Domingo Namunkurá: ¿Se prueba otro traje?

Relacionar su apellido con el clásico atuendo de un funcionario público es una obviedad. Un mal chiste de salón. Aunque quizás sirva para desentrañar esta telaraña en la que está sumergida la provincia.

El tiempo es veloz dice Serú Girán antes que el tiempo se haya convertido en esta realidad líquida como solemos leer y oír. Y el hombre, capaz de hacer la gran Marcos Di Palma -el arrecifeño viajó, en una oportunidad, desde su localidad hasta CABA sin pisar el freno- viene embalado: cuenta la historia que en 2007, antes de firmar la papeleta como primer diputado del PROVECH, y con el sostén del diputado Jerónimo García hubo un intento de ir por la alcaldía en Puerto Madryn. Néstor finalizaba su mandato, asomaba el «pinguino o pinguina», Eliceche crecía en popularidad después de ganar en 2003 por 500 votos y Das Neves no sacab los pies del plato. El peronismo vernáculo con su eterna e interna desconfianza entre los suyos, sellaba la unidad puertas para afuera para alejar los fantasmas radicales que habían llegado para quedarse tras la huída de Perl en el amanecer noventoso.

Sin embargo don Mario, el mismo que hubiese preferido que Aristarain repitiese su mandato iniciado en 1999, eligió al presidente de Guillermo Brown. Fue la primera «sanción» del tres veces gobernador para con su hijo político: años después, en 2014, Das Neves le cercó la casa con su intento de colocar al diputado Alejandro Albaini como secretario de gobierno y manejó los hilos con Pagani como intendente esporádico: ya eran tiempos de un peronismo local atomizado tras las aguas del Mar Rojo que abrió Kirchnner con su aterrizaje el 13 de julio de 2009.

Se esfumaron las hojas del almanaque, Lázaro no se levantó ni anduvo -al grito de ladrón al ex cartero lo espantaron de cualquier aspiración para suceder a Eliceche-, Sastre ganó las doble elecciones de 2011- votación complementaria en la escuela 181, mediante- y como diría Veira -«enderezamos la nave, pibe»- se puso primera para engordar el estante del poder.

Después la historia conocida: la cornisa del juicio político, las pilchas que se van a probar como dice el tango -que usaron sus compañeros como Pagani y Gabella-, los manotazos para alcanzar el 2015 y el placer de pago chico de ganarle, mano a mano, al primo de La Banda. La muerte de Das Neves, los audios viralizados de exprofeso para decirle a todos que no se bancaba a la descendencia del extinto mandatario, las declaraciones públicas del proyecto para Gobernador, las reuniones con jefes comunales para pedirle a gritos a Aranguren-sí, el «hombre tarifa»- que venga a la zona para traer la minería como salvación, «la pata peronista del Pro» o «la pata de Cambiemos dentro del peronismo, la re-afiliación, la unidad, las chicanas a Arcioni -el acto de entrega de viviendas de la UOM en la zona norte con represión policial incluida puso en evidencia como serían las zancadillas para con el sucesor de Das Neves a quien le marcaron la cancha-, el «blanqueo» para Eliceche a cambio de manos levantadas en el Concejo y así poder cambiar tierras por deudas con Seros y la cancha lista para allanarle el sendero a su hermano mellizo en búsqueda de una re-elección genética.

¿Y ahora?

De la alianza Comodoro-Madryn -¿A vos te gusta ganar o perder? respondió preguntando en una entrevista para Namunkurá TV cuando se le consultó si podría ser candidato a vice en vez de número 1- con Carlos Linares y el retorno al peronismo, a «no entienden nada en el partido» y entonces nace Chubut Al Frente con Arcioni aquejado por el pago escalonado y la falta de timón, más la suma de los gremios de mayor peso y «números puesto» en la maquinaria electoral como Adrián Maderna, el intendente de Trelew. Se ganaron las elecciones adelantadas en junio y «si te visto, no me acuerdo»: las espadas mediáticas con Jornada de Luz y Fuerza y Diario de Madryn modificando las editoriales de la primera semana de los comicios a las siguientes, ATE como punta de lanza -para muestra: vaya la postura de Julio Belazcuen, dirigente del gremio que conduce Guillermo Quiroga, quien habla de «los dueños de los votos» y los horrores de gestión y comunicación -Daniel Taito, el «Duran Barba» de estos pagos, se fue rápido- de Arcioni que puso todas las fichas en el inefable ministro Federico Massoni -deseoso de la llegada de las pistolas «Tasser» como su padre Norberto, ex ministro de educación pedía por un detector de metales en los ingresos a las escuelas- a quien le da igual atrapar a un ladrón, encabezar una reunión con los sindicatos, anunciar los descuentos de los paros o desautorizar a Tarrío, el ministro de economía, que, molesto pegó un portazo.

Y ahí están, agazapados, como el Pato Fillol antes que le pateen un penal: tirando desde las redes sociales -tocales el «Bobby», como decía en uno de los gags más recordados Olemdo sobre su perro, pero no te metas a criticarlos en twitter o facebook porque se salen de eje- mensajes que se encienden y apagan o rumores de todo tipo.

Los mismos portales que callan un crimen como el de Bracamonte sucedido en un local partidario del «sastrismo» no sienten lo mismo con un joven que matan en la entrada de un kiosco, o bien buscan la primicia de publicar como cae todo el gabinete de Arcioni.

Y es ahí cuando hay que mirar a la Constitución provincial y sus variantes que cumplen 25 años tras la Reforma del ’94: consultadas 6 fuentes del ámbito jurídico, todas coinciden en la misma interpretación.

Según los artículos 150 y 151 de la carta magna está claro qué sucedería si Arcioni renuncia. Asume un legislador hasta cerrar el mandato del comodorense que inició, en 2015, Mario Das Neves.

¿Y después? Sí, hasta cabe lo insólito. El escribano podría dimitir, tomar aire y re-asumir en diciembre.

¿Recuerda, no? Hubo elecciones y Arcioni fue ree-legido.

¿Y si no vuelve o lo destituyen?

Ahí hay que mirar al artículo 88 de la Constitución Nacional porque Chubut no tiene Código electoral ni una precisión como la constitución santafesina que contempla un caso similar al que vive nuestra provincia.

Ahora se entienden más los silencios -solamente interrumpidos ante el temor de un escrache en su domicilio- en estos dos meses exactos, del hombre que como explica su apellido no tendría dificultades en cambiar de traje.


Tejiendo las redes. O en las redes. Fugaz pero certero el mensaje del intendente de Puerto Madryn, electo vice-gobernador. La renuncia de su -también- ex funcionario municipal, Luis Tarrío generó un sismo interno en ele ejecutivo provincial. El mensaje, posteriormente eliminado, en el «pajarito» apunta a seguir esmerilando la relación con quien hasta el 9 de junio era «compañero y amigo», Mariano Arcioni.


ATE. El cartel, o lienzo, estampado en la puerta del hospital «Andrés Isola» es contundente. Como la postura del gremio en este juego de la oca que se vive en Chubut. Escindidos de la MUS- mesa de unidad sindical- «primerearon» en cuanto a las demandas para con el gobierno de Arcioni. Cualquier semejanza con la época de Perl-Cosentino no es pura coincidencia.
Más clarito… El delegado de ATE habló en La Namunkurá sobre la crisis provincial. Solito, Belazcuen trazó las diferencias entre los elegidos Arcioni y Sastre: «Los votos son del intendente de Madryn», dijo a principios de julio.
Ventrílocuo. Si hay que hablar o hacer de parte de…el abogado, presidente de Alumni y coordinador de las juntas vecinales, es el primero en levantar la mano. Inclusive para oficiar de defensor de Diego Peña y Lorena Schenonne -empleada municipal- quienes están vinculados al crimen de Mauricio Bracamonte. Vale recordar que Bracamonte fue herido de al menos 3 puñaladas en un local de campaña de Chubut Al Frente.

Billar. Días antes del cierre de les Fernández en Rosario (acto del que participó Mariano Arcioni), el alcalde madrynense se reunió con el candidato a vice de Macri, el ex jefe de la bancada de senadores del PJ, Miguel Pichetto. El banfileño fue intendente de Sierra Grande, ciudad distante a «la más linda» en 140 kilómtetros. Tan cerca como las coincidencias en el tema minería. Mientras Pichetto habló en una sesión del proyecto Navidad en la meseta de Chubut, Sastre fue el artífice, en 2018, de la llegada de José Aranguren, ex ministro de la producción nacional, a Telsen para avanzar con el lobby.

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