando el Clarín

…()Cerrudo recibía la droga desde Mendoza. López y Lomeña eran el primer escalón. Pero los resultados de las investigaciones ya dan cuenta con seguridad de que ambos se quedaron con dinero y parte de algún cargamento.

Le debían plata y droga a Cerrudo que, a su vez, tenía las mismas deudas con su proveedor mendocino, quien comenzó a exigirle los pagos cada vez con más violencia y amenazas. Esto era investigado pacientemente por la policía provincial que, incluso, llegó a pedirle dos allanamientos a la Justicia Federal.

Prosigue la nota de Guajardo de Clarín del 24 de diciembre, en la previa de la NocheBuena quien al igual que otras publicaciones nacionales ponen el foco en un foráneo que, se deduce, a pruebas vista, también vino a pisarle los talones a otros «dueños» del territorio del comercio.

Como un mantra que repitieron a coro desde el gobierno provincial, representado por el ministro de gobierno Massoni, el foco -hablando de luces y haces- se ubica en la justicia federal que por lo escuchado en estos días «se rasca a cuatro manos».

Sigue diciendo -escribiendo- Guajardo…

Sin embargo, el juez Gustavo Lleral (el mismo del caso Maldonado) y su secretario, Gustavo Latorre, se los negaron. “Si allanábamos tal vez algo hubiésemos evitado”, dicen en la Policía y critican durante la actitud del magistrado.

Aquí podríamos acotar que si se hubiese buscado intensamente a Gastón León o al menos saber qué pudo haber pasado, la historia también sería distinta. Como cuando el balón pega en el poste y sale o entra.

Sin embargo, a diferencia de los movimientos que hubo entre el 10 de diciembre y el 19, que incluyó detenciones, rastrillajes, zonas restringidas, uso de drones, drones particulares que no se dejaron utilizar, perros de Neuquén y Buenos Aires -llamados por la justicia local y no por los familiares de las víctimas si bien fueron algunos de sus integrantes quienes encontraron las pertenencias de López a metros de donde había sido hallado su vehículo-, entre otras cosas; en ¡7! meses no se citó a declarar a ninguno de los nombres que aportó la brigada de investigaciones los primeros días después de alertada la ausencia de León el pasado 24 de mayo y el informe elevado por el fiscal Cerda a la jueza Eizmendi quien determina que la causa salga de la justicia ordinaria y se encauce en la justicia federal, está basado en…los testimonios de los integrantes de la brigada de investigación.

¿Por qué esa diferencia entre un episodio y el otro? ¿ Será que la desaparición de León que según Massoni no tienen nada que ver con este tema de los jóvenes hallados muertos, pisaba otros callos que no debían ventilarse? ¿Por qué para este hecho se utilizaron perros de otras jurisdicciones y en la búsqueda de león no se le dio la debida importancia a Marcos Herrero, instructor rionegrino que aportó datos fundamentales?

Herrero sostiene, asimismo, que en un allanamiento se encontraron dólares y drogas y ni una cosa ni la otra aparece en el expediente. O miente Herrero descaradamente y nadie lo trae de las pestañas, o alguien se quedó con una evidencia fundamental sin que ningún funcionario judicial ponga el grito en el cielo como sí lo hacen si un equipo periodístico rompe los cercos humanos en pos de una nota o una crónica.

Rara la balanza de la justicia.

Concluye Guajardo.

…()Cerrudo sabía que si no cumplía con su proveedor era “hombre muerto”. Entonces, quiso demostrarle a su patrón que con él no se jugaba. Hay un mensaje clave hacia los vendedores de menor cuantía: “Ayúdenme a matar a un transa”. También les pedía que compren cal y nafta.

No hay duda de que sus muchachos cumplieron: el coche de López apareció cerca de El Doradillo. Tenía algunas manchas de sangre pero otras habían sido tapadas con solvente. Y además, su cuerpo apareció empapado de cal.

López fue el primero en aparecer pero no el primero en morir. Antes, los hombres de Cerrudo secuestraron a Lomeña y lo apuñalaron. La autopsia reveló que al menos recibió 20 puntazos. El lugar del asesinato: la casa de un familiar directo de Cerrudo. Después lo llevaron a Playa Paraná y lo enterraron.

Entre una muerte y la otra, Cerrudo no aguantó la presión. Conocía perfectamente los códigos de la mafia narco. No tenía la plata ni la droga para responderle a su jefe mendocino y tomó el camino más corto: se suicidó. Lo hizo en la casa de sus padres y aseguran que su propia hermana lo vio cuando se tiraba desde una pared con el cuello atado a una soga.

La carta que dejó era de disculpas hacia su familia y contenía una frase que lo resumía todo: “Esto pasa por jugar con fuego”.

O sea. Según el análisis de, recalcamos, un hombre avezado en las lides de la comunicación, tal vez el más añejo en la actividad en la provincia, con una aceitada relación al gobierno actual, que ha realizado numerosas coberturas y que es corresponsal del «Gran Diario Argentino»; Nicolás Cerrudo, en su laberinto, eligió cometer o hacer cometer una carnicería, dejando «pegados» a otros pares suyos en vez de suicidarse directamente.

Puede ser.

…()Por lo pronto, hay otro joven desaparecido: Gastón León. Nada se sabe de él desde el 24 de mayo. Pero su familia asegura que nada tiene que ver con estos hechos. De todas maneras, acompañaron a la familia de López en los primeros días de búsqueda.

El último párrafo si se nombra a León pero…como que si bien un tema no está ligado al otro (la justicia ordinaria en ambas situaciones quiso derivar las causas a la justicia federal), dice, se menciona a las familias de López y León, coincidentemente las que enarbolan la bandera de una respuesta -o muchas respuestas, mejor dicho- como «una yunta» que tira para un lado diferente al que intenta hacerlo el Poder con Guajardo y Los Guajardos incluidos.

Facundo Navarro.

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