El 24 Daniel Rodrígues en la Usina Cultural: antes, repasa-parte- de su historia

El viernes 24 de noviembre Daniel Rodrígues se presenta en la Usina Cultural. “Puño fuerte”, su último trabajo será la excusa perfecta para mostrarse por primera vez en el espacio artístico de la Fundación Ceferino Namuncurá. El ex líder de Factor Rh, compañero de Pappo hasta tres días antes de la muerte del “Carpo”, “fierrero”, nacido en Comodoro Rivadavia nos habla de sus antepasados ligados a la música y del legado que deja en dos de sus hijos; Matías y Marcos quienes tienen una banda, Garage, que también es protagonista de la movida en la ciudad. “Hay 150 bandas de todos los géneros”, le contó a Radio Escuela Namunkurá, el artista pionero junto a Mario León del rock y del blues en Puerto Madryn cuando amanecían los años ochenta.

“Anduve un mes de gira en el micro que armamos para vivir el rock. Noches largas, una pasión, ganas por estar adentro mío, en mi corazón.Tal vez, a veces, me quiero volver…” de Raza en Extinción, Móvil Rock.

“Tengo un amigo, Miguel Donoriato que era el hijo del dueño de la casa Daian, una casa muy antigua de música de toda la vida que todavía existe hoy, y Miguel, en su momento, cuando existían las revistas Pelo y Metal me decía tenemos que hacer esto: “Tengo que hacer publicidad con Los Angeles música y ahí vamos a poner la foto de ustedes y los lugares donde tocan. Hizo durante un año y pico publicidad cuando le sale en una oportunidad promocionar la venida de Barón Rojo a la Argentina con los Angeles Música como auspiciante. Sin que nosotros sepamos nada, nos puso en el afiche ya que la condición que había impuesto Miguel era poner como teloneros a los grupos, entre ellos Factor RH. Había como una incógnita sobre esta banda que no es de Buenos Aires, no tocó nunca en Buenos Aires, toca en el interior y ahora que viene Barón Rojo va a subirse a Obras.Eso además de llamar la atención hizo que cuando probásemos sonido los que estaban a nuestro alrededor, nada más fuesen los músicos de Buenos Aires. En esa fecha de Barón Rojo tocábamos nosotros y Hellion, la primera banda de metal que se largó así con marketing. Ibas a las disquerías y te encontrabas con banners de dos metros con sus caras. Era como decir, ufff, qué importantes. Hablo del año 84″, recita Daniel Rodrígues que continúa: ¿Qué pasó? A la noche cuando llegamos…es uno de los recuerdos más lindos que tengo en mi vida. Todos los músicos de quienes compraba los discos, Pappo, Vox Dei…estaban en el camarín nuestro. Estaba El Carpo, Ruben Basualdo, decía no puede ser.¿Es verdad lo que está sucediendo? Ahí nació la relación con Pappo que nos propuso hacer una lista de temas de él, en una gira, en donde tocábamos como Factor pero sus temas y después subía él como invitado. Encima es él quien nos dice cómo te voy a retribuir esto y nos propone participar en Palladium, un lugar muy conocido de Buenos Aires, hicieron cinco días y me invitó a tocar como invitado, al revés de lo que habíamos hecho nosotros con él.Luego empezamos a conocernos más, conocí a su tío que le compró la primera viola y le trajo un amplificador, conocer los problemas de la banda cuando ensaya. Vos te imaginas a Riff que lo hacían de taquito, y no…en algún momento surgen los problemas, la lista que tenían armada no lo es tanto y éste invitado y el otro…es así como te metes en la piel de los tipos que son grandes pero que se muestran con sus circunstancias”.


Afiche.No, no es el tango que cantaba como ninguno El Polaco. Es la carta de presentación de Factor RH, el grupo madrynense que subió al escenario de Obras Sanitarias, en Buenos Aires, en los ochenta. De ahí a Pappo, de ahí a las giras. Daniel Rodrígues, por primera vez, este 24 de noviembre en la Usina Cultural de la Fundación Ceferino Namuncurá.

La conversación va y viene entre el hoy y el ayer, cuyo hilo conductor es siempre, la música. Suena de fondo “Caras nuevas”, en la tarde radial de Radio Escuela Namunkurá y dice Rodrígues: “Es un tema de al sur del 42 que sacamos el año pasado.Este es un tema que se me vino porque es la realidad que veo. Hay muchas caras nuevas en los shows desde hace un tiempo. Mucha gente joven y eso me hizo pensar. Ahí salió el tema ya que compongo así, no tengo una cosa muy estricta. Tiene que haber una chispa que haga escribir y esa imagen surtió efecto en esa canción”, aprieta el acelerador el también “fierrero” que va surfeando la ola entre púas, anécdotas y motores, historias que vienen de antaño cuando su papá, camionero, y sus abuelos músicos le provocaron, seguramente, esa combinación eterna:”Tiene que haber una cuota de inspiración, no es que me siento a escribir de exprofeso. Cada vez que lo hice de otra forma no me sentí cómodo con el resultado final. Terminas dándote cuenta que sos muy esquemático. Lo mismo que en los shows, hacíamos una base y otra parte que resultase improvisado. Es difícil combinar, ¿no? mantener la frescura y no repetir siempre los mismos solos, los mismos empalmes, como también es complicado cambiar todo el tiempo”.


Show. La inspiración es la fuente de sus creaciones. “Me cuesta decir voy a componer y sentarme. Debe haber una chispa, o una imagen o algo que me despierte eso adentro. Lo mismo pasa en los recitales. Es difícil, igualmente no repetir los solos o cambiarlos pero lo intentamos. Como en el show que tenemos preparado para el próximo 24 en la Fundación Ceferino Namuncurá”, nos contó en la Radio Escuela el compositor y cantautor chubutense.

La Usina Cultural tiene cinco años de vida. En ese lapso han pasado por su sala músicos como Lito Nebbia, Claudio Gabbis, la ex Blancanblues,Viviana Scaliza y Cristina Dall, Raúl Porchetto y Ricardo Soulé. Han habido géneros de todos los gustos. Folclore, reggae, blues, rock, jazz, tango, funk, entre otros. La nómina de cantantes y conjuntos de Puerto Madryn, Trelew, la región-varias veces acompañando a los reconocidos de la música nacional intervienen bandas de la zona, como de Río Negro-, Buenos Aires; es enorme. Sin embargo Daniel Rodrígues quien estuvo como espectador en algunos espectáculos, sobremanera cuando tocan sus hijos en Garage, subirá por primera vez al escenario este 24 de noviembre(las entradas anticipadas se venden en Imperio Musical, a cien pesos).

“Para este show hicimos una gran modificación que viene por una cuestión totalmente casual pero van a haber lindas sorpresas y una gran puesta audiovisual y varios aspectos ligados a la escenografía. Vengan y se van a dar cuenta”, comenta sobre el evento del viernes próximo el artista madrynense, cuyos hijos, además de Matías y de Marcos, también sobresalen en otra áreas:”Tengo dos hijas mujeres, Johana que vive en Cañuelas que se dedica a la danza, en donde tiene una academia, Malena que es patinadora subcampeona sudamericana y Jeremías que le gusta el rap, todas las zapadas de rap. Una casa muy artística a pesar que no les traté de inculcar o influir en sus decisiones: Marcos tenía un cuatriciclo y en vez de arreglarlo me dijo, “Viejo quiero una batería”. Obviamente que en mi casa al haber música y equipos y todo ese movimiento hace que ellos hayan curtido eso. Pero a tal punto es lo que te digo que en un momento tomé la determinación que en mi casa no haya ni siquiera un equipo de música, separar una cosa de la otra. Tengo mi estudio.Aunque a veces para comer, tenes que correr las guitarras o elementos ligados a la música”, versa Daniel quien no señala como es el amanecer de cada día: “Me levanto a la mañana, y agarro la llave del taller, de la sala y del micro. Abro las dos cosas y ahí defino cómo comienza y sigue la jornada. Ahí veo si hay cosas para hacer, investigo, estudio en cuanto a la música o le doy bola al micro porque tengo que llegar, es una herramienta fundamental. No puedo llegar tarde, ¿no? es la vida que uno elige y eligió.

-¿Cómo era el Madryn, musicalmente hablando en tus comienzos?

-Cuando vine acá -es de Comodoro Rivadavia- el único que estaba era Mario León- Director de la Radio Escuela en sus comienzos, integrante actualmente de Viejos Verdes Blues Machine-. No había muchos lugares para tocar, casi ninguno.Mario había tocado varias veces en el barco que estaba anclado en el muelle viejo, creo que era El Victoria.Era un barco que oficiaba de bar en donde nunca llegué a tocar. Después vino la época del teatro municipal en donde está ahora el cine italiano. Era lindo pero no se hacían recitales acá. Empezamos a poner luces y a juntarnos con otras personas como Santana, que escuchaba música en la sala de ensayo, golpeó la puerta y entró. Y así varios. Charly Marcilla que fue iluminador nuestro. Empezamos con un par de cajas, no había internet, ni tecnología para poder hacer funcionar las cosas. Cuando compré el primer equipo de sonido bueno estuve dos días hablando por teléfono porque no sabíamos como conectar cada cosa que era un mundo nuevo. No teníamos nada, hoy entras a internet y tenes el plano completo para hacerlo de principio a fin. Está bárbaro y no reniego de eso, al contrario pero creo que se perdió la cultura del esfuerzo. Veo muchos programas de autos y hay uno, en Estados Unidos, en donde un restaurador dice el placer que significa acostarse después de haber hecho todo a mano pero con la satisfacción de haberlo logrado. Hoy no funciona así. Pero así se hicieron los autos y los discos que se hicieron. Los Stones, los Beatles, Zeppelin, el la,do oscuro de la luna, Revólver. Hoy escuchas bandas que suenan mu prolijo pero no te dicen nada y creo que es porque les falta una razón para estar ahí arriba para bancarse el sacrificio que hay que hacer. Lo mismo pasa con los autos, ves cuatro marcas distintas a cuarenta kilómetros por hora y probablemente no sepas cual es cual. Esas cosas hacen que uno mire y preste atención. Los amigos de mis hijos que en algunos casos son amigos míos escuchan aquéllo que escuchaba yo. Y es porque había un mensaje muy fuerte musical en donde los tipos hablaban de la guerra, de ser abandonados por sus padres o que la guerra les sacó las posibilidades de conocer a su familia. Mirá si tenían para decir. Eso perdura en el tiempo…Es un concepto que tengo, no doy consejos.

De punta a punta. “Mario León fue la primera persona cuando llegué a Madryn desde Comodoro Rivadavia que hacía rock y blues. Luego fuimos armando un plantel con quienes venían a la sala de ensayo, golpeaban y pasaban. Como Miguel Santana con el sonido. Le agregamos luces y empezamos a tocar en donde hoy está el cine teatro. Ahora los amigos de mis amigos son mis amigos, pero siguen escuchando aquéllo que escuchábamos con Mario, los clásicos. Es que esa gente tenía mucho para contar. Hoy es todo prolijito pero a veces falta qué decir”, resume la historia de cuarenta años en la música, el próximo invitado a la Usina.

-¿Cómo llegás a la guitarra?

-Mis abuelos eran músicos. Por parte de mi vieja, mi abuelo tocaba de todo, violín, contrabajo, guitarra…un italiano que vino a la Argentina y mi otro abuelo tocaba la armónica. El abuelo por parte de mi mamá tocaba en bailes y de grande, a los sesenta años viajó a Buenos Aires para ver a una de sus hijas y conoció el Quatro, siempre investigando. Después fue heladero de profesión. A raíz de eso me llegó la primera guitarra, criolla, que era de mi abuelo. Cuando iba a primer grado le decía a mi papá sino podía hablar con la “profe” de música para llevar el piano a la escuela.Nunca estudié música. Mi vieja decía a mi papá que lo tenía harto para aprender guitarra. Fui. Me enseñaban a poner los dedos y te pegaban con un puntero si lo hacías mal. En esa época en la escuela te pegaban con un puntero, era casi normal. Entonces decidí aprender por mi cuenta. Amagaba que iba a la clase y pegaba la vuelta sin que mi mamá supiese. Esperaba en la plaza y cuando se enteró mi mamá casi me mata. Era una enseñanza poco didáctica, por eso no fui más. Es la que te tocó vivir.

-¿Y la primera guitarra eléctrica?

-Todavía la tengo. Los últimos trabajos están hechos con guitarras viejas, inclusive esa primera guitarra. Hoy por mercado libre las conseguís a 3000 pesos.No sabemos valorar la historia. En Estados Unidos una Fender vieja sale más que una nueva. Mucho más. Viajamos con mi papá a Buenos Aires, en un Fiat 1500, pasamos por una casa de remate y la ví. Ahí estaba la guitarra que de tanto romper, mi viejo la compró. Dormí, la primera noche con la guitarra. No sabía ni como enchufarla. Un amigo casi se queda pegado porque no sabíamos cómo funcionaba. Progresé muy rápido y en primer año de la secundaria ya tocaba con gente grande. Ahí tuve los primero problemas con mi padre porque me venían a buscar para tocar y mi viejo no quería saber nada. Hasta ensayar íbamos bien. Cuando había que salir a los bares, fueron a hablar con mi viejo y le dijeron “no”. Vivía en Comodoro Rivadavia y teníamos que tocar en Caleta Olivia. Mi papá decía que no porque en su empresa había un contador que tocaba el saxo en un grupo y tenía problemas con el alcohol. Eso influenció en esas decisiones de mi padre. él pensaba que iba a tocar en una wiskería e iba a llegar todas las noches borracho, por eso decía que no. Después de una larga charla, en una Ford Ranchera, ya estando en Factor Rh, me dijo “pensé que esto de la guitarrita era otra cosa…No, le dije. Es mi pasión. Luego me ayudó hasta para armar el primer micro para irnos de gira.

“Anduve un mes de gira en el micro que armamos para vivir el rock. Noches largas, una pasión, ganas por estar adentro mío, en mi corazón.Tal vez, a veces, me quiero volver…” de Raza en Extinción, Móvil Rock.

Dos perlas: Móvil Rock, del disco “Raza en extinción” y un tema de los españoles de Barón Rojo, que impulsaron la carrera de FactorRH y posteriormente, la de solista de Rodrígues.

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