El festival a beneficio de la Fundación Ceferino, una “pinturita”

Nuevamente, como ha sucedido en ocasiones similares la comunidad de Puerto Madryn dijo presente para colaborar con la Fundación Ceferino Namuncurá que pugna desde hace dos años por mantener abiertos sus talleres orientados a la formación laboral; los cuales, además, forman parte de la currícula social y culturalmente pertinente que tienen los estudiantes de la escuela 1737 que funciona en el predio de la institución, como tal, desde hace 13 años tras la primera experiencia piloto de establecimiento educativo con orientación agrotécnica.

Con la participación de artistas de la ciudad quienes, también, ya habían participado de otras propuestas solidarias para con la institución que trabaja desde 1992 con niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad, se realizó este viernes pasado un encuentro que tuvo por objeto recaudar fondos para continuar con los espacios mencionados a pesar de la disposición del Gobierno provincial de interrumpir los convenios que se sostenían desde el área de trabajo a partir de un enfoque en conjunto con el Ministerio de Educación del 2009 a la fecha.

La propuesta contó en su comienzo con la participación de la banda “Chinchimoyes” que adecuan sus ritmos en notas de punk y rock para el público infantil. Así los niños presentes, y los adultos, por qué no, disfrutaron de la potencia del trío compuesto por los reconocidos músicos Juan Pablo Solco, Gody Corominas y Matheo Goretta que se subieron al escenario de la Usina Cultural para desplegar un extenso set de canciones que motivó el salto de pibes, mamás y papás al tiempo que en el exterior del auditórium de la Fundación Ceferino se programaban otros espectáculos con acento infantil: el teatrero Elbio Mellado compuso un personaje que se encargó de contar una historia a los chiquilines que, formados en ronda, escuchaban con atención. Mientras eso sucedía a la vera del escenario “Horacio Guarany”-un anfiteatro que se utiliza desde principios de este año-, Maru Galli y Lukas Peñalba se encargaban de darle forma a un enorme cuadro que luego fue expuesto ante los presentes quienes, a traves de una rifa que se definirá en la última actividad pública en la Usina, este 29 de diciembre con el festival Ultimo Groove que incluye la presencia de cuatro bandas en escena; podrán hacerse acreedor de la pieza en cuestión acercándose a la entidad para retirar el número correspondiente antes del sorteo a realizarse en la fecha descripta.

Sorteo. Esta obra se expondrá hasta el final del año cuando el próximo 29 de diciembre se lleve a cabo la última actividad en la Usina Cultural en donde se realizará el sorteo entre quienes compren un número de la rifa. Podrán hacerlo acercándose a la Fundación Ceferino antes de la fecha citada. La obra, producto del talento de Lucas Peñalba y Maru Galli.
Los jóvenes integrantes de la escuela de la organización se sumaron a la velada con una canción en signo de rap que mostraron a modo de anticipo ante los aficionados ya que este viernes 15, desde las 17, interpretarán la muestra de fin de año en forma de varieté. Tras la presentación colectiva, Brandon Vásquez, uno de los impulsores de la letra, se expresó en forma de Big Vox, un estilo que reconoce en los sonidos generados por una persona una pista musical. Antes, durante y después de la puesta en escena de los jóvenes de la organización, ellos mismo se encargaron de retratar en forma fotográfica, audiovisual y radial cada instante del evento: Renzo Nasif fue el encargado de abrir la función desde la locución, arriba del escenario de la Usina Cultural, Joaquina Menendez y Nicol Castellano, cámara en mano fueron reflejando en cada toma cuanto sucedía en el amplio espacio externo e interno con el que cuenta la entidad en donde los pibes realizan sus actividades entre el aula, los talleres y los cursos. Gastón Zúñiga subió algunos videos a las redes sociales para mostrar, en vivo y en directo, qué se iba desarrollando en el encuentro que tuvo otros números como la participación de Andrés Elizalde y de Daniela Sotelo quienes se repartieron los dos lugares disponibles para hacer sonar los instrumentos.

Agustín Ayala se encargaba de transmitir por la sintonía en frecuencia modulada que posee la Fundación Ceferino desde enero de 2012 haciendo notas a la gente que se acercó a Obreros Unidos 1201 y colaboró con su presencia y una entrada a colaboración tal la consigna que se compartió desde la organización.

Como siempre ocurre en cada versión donde la convocatoria llega de la mano cultural, el servicio de buffet y gastronomía también se ofrece entre empanadas, pizzetas y el humo que emana de la parrilla en donde se pueden encontrar chorizos, lomitos de cerdo, presas de pollo o hamburguesas. Para tal entrega es necesario un grupo compacto que se conforma entre docentes, instructores, talleristas y allegados que procuran ofrecer el mejor servicio para los invitados en donde se denota la producción realizada en la entidad ya sea por la cosecha de la huerta o de la granja.

El grupo Improbable, de teatro, copa la escena entre las colchonetas que fueron utilizadas un rato antes: colgados de las telas, Federica Menendez, a punto de egresar y Richard Haller, profesor de circo de la institución demuestran sus destrezas, hasta ganarse los aplausos que mas tarde se repiten con los integrantes de la formación que improvisa en forma de número de teatro.

Improvisación. El grupo local “Improbable”, nuevamente en la Usina Cultural mostrando cómo “luchan” contra el reloj para montar distintas escenas. Otros de los tantos instantes del festival a beneficio de los talleres de la Fundación Ceferino Namuncurá que forman parte de la currícula de los estudiantes de la escuela 1737.

Hay más, siempre parece que hay un “poquito más”. Entonces Joel y Descendencia, dos bandas madrynenses con un intenso recorrido en los escenarios locales, siempre prestos a cada movida de la Fundación-tanto Pablo Huerta como Maciel, ambos cantantes de las formaciones musicales expresaron cariñosamente el sentimiento que los une con la entidad- ya sea en un acampe en el verano de 2016 o en cada convocatoria solidaria como fue durante este año a beneficio de otras instituciones que trabajan con jóvenes en situación de vulnerabilidad como el caso del hogar Job.

Vínculo. Descendencia, grupo de rock de la ciudad y un momento compartido en la Fundación durante la presentación oficial de un disco. “Cuando Nacho-por Ayerbe, integrante de la organización- nos dijo que estaban entre el 8 y el 9, hacíamos fuerza para que fuera el 8 así podíamos estar presentes”, dijo desde el escenario Maciel que contó una historia de unos misioneros que se encuentran en Africa en donde construyeron una escuela y el poder local mandó a derrumbarla. Descendencia siempre presente en una convocatoria de la organización que trabaja con jóvenes en situación de vulnerabilidad desde 1992.

Posteriormente fue el turno de Bruno Mellado, otro “local” quien es uno de los primeros egresados de la escuela 1737 y quien, ahora estrena, para orgullo de su mamá Esther, a cargo de la cocina, su credencial de marinero tras los estudios de rigor. Mientras y quizás a modo de celebración enhebra un rap detrás de otro, dedicados para sus amigos del Barrio Roca, hinchas del “Trico” como ellos llaman al club Alumni que tienen su sede a metros de la Fundación Ceferino Namuncurá. Cuando parece que termina su producción arriba del escenario y mientras el público pide bis, desde arriba, en la sala de sonido, Ignacio Ayerbe-también cantó durante la jornada-, intenso integrante del equipo de trabajo quien a su vez integra diversas formaciones musicales, le ofrece la pista de su canción “En la calle” que fuese grabada mientras estudiaba en la Fundación.

Local. Bruno Mellado, egresado en la primera camada de la escuela 1737 que funciona en la Fundación Ceferino Namuncurá participó con sus canciones raperas.

“Tendríamos que reunirnos para otra cosa, para celebrar. Pero la cultura debe decir presente cuando el Estado no aparece”, dice, ahora, en el estribo, Juan Pablo Solco que se suma a su grupo La GranNada, una cuerda de percusión en donde las señas son símbolos fundamentales para que suenen las melodías mientras los presentes también participan poniéndole el cuerpo y la voz.”Ahora con la boca-le dice Solco a sus dirigidos y ellos abren grande la boca para decir “O”- y ustedes, acompañen”, recita el músico polifacético que inauguró el escenario con un grupo infantil y lo decora a puro sonido africano. Guturales, los “suyos” y “la tribuna”, navegan entre las o y las i.

Ahora sí, se baja el telón.
Gracias a los que colaboraron.
Muchas gracias.

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