Namunkurá Domingo: Mucho gre-gre para decir Gregorio

Para Gregorio y no es una alegoría, no es un día más. Como no lo es para mucha gente que vivió, sintió, sufrió esa época y en algunos casos, recién ahora, puede animarse a contar algo o mostrar sus cicatrices. Tal vez en esas marchas o en esos encuentros baste una guiñada de ojo para entender ese dolor que solo se puede transmitir ante quienes le dolieron lo mismo. Se puede hablar de hambre pero tiene que estar la panza vacía para saber qué siente el otro.
El 24 nos interpela. Nos posiciona dentro de esa grieta que para algunos inventó Lanata(que en algunos de sus libros le contaba a una “Barbarita” pequeña, su hija, cómo era aquéllo de marzo del setenta y seis) y que para otros nació en 1810. Estarán quienes opinen que línea divisoria viene de los tiempos de los tiempos y allí están los descendientes de los pueblos originarios para mostrar sus cicatrices.
Basta raspar apenas para intuir o llegar a la conclusión que en Puerto Madryn tampoco se trata de una fecha que se pone en colorado y en círculo en los almanaques de cuando un año nace.
Las tapas de Clarín de cada 25 de marzo muestra y demuestra de qué manera cierta porción del poder entiende a esa jornada. Aquél editorial de La Nación que los propios laburantes del antiquísimo matutino defenestraron marca cual es el sentimiento de los vencedores de uno de los lados de la grieta. Al menos ésa que se subrayó cerca del 1900. No hace mucho, en definitiva. No es casualidad, pues que ambos medios periodísticos nacidos como diarios y que hoy ejercen un feroz poder de aniquilamiento de conciencias sean socios en uno de los episodios más trascendentes del paréntesis 76/83 que en ciertas circunstancias marcó a fuego los días que vivimos pese a que estén por cumplirse 42 años, cerca de medio siglo de la noche en que Isabel- eso es para los que hablan del club del…- se fuese en helicóptero. La misma noche en que el Loco Gatti fue Gardel para que la Selección se imponga en Rusia-hete aquí otro asunto con las causalidades- frente a Polonia, transmisión televisiva que no se interrumpió pese a que ya estaba en vigencia el comunicado número 1.
El fútbol que lo tapó todo dice León para gritarnos que todo está guardado en la memoria.
Es interesante en este archivo universal que es la internet de qué manera se conmemoraron algunos 24 de marzo. Como el de 1996 a veinte años del Golpe. Cifra redonda si las hay al margen que el Morocho del Abasto siga insistiendo con que 20 años no son nada. Y allí está Hebe diciendo lo mismo que dice ahora. Coherencia que le llaman aunque haya quienes sigan creyendo que las formas son más salientes que el fondo.
¿Quién atendía a Hebe y a sus compañeras?
Nadie.
Las mismas que eran corridas con los caballos cuando daban la vuelta a la pirámide, las que seguían pidiendo por los hábeas corpus, las que no avalaron el Nunca Más, las que escribían en los billetes de Mil pesos sería ahora para que la información no se escurra en los papeles de baja denominación, eran echadas de todos lados.
No las atendió Alfonsín a pesar de su lirismo con los derechos humanos-los ciclos de la vida, ¿no? recuerdo una canción o una frase que decía, o decían los progresistas “Yo quiero un presidente como Alan García” durante la previa de unas elecciones ochentosas en Perú-, tampoco Menem que estuvo preso durante la dictadura pero que promovió el indulto (el cual fue leído por el lobby-periodista Fernando Niembro sin que se le moviese un músculo) apenas asumido y se abrazó con Isaac Rojas intentando adelantarse a Mandela que cinco años luego intentaría el abrazo de la Sudáfrica negra con la blanca.
Y en ese 96, a veinte años con cierre de Gieco en la puerta del Cabildo la gente llenó la plaza.
Sin necesidad que hubiese una invitación formal de ningún gobernante.
El pueblo salió a la calle y se guió solo como pueden hacerse sin policías en los recitales de Los Redondos.
¿Y en Madryn?
¿Y en Chubut?
“No acá no nos enterábamos mucho”, te decían al pasar. “Me pidieron que asuma y lo hice”, nos contó recientemente Victoriano Salazar que agregó que “lo volvería a hacer”. Suelto de cuerpo no tiene problemas en sentirse satisfecho como uno más de los civiles, en su mayoría radicales que le dijeron que sí a las intendencias en todo el país.
¿Quién gobernaba en Puerto Madryn?
El Negro del Villar. El mismo que lleva su nombre uno de los barrios más postergados por las gestiones sucesivas. Quien se transformó en el último bastión del radicalismo madrynense que nunca más volvió al sillón de Belgrano pese a la alianza con la versión “democrática” de Salazar.
Sin embargo fue Elías Peretz Smolarsky, el doctor, quien debió entregar la llave a los milicos, porque si bien “acá mucho no nos dábamos cuenta del golpe”, bien que las puertas de la municipalidad quedaron a merced de los interventores. Y asumió otro civil: el doctor Alemán.
Pero Madryn es también Garachico, el simpático relacionista público del Casino Punto y Banca que tiró la casa por la ventana cuando inauguraron las nuevas salas y todos le sonreían. Hasta que Julio López lo nombró en un juicio y la sonrisa se le borró. Como se borró él y la historia que intentó llevarse consigo. O “Sérpico” y su parentesco con alguna funcionaria del sistema educativo.
Y son los balazos en la casa de Solari Yrigoyen que aguantó aquéllo que no pudo aguantar Abel Amaya que defendió a los presos políticos del setenta y dos.
Y Madryn es Trelew, la masacre y la pueblada. Y Madryn es Rawson y la U 6 con la histórica presencia de Agustín Tosco.

Historia. Difícil de conseguir, el libro que escribió uno de los integrantes de la famosa bicameral que en 1975 no aprobó instalación de Aluar en Puerto Madryn. ¿Cuántas veces se lo convocó a Don Hipólito a hablar de los setenta y qué significa el 24? Por las dudas el municipio local va intentando borronear la historia que supo visibilizar en 2012. Será el cambio de época. O los consejos de los dueños de la pelota.

Y Madryn es Aluar que se fue gestando entre dictadura y dictadura: la de Levingston que prosiguió a Onganía y precedió a Lanusse y la de Videla y compañía y no porque sí Lanusse, el que dijo que a “Perón no le daba el cuero para volver”, estuvo preso, ¡preso! en el 77 por la causa o caso como se dice en la jerga Aluar.
Que como dijo el querido Pepe Montini dividió a quienes sentían que se acercaba el progreso con quienes pensaban que con Aluar llegaría el cáncer.
El próximo sábado es 24.
La fecha que se visibilizó hace seis años desde el propio gobierno municipal se le quiere “bajar el precio” con el llamado a la comunidad a participar del acto formal a las nueve de la mañana y con la propuesta desde el municipio que la oradora sea la subsecretaria de educación Gladys Díaz.
La imagen de archivo que hace las veces de portada de esta nota puede darnos una pista.
Tal vez por ahí venga la historia de un gobierno local sometido a los planteos de una empresa que nació con el masivo aporte del Estado pero que hoy maneja a su antojo las voluntades, las voces y los silencios.
A las cosas por su nombre, compañero.
Como dice la popular: mucho gre-gre para decir Gregorio.
Quizás en el pueblo alguien con ese nombre que le saca chispas a los tambores les pueda explicar qué se siente cuando se habla de memoria, verdad y justicia.

1 comentario

  1. Y qué puedo comentar?… Cuántas veces le pregunté a Don Hipólito qué tenía que ver Aluar en el Golpe?. Ahora se sabe qué tuvo que ver el Aluminio (Alcoa) en decenas de Golpes Institucionales en el Mundo. Bue, en mi última nota en esa casa conté demasiado. Y Uds. están diciendo Gregorio sin tartamudeos. Ahora a cuidarse… son más de ocho los monos… yo los conozco.

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