Una noche de milonga en Puerto Madryn

Dana Zampieri y Carlos Estigarribia, bailarines profesionales de tango realizaron un seminario este fin de semana en la Fundación Ceferino Namuncurá. Participaron “tangueros” de la región patagónica quienes disfrutaron de una milonga a salón colmado. ”Fui a una milonga y no paré más”, le contó a Radio Namunkurá, la joven bailarina. “No me gustaba el tango y empecé bailando con mi hermana”, expresó Estigarribia. Ambos vienen de una gira por Corea.

La escena se va tornando clásica. Las orquestas típicas suenan en los parlantes de la Usina Cultural, espacio de expresión de la Fundación Ceferino Namuncurá. En grupo o en pareja van llegando jóvenes, mujeres y hombres, como así también visitantes que, en algunos casos, probablemente, hayan vivido esa costumbre de cabecear en el baile y observar al mismo tiempo a las orquestas que se presentaban en vivo en clubes y salones en todo el país.

Las mesas dispuestas en redondo para que la pista, obviamente en el medio del parquet, se transforme en lugar de quienes durante horas dan rienda suelta a una pasión, al ritmo del dos por cuatro. Bailarines aficionados, otros más avanzados, profesores de la danza en Puerto Madryn, visitantes de otras localidades de la región, salen a escena en una estructura que conjuga, como en el boxeo, tres por uno.

Cada tres piezas tangueras con sabor a milonga o a vals, un “reparo” de otro género para descansar sentados alrededor de esas mesas que adornan la Usina Cultural y que propone como ejercicio de uno de los talleres-el de cocina y gastronomía en este caso- la currícula de los estudiantes de la escuela 1737 de la Fundación Ceferino Namuncurá.

En el escenario, también hay mesas y sillas. Allí sentados están junto a los organizadores, Miguel y Lautaro Garro, Dana Zampieri y Carlos Estigarribia quienes departen como cada presente y en el medio de la velada, se “mandan” tres bailes consecutivos como si estuviesen en la final del campeonato metropolitano o en un certamen internacional como generalmente los tienen de integrantes.

Milonga. Un clásico en la Usina Cultural. Después de la presentación de Milena Prebs llegaron a Puerto Madryn a ofrecer un seminario los bailarines Carlos Estigarribia y Dana Zampieri. Visitantes de la región disfrutaron del baile en la Fundación Ceferino Namuncurá.

Conforman hace un año esta pareja que llegó a Puerto Madryn a dar un seminario intensivo de dos jornadas y a engalanar el fin de semana con uno de los momentos más esperados: la milonga, actividad que se realiza ocasionalmente en la Usina Cultural desde hace un año: ”Mi pasión por la danza comienza en Córdoba en donde desde muy chica me llevaron a escuelas de danza. Practiqué varios ritmos como jazz y latinos hasta que de grande me topé con el tango. La compañía en la que estaba cerró y de casualidad “caí” en una milonga y me dije esto me encantó. Mi formación fue participando en distintas milongas y cuando quise progresar debí viajar a Buenos Aires para estudiar y poder dedicarme como lo hago al tango de salón que es una propuesta sin coreografía e improvisada. La pasión por el tango me atrapó y dejé todas las danzas que hacía”, nos cuenta después de su intervención junto a Estigarribia, Dana Zampieri que, antes y más tarde, bailará con quien se le acerque para enseñarle toda esa experiencia acumulada. “La competencia nace como un juego pero uno se da cuenta que al competir nos solamente es una satisfacción personal sino las puertas que se abren para poder viajar; es una vidriera para que nos conozcan y surjan algunos viajes como recientemente a Corea. También visité Brasil y Chile y Carlos-Estigarribia- estuvo en China, entre otros lugares. Para nosotros el tango es un patrimonio muy importante que muchas veces los argentinos no sabemos valorar pero afuera lo valoran enormemente”, agrega Zampieri quien a su vez se refiere al lenguaje universal de la música y la danza: ”Lo fantástico y virtuoso del tango es eso. No hace falta un vocabulario verbal de por medio. Existen códigos para invitar a bailar a la mujer, desde el cabeceo y varias cuestiones protocolares que de por sí hablan en el tango y la comunicación más importante es a través del abrazo. Las palabras sobran”, narra Dana quien se prepara para las competencias que se aproximan como el campeonato metropolitano y el torneo mundial que se realizará en Buenos Aires en donde llegan 80 parejas a semifinales luego de una ardua eliminatoria en todo el planeta.

Pareja. Dana Zampieri y Carlos Estigarribia danzan juntos desde hace un año. Participaron de competencias y recientemente viajaron a Corea. “Es como dicen todos, el tango afuera de nuestro país es motivo de admiración y respeto. Lo valoran mucho”, nos contará la joven cordobesa afincada en Buenos Aires en donde continúa su formación y brinda clases para los recién iniciados.

Carlos Estigarribia desmitifica aquello de “más aburrido que bailar con la hermana” y así lo explica:” No sentía atracción por el tango hasta que empecé a seguir a mi hermana que lo bailaba. Compartimos diez años juntos en las pistas de baile hasta que me enganché con esta hermosa actividad que me permitió conocer diferentes países y culturas”.

La crisis también se siente en el corazón de la música popular. ”Además de mantener el contacto con los vecinos de todo el país al cerrarse espacios en Buenos Aires, en donde residimos, debemos abrir nuevas posibilidades. Una de ellas es dando seminarios como en este caso en donde encontramos eco de la gente por aprender”, dice Estigarribia antes de tomarse un mate, entre pieza y pieza con Dana que genera el aplauso cerrado de los milongueros que danzaron en la Usina Cultural nuevamente.

    • Hola Juan. Te sugerimos que visites la pagina de Los Pilluelos del Tango, en facebook. O te contactes con ellos. Suelen ser quienes organizan las milongas en la ciudad. Saludos y gracias por escribir.

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