Domingo Namunkurá: Miedo al miedo

Una semana atrás buscábamos a «Pato». Habían pasado cuatro días del suicidio de un joven que, coincidencias mediante, ocurrió al mismo tiempo en que una billetera y un teléfono, más ropa y bidones de lavandina emergían en el campo, a metros de donde se encontró el auto de López, en la mañana del martes 11, señal de que algo andaba mal.

A ritmo frenético, en menos de siete días apareció el cuerpo mutilado de «Pato», también cerca del hallazgo del vehículo y sus pertenencias; se detuvieron a cuatro jóvenes, uno de ellos menor y se dijo que había personas fuera de la ciudad pero que tendrían que ver con esta situación que pasó de encender las alarmas a un reguero escalofriante. A la mañana siguiente, uno de los nombrados la tarde anterior por la fiscalía local como alejado de Madryn, fue encontrado también semi-enterrado en la playa. En otra playa, en dirección opuesta a El Doradillo. En la también bella Playa Paraná.

Los detenidos ya sumaban cinco y antes que finalice la ante última semana de 2018, la más tremenda en tiempos, se detuvo a un joven más. En seis personas recae la carátula de «Doble homicidio agravado por concurso premeditado de dos o más personas y ensañamiento», cuya pena de sostenerse esa figura legal desemboca en la prisión perpetua.

Preguntas

¿Por qué inmediatamente se dijo desde sede judicial -sabido es que muchas veces se aferran al hermetismo- que el hilo conductor iba desde el joven que se suicidó a quienes fueron encontrados muertos y enterrados?

De toda la audiencia de apertura de investigación y control de detención lo único que se filtró fue un mensaje que habría hecho circular quien se ahorcó en su casa (Cerrudo) a algunas de las personas detenidas en donde pide que lo ayuden a matar a un «tranza».

¿Por qué para la fiscalía Cerrudo se suicidó y dejó una carta de «haber jugado con fuego» y eligió su destino de esa manera si, supuestamente, tanto «Pato» López como Federico Lomeña ya estaba muertos antes que él?

Entonces, ¿Lo presionó su conciencia o alguien u otros involucrados? ¿Por qué, como admite la fiscal general Silvana Salazar, si Cerrudo declaró ante ella y la policía -¿Lo hizo en presencia de un abogado propio?- no extremaron los cuidados ya que estaban ante un testigo o un futuro imputado? ¿No dio señales Cerrudo de esa presión como para ser custodiado? ¿O declaró serenamente y los investigadores se sorprendieron con su final?

Por lo pronto, la fiscal Salazar en su último contacto colectivo con la prensa, analizó: «Creo que se les fue la situación de las manos. Como dice la carta, jugaron con fuego».

Sin embargo aún no queda claro, porque si se repasan los videos o los audios de las conferencias de prensa en las que interviene la fiscal, el procurador general -jefe de todos los fiscales de Chubut-, representantes de la policía y el ministro de Gobierno y Derechos Humanos, Federico Massoni, se contradicen entre ellos y consigo mismo en varias ocasiones; si la famosa carta fue peritada o no.

Y si esa pericia puede determinar llegado el caso si fue escrita bajo presión.

¿Por qué si se especula con la casa de Berwyn, en la zona norte -domicilio allando dos veces- como posible escenario en donde habrían matado, al menos a alguno, de quienes aparecieron enterrados en El Doradillo y en Playa Paraná; las pericias sobre las manchas de sangre lavada, retiradas el sábado 15 tras diez horas de diligencia; no se acelera el procedimiento que podría demostrar esa hipótesis?

Cuando se encontraron las prendas de López -lo hizo una familiar suya- la policía y los funcionarios judiciales tardaron más de una hora en arribar. Ni siquiera traían consigo una cinta para aislar la escena. Es más: vía telefónica un integrante de la brigada de investigaciones le pidió a algún integrante de esa sección que trajera una cinta si es que había.

Fue en esa calurosa mañana de miércoles doce cuando el jefe de los fiscales de la ciudad, Daniel Báez habló de una presunta deuda de 160 mil pesos y de 4 kilos de marihuana. Posteriormente, un rato apenas, llegó al lugar el ministro Federico Massoni: ¿Será por eso que en medios nacionales, el funcionario dijo que se trataría de una banda que vendía marihuana a pibes skaters en lugares en donde se juntan quienes practican esta actividad?

¿Por qué, insistimos, se habla de una banda narco, ajuste narco y la palabra narco queda impresa en diarios locales, regionales y nacionales, en redes sociales, etcétera y no se encontró siquiera una semilla de cannabis?

Ni una balanza, guantes, dinero, bienes suntuosos que no puedan demostrarse su procedencia.

Nada.

Volvemos a los operativos de rastrillaje y de búsqueda. ¿Por qué se evitó el uso de un drone contratado a un hombre que se dedica a actividades audiovisuales por parte de la familia de López y se dijo que el argumento era que no se obtuvieran y posteriormente publicaran fotos para no afectar la sensibilidad de las víctimas?

¿Por qué las fotos que se filtraron estaban «ordenadas» como en una misma secuencia con las imágenes de Cerrudo, López y Lomeña?

¿Será para enviar otro mensaje mafioso como el de los cuerpos enterrados y las manos cortadas?

¿Por qué se apuran a decir que los cortes fueron hechos a la ligera para no estar tanto tiempo en el lugar de la escena y después se habla del tiempo que se necesitó para realizar todas estas maniobras?

Raro.

¿Por qué se filtró la carta de Cerrudo y su mensaje?

¿O será otro mensaje más general y no solamente para su propia familia?

La fiscalía le puso un moño a la investigación y ya adelantó que entre los detenidos está la clave de lo sucedido.

Las familias de las víctimas se reprochan por las redes sociales.

El gobernador no dijo nada y su vocero, Massoni, es poco claro.

Miquelarena, procurador general subraya lo obvio: «Hay que investigar de arriba para abajo y tener en cuenta el lavado de activos».

¿Qué impide o impidió en, al menos estos años que pasaron, haber puesto la mira ahí?

Sobre manera si se tiene en cuenta que desde 2013 a la fecha, solamente en Puerto Madryn, hubo tres operativos en donde sí se encontraron muchas drogas, dinero, armas, murieron personas en un mismo barrio y vinculadas a una misma causa -Arenas Blancas-, se escribieron paredes con leyendas que, en plena campaña electoral tildaban de narco a un candidato o a otro, se aceptó el concurso de una abogada procesada en una de las causas mencionadas y abogada en otros episodios vinculados al narcotráfico.

¿Quiénes van a formar la agencia especial contra las drogas?

¿Los mismos que salen en una foto al lado de Omar Segundo -reproducida por el diario Crónica- cantando y sonriendo?

¿O los integrantes los va a elegir Néstor Gómez, actualmente sub jefe de policía de Chubut y que durante muchos años fue integrante de la brigada de investigaciones?

¿Nos hacemos cargo de que gran parte de la sociedad consume y que ese consumo debe abastecerse de alguna forma?

¿O seguimos haciendo la del avestruz?

La semana pasada, en esta misma columna dominguera, hablamos de la hipocresía y sus dardos envenenados.

Que también matan.

Pensar que esta semana de infierno que se fue es producto de un llamado de un pibe que pide ayuda para matar a un «tranza», que dos jóvenes mueren porque se quedaron con un vuelto ante alguno de los seis detenidos y que Madryn vuelve a ser «la más linda» es un error.

Porque en horas se cumplen siete meses de la desaparición de Gastón León, cuya investigación no contó con la velocidad que sí tuvo ésta.

Y entonces, más que hipócritas corremos en paralelo por el sendero de la complicidad.

O tenemos miedo al miedo.

Que también mata, claro.

Facundo Navarro.

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