Federica Menendez e Imanol Coria, dos nuevos egresados de la Escuela 1737

Este jueves 28 desde las 12 será el acto de colación de los nuevos egresados de la Escuela de Gestión Social 1737 que funciona en la Fundación Ceferino Namuncurá. Se trata de los estudiantes Federica Menendez e Imanol Coria quienes ingresaron en 2013 y 2015 respectivamente a la organización. Al evento oficial se invitaron a los representantes del Gobierno provincial y Municipal.

Federica era una “gurrumina” que con sólo 12 años ingresó en la Fundación Ceferino Namuncurá empujada, tal vez, por la experiencia que había vivido su hermano Marcos, el mayor de una familia numerosa que tiene el sello de la militancia social. No es por nada que Marcos el hermano de Federica lleve el nombre del Subcomandante que es noticia desde enero de 1994, muchos años antes que la pequeña llegara al mundo: fue en ese ’94 cuando, el mismo tipo que nació un 30 de octubre como la protagonista de esta historia le gritaba a ese mundo a través de una cámara de televisión que estaba vivo, que “Gardel”, al decir de Víctor Hugo Morales estaba vivo…

La ahora portadora de los 17 que canta para siempre Violeta Parra fue parida un 30 como Diego Armando que, para esa altura, jugaba con su corazón hinchado y tenía en vilo al universo: la piba que nació un 30 y que transitó cinco años en la Fundación Ceferino Namuncurá encuentra este 28 de diciembre que para nada tiene que ver con un chiste de los Inocentes, el título tan ansiado.

Sí, por más que desde la organización se establece como egresado a todo aquel o aquella joven que ingresa a la institución y se “lleva” un conocimiento que va transformándose entre el saber de un par, un docente o tallerista y el que trae de su historia, ese certificado de finalización de ciclo con el binomio bachiller-agrotécnico tiene un sabor especial. Máxime si como todo esfuerzo sabe de marchas y contramarchas, dolores y alegrías, broncas y caricias, peleas y bromas; como en cualquier espacio en la existencia, ésta que supimos concebir.

Aguante. Verano de 2016. En la plaza San Martín, el acampe defendiendo a la educación popular. En el Nuevo Palacio Aurinegro, Federica junto a su hermano Marcos y a Karen Aranda, gritando: “No al cierre, no al cierre” con el que finalizaron la participación en el escenario en el recital de Manu Chao.

Menéndez, como todos los estudiantes de la escuela 1737, que lleva ese número como escuela de gestión social desde 2015- antes la experiencia escolar fue anexo de las escuelas 750 y 775- debió recorrer un camino que va desde el aula hasta la huerta, de herrería a carpintería, de alambrado a construcción, de parquización a granja, de computación a circo, de expresión plástica a música, de teatro a edición de video-manejo de cámara y reportera, de la cocina a la radio y de allí a la Usina Cultural, sede de transmisiones en vivo, varietés, actuaciones colgada en el aire o afilando el oído para los trabajos de sonidista.

A esa, a ésta escuela va Federica a quien recordábamos sonoramente, esta tarde, en el programa “Efecto Namunkurá” en un especial de 24 minutos en donde confluían su voz aflautada de niña con otra potencia al hablar ya más grande. De los juegos en el taller de radiofonía, en donde se reían con Fátima, Candela, Chely y Fernanda hasta preguntarle, en un móvil este verano, al Gobernador Mario Das Neves, el por qué del futuro de su escuela, a la que no le llegaban los fondos para seguir manteniendo los talleres mencionados.

La misma que puede intercambiar un puchero con la edición vertiginosa de un video de Bruno Mellado, primer egresado de la escuela, su compañero y cantante de rap a quien le dedicó los primeros trabajos que fue incorporando de la mano de Eugenia Nawojcyk de quien aprendió a sostener un trípode o pararse delante de una “filmadora”. La misma que puede discutir por el avance de su carrera a conducir con 14 o 15 años un programa entre sus pares, o luego encargarse de la tarde de una emisora nacida hace seis como Radio Escuela.

Las actuaciones en los cortometrajes producidos por Namunkurá producciones, “Civilización o Barbarie. Historia de una grieta”, “El encuentro”, en donde la historia es testigo de aquélla que está escondida debajo de la alfombra o convertirse en un elemento de la tabla periódica para encarar junto a sus compañeros, entre los que se encuentran docentes, talleristas y directivos; una de esas locuras que generan un despliegue singular. La obra de fin de año de 2016 “El inicio. De la nada al todo” en donde son varios los actos que incluyen murga, haka, un set de televisión y un vestuario que se diseña entre las horas aúlicas al igual que todo cuanto se realiza en la Fundación, con el sello casero y la impronta propia.

Su reciente trabajo sobre el agua de reuso en donde plasmó el material que fue gestando en compañía de Juan Pablo Nievas, biólogo, docente de primer y de segundo ciclo, “pata” para ir con los chicos al Centro Nacional Patgónico, a la Universidad, o al recital de Manu Chao, en donde la piba al lado de su otra compinche Karen Aranda se suben al escenario, enfrentan a diez mil personas y piden porque no se cierren los talleres que se defienden, en ese momento, enero de 2016 con un acampe en la plaza San Martín en donde la tiene batiendo palmas y dando una vuelta alrededor en señal de protesta y defensa de lo suyo.

Un pequeño perfil de Federica Menendez, quien en un rato estará moqueando al lado de su mamá, de su papá y sus hermanos, mezclados entre edades diversas.

Imanol, el paciente

Será su espíritu deportivo, amante de la naturaleza, su relación con el campo y la tierra de donde se desprenden las verduras que luego cocinará ya convertido en un verdadero cheff. Tal vez su calma, al menos en versión externa, la seriedad hecha concentración para seguir atentamente las ecuaciones de Mariana Gala, los paradigmas de Carlos Merino o los apuntes de Rodrigo Falcón que, huertero como es, lo lleva por el camino de la cosecha del conocimiento.

Y el pibe nacido el 3 de febrero que empieza en la Fundación en febrero de 2015 va encarando como su curiosidad se lo señala: toma una guitarra y ensaya una canción que bien puede servir para amenizar una sobre mesa, un picnic del día del estudiante o una herramienta para atreverse a subirse al escenario y mirar serio al público. Puede aprenderse una letra de memoria e interpretar a un San Martín versión moderna mientras desde las bambalinas, Fabio Abálsamo, profesor de teatro reproduce el guión.

Sus convicciones de tipo pacífico lo lleva a interpretar, ataviado de un descendiente de originarios una canción que habla de la necesidad de atender a la hermandad de los pueblos: y dibuja un stencil y se hace radio aunque lo venza, por momentos la timidez, y presencia como pocos testigos junto a Franco Arriagada, quien se calza la pilcha de camarógrafo de la firma que convierte a Mario Das Neves nuevamente en Gobernador en diciembre de 2015.

Versátil. Imanol Coria llegó a la Fundación en 2015. Desde entonces acumuló experiencia dentro y fuera de la entidad. Cocinero recibido, deportista y defensor de la naturaleza en donde construye sus sueños futuros. Al igual que Federica este jueves 28 se reciben de bachiller con orientación agrotécnica de la escuela 1737.

Antes se pregunta, poco futbolero como es, qué significa la palabra crack que escucha pronunciar de boca de sus compañeros cuando la lleva el Pollo atada al botín derecho, o los Capello también hacen de la suya eludiéndose al que se les cruce. De esa pregunta surge una encuesta, de esa encuesta la primera participación el Alto Boletín que se presenta en una tertulia denominada Café Literario en donde el joven explica o comenta en una mesa de bar que cree que es o debe ser un periodista mientras se oyen fragmentos de Roberto Arlt, creador de la crónica callejera.

Entre ollas y sartenes, verduras bien picadas y salteadas, productos que solo se consiguen en la huerta o en la granja de la Fundación se las ingenia para formar yunta con Yanina y con Esther, en la previa d euna cena a beneficio de la organización que debe recaudar fondos para mantener justamente a los talleres que forman parte de la currícula, tiempo antes que la Cámara de Apelaciones le dijese al Gobierno provincial que debe atenerse a los derechos de los niños, de los jóvenes y “poner” los fondos para que los espacios que combinan al bachillerato con la orientación agrotécnica sea una verdadera realidad aunque los funcionarios de turno poco entiendan de calidad educativa.

En el medio, los laburos para bancar la parada, la apuesta familiar a trabajar la tierra en una porción del parque agroforestal en donde el agua parece un bien utópico aunque llega en forma de reuso, en un acto en el cual participa desde la Radio Escuela que sale a la vecindad a contarfle en vivo y en directo al resto de la comunidad que entre las bardas también hay ilusiones.

Como las de Imanol que sacó pasaje para una carrera universitaroa.
Como las de Federica que esperemos contagie al piberío que viene.
Y que ojalá, al decir de don Silvio, sean los próximos protagonistas de un acto de colación en donde la escuela del futuro(del presente, le cambiaríamos) a decir del concejal y ex Director de la escuela 775 enclavada en la populosa barriada del Oeste, sea escenario de más comprensiones y menos batallas absurdas de quienes deben velar por los intereses de esos chicos por los cuales dicen trabajar.

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