El deporte de la (des)memoria

Se sancionó una ordenanza para que los clubes paguen solamente el 10% de las tarifas de Servicoop. El proyecto lleva la autoría intelectual del intendente Ricardo Sastre y la firma del concejal Miguel Antín. Presentes en la sesión, 11 concejales, la nota discordante de la melodía desafinada estuvo en la abstención de Juan Duarte, edil de UYO. Al momento de la votación, Claudia Bard (PJ) y Claudio Tortoriello (Cambiemos), se ausentaron. Con 8 manos levantadas se aprobó la normativa.

Entre 2012 y 2019 la presidencia de Servicoop estuvo a cargo de Lucas Marani, otrora dirigente de Deportivo Madryn. Coincidió con parte de los períodos de Ricardo Sastre (2011/2019) y las presencias de Miguel Antín en diversos cargos en el ejecutivo municipal y en el legislativo: tanto el jefe comunal como el titular del bloque oficialista también supieron de estar al frente de la entidad nacida en 1924.

El club Ferrocarril Patagónico nació el 19 de noviembre de 1953.

Cuando cumplía 53 «añitos», el «Depo» estrenaba el «Coliseo del Golfo» en una jornada a puro sol y goles: el 6 a 0 frente a Alianza de Cutral Co le adornaba un moño a tanto peregrinar por canchas ajenas.

«Ferrito» nació fútbol y se hizo básquetbol mientras el «aurinegro» dejaba detrás las batallas de los ochenta para albergar en los dos mil, al deporte más popular que el tiempo convirtió en extremo como extremo negocio.

Mientras a la cooperativa, esquilmada de mil maneras, le buscaban un destino de privatización, entre mixto o intervención (los nombres de Alejandro Pagani y Raúl Villahoz picaban en punta para cumplir ese rol), en 2012 mirábamos como, pese al plebiscito de 2003 que parió a ley 5001, la minería intentaba a través de su intérpretes foráneos y NIC meter la mano. O la cola. Represión en la Legislatura. Gobierno de Buzzi allá, de Sastre acá. De ministros nacionales y provinciales nacidos en la más linda. Pero así y todo, no había caso. Los teléfonos andaban descompuestos.

Como descompuesto quedó Matías, un joven rawsense, a quien entre los compañeros de la UOCRA y la policía le rompieron la cabeza. Eran tiempos en que la palabra debate venía envasada de «Marco Regulatorio». Entonces, te explicaba -o intentaban- que te iba a llegar un cheque a tu casa en concepto de regalías.

Minera Argenta instaló sus oficinas en el pueblo con mar y desplegó sus generosas manos entre escuelas y clubes: uno de ellos, Ferro que después optó por firmas más locales como Aluar y Caleta, la de los edificios interminables. En altura y en cantidad.

Así y todo, los modelitos de indumentaria eran coquetos y con la inscripción de Servicoop. Como también, la misma leyenda, se estampaba en los pantalones negros de los de «oro y luto» que supieron de las mieles del ascenso y de tutearse, en la Copa Argentina, con el «Lobo» de La Plata.

Unidos. Por una pasión. O dos como lo son el básquetbol y el fútbol. Y ahora, también, en la «cocina» de una ordenanza que, pese a tener varios protagonistas del mundo del deporte en esta historia, recién «sale» ahora.

Preguntas

Mientras el alcalde madrynense ensayaba una ardorosa crítica para con un funcionario del Ministerio del Interior, en la inauguración del jardín 487(quién dijo que Fútbol para Todos no dejaba su puesto para la creación de jardines), por la falta de respuestas a las 200 obras que, prolijamente en una carpeta, se hallan en un escritorio porteño, nos preguntábamos…

¿Por qué un reclamo para la lejanía cuando al lado estaba el gobernador Arcioni a quién se le podría consultar por la pileta del Centro de Encuentro Sur, convertido en una sede la «Uni» de Chubut?

¿Qué unen a Ferro y al Deportivo, además de las longevas y ricas historias de pioneros esforzados y de gastadas suelas en trinquetes, patios de básquetbol o terrenos pedregosos?

Que ambas entidades tienen una pileta de natación. Con la que los gobiernos de turno deben, sí o sí, establecer los convenios para que los pibes de las escuelas, de las colonias o los jóvenes de la tercera edad vayan a hundir sus cuerpos en el agua.

¿Por qué en 7, ¡siete! años teniendo en cuenta la fina sintonía de las autoridades de Servicoop con los de la Municipalidad no se convino trabajar en conjunto para «poner» en marcha esa pileta?

¿Por qué a las mismas empresas que embellecen casacas y sponsorean los juegos de playa no se les pide un aporte -no una colaboración- para que esos mismos hijos de los mismos trabajadores, de los mismos barrios nombrados en el discurso de inicio de clases por Sastre, concurran a diario a una pileta propia?

Que les pertenezca.

Sin tener que esperar por una beca. O una «onda» en forma caritativa. No.

Que ahí aprendan a bucear. Si somos la capital nacional del buceo, como repite en el Senado Nancy Gonzalez, hija de uno de los fundadores de Ferro -don Pinocho- y de mejores migas tras algunos tironeos de antaño con el lord pueblerino.

¿Tendrán el mismo respaldo los clubes de barrio, con lomos doblados de caminar arrastrando balones y conos y pecheras y bidones de agua, como el club Emanuel a quien le birlaron las tierras cuando hace un trabajo maravillosos en el barrio Covitre?

¿Tendrá ya no en vida alguna vez la famosa reparación histórica el papá y abuelo de tantos guachines moldeados entre los cantos rodados del Unión Obrera, al menos con un vestuario a la intemperie?

Hablamos de don Katri, claro. Que lo premian y recuerdan pero que apenas le pasan un «pisón» en ese escenario que pudo haber sido el segundo Centro de Encuentro que nunca pasó la etapa de licitación.

¿Pondrán la misma garra los ediles para patalear por una pista de atletismo que es una verguenza o para que exista alguna obra deportiva para TODOS tras 16 años de gestiones de líderes surgidos de la pasión futbolera?

Algunas preguntas que nos hacemos mientras, quizás usted se interrogue por qué no hablamos de «la Bandita».

Para eso están los opositores como Bard que le duele la panza cada vez que hay una combinación de ordenanzas que involucran a Eliceche y Méndez, hombre del ciclismo.

Como la bicicleta que tiró Tortoriello, al mejor estilo Ronaldo -para los más pibes- o el «Larva» Saturno -para los más añejos- para darse un baño de popularidad después de haber acumulado tantas puteadas.

Eso sí, «La Bombonerita» que sonrientemente prometió el hincha de River pese a que su jefe sea de Boca, el nieto de uno de los fundadores de Clarín, en otra tarde calurosa en el barrio Alta Tensión también brilla -como las Leds- por su ausencia.

 

 

 

 

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