Entrevista a Mauricio Faleschini: Conociendo el agua de reuso

Entrevista realizada por Federica Menendez, estudiante de la Escuela 1737 de la Fundación Ceferino Namuncura, -pronta a recibirse-, quien en el marco de la presentación de su trabajo final de Biología, tuvo la posibilidad de dialogar con Mauricio Faleschini -Doctor en Biología y Licenciado en Ciencias Biológicas- quien además estudió el tratamiento de aguas residuales domiciliarias y las opciones para la reutilización del agua tratada.

Federica Menendez: ¿Qué es el agua de reuso y para qué sirve?
Mauricio Faleschini: El agua de reuso sería de resultado de haber tratado correctamente el líquido cloacal. Vos necesitas por un lado conectar ese líquido cloacal, es decir una ciudad necesita tener cloacas, que esas cloacas se dirijan a un sistema de tratamiento y el resultado de ese tratamiento es lo que se conoce como agua tratada o agua de reuso. Después, de acuerdo a la calidad que tengan y -esto definido por la Organización Mundial de la Salud-, vos vas a tener distintos usos. Básicamente se divide en dos: categoría para riego irrestricto con la que podes regar sin restricciones, esa es una situación en la que necesitas una máxima calidad. La otra categoría es de riego restringido, que te permite regar ciertos cultivos que se cocinan antes de consumir, forestaciones, algunos espacios públicos, etc. pero con limitaciones y controles.
(FM): ¿Cuáles son las fuentes de agua de reuso en Madryn?
(MF): En Puerto Madryn tenemos dos fuentes de agua de reuso: los piletones, que son los que abastecen a Aluar y a la Fundación Ceferino Namuncurá y, por otro lado, la cota 130 que se lleva la gran mayoría (cerca del 90% del líquido cloacal de Madryn) y desde ahí se distribuye a diferentes sectores.
(FM): ¿Por qué se ubican en distintos lados de la ciudad?, ¿Por qué uno está en la ciudad y otro fuera de ella?
(MF): Tiene que ver con el crecimiento de la ciudad. Los piletones fueron la primer planta de tratamiento de Madryn que la construyeron en 1980 y en ese momento la ciudad todavía no había crecido lo suficiente. Es más, en ese momento los piletones estaban aislados, no tenías todos los barrios que existen hoy y, lamentablemente por malas gestiones municipales, al ver sectores desocupados se decide: poner un barrio, una escuela, etc. Entonces fueron rodeando a los piletones y, alrededor de ellos, creció tanto la ciudad que ese sistema de tratamiento empezó a funcionar mal. Llegaba tanta agua que no daba abasto para el funcionamiento. Entonces esto provoco olores no deseados, espuma… entonces la gente de los barrios se empezó a quejar e hizo que se tenga que construir otra planta. Lo que se discutió en aquel entonces fue: dónde se ubicará una nueva planta de tratamiento para no tener el mismo problema que hubo con los piletones. Entonces ahí se buscó un sector bien alejado que es la zona de la cota 130. Acá por un lado tenés una desventaja que es que hay que conducir el líquido cloacal lejos, pero tenes la ventaja que no hay barrios cercanos al sector con los riesgos que implican.
(FM): ¿Qué son los barros activados y para qué sirven?
(MF): Barros activados es otro tratamiento distinto. Más tecnológico y caro para su operatividad por que necesita energía eléctrica, pero al mismo tiempo tenes la ventaja de que no tiene la necesidad de una gran superficie como sería una laguna de estabilización. Los barros activados están funcionando hoy en día en Aluar. Sus líquidos cloacales provenientes de los sanitarios y de la cocina, no van hacia la cloaca de la ciudad. Ellos tienen su propio sistema de tratamiento y luego reutilizan el agua para riego. Por otro lado, tenes las pesqueras que, todas salvo una, tienen barros activados que tienen poca superficie y necesitan un sistema compacto que les permita reutilizar el agua o, en el mejor de los casos, arrojarlos hacia el mar pero con la mejor calidad posible.
(FM): ¿Qué diferencia tienen con las lagunas aireadas?
(MF): Que los barros activados son más compactos. Tienen un gran aireador que requiere energía eléctrica que le inyecta aire todo el tiempo. En cambio las lagunas uno las puede tener sin aireadores. Por ejemplo, la cota 130 tiene una superficie muy grande y no requiere de esa aireación artificial con gastos de energía, si no que se hace de manera natural. Por un lado, por la acción del viento que inyecta oxigeno naturalmente y, también por la presencia de fitoplancton que permite el proceso de fotosíntesis.
(FM): ¿Cuál es la diferencia entre los efluentes domésticos y los desechos de las empresas?
(MF): La principal diferencia depende del tipo de industria. Por ejemplo, las industrias pesqueras generan un líquido que tiene una gran composición de materia orgánica, producto de los deshechos de la pesca. Esto genera un olor fuerte y característico. En cambio, una planta de tratamiento de desechos domiciliarios genera algo de olor, pero no tan fuerte. Donde ingresa el líquido cloacal crudo pero después te alejas y no sentís el olor. Mientras que en las pesqueras es muy complicado controlar el tema del tratamiento y los olores que provoca, ya que, al tener mucha materia orgánica, tienen una concentración mayor de la que puede tener una casa que se encuentra diluida en agua potable.
(FM): ¿Cómo es el proceso de descontaminación? ¿Se hace?
(MF): En realidad el agua de reuso, una vez que se produce no hace falta más que desinfectarla. Siempre y cuando los valores o niveles de bacterias lo requieran. En el caso de la cota 130 no hace falta desinfectarla porque es suficiente el tiempo que pasa en las lagunas que ya con ese tratamiento alcanza para bajar a los niveles de bacterias que queremos y se puede reutilizar para riego con tranquilidad. En los casos de los piletones, como no tienen el tiempo necesario luego del tratamiento, lo que se hace es agregarle una desinfección con cloro gaseoso para eliminar bacterias que no se murieron.
(FM): ¿Qué criterios se toman en cuenta para saber si el agua de reuso ya está lista para usar?
(MF): Básicamente, se toma como referencia la escala de la Organización Mundial de la Salud que da recomendaciones. Aparte de estos valores, Madryn ha generado una ordenanza propia que da pautas en que se puede reutilizar el líquido.
(FM): ¿Cada cuanto se controla?
(MF): En el caso de Madryn, se trata de ir a la cota 130 una vez por mes. De parte de Servicoop en cuanto al seguimiento de los piletones, estamos comenzando a trabajar en una pasantía con una alumna de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, para volver hacer esos controles mensualmente y la idea también es tener datos del agua que utiliza la Fundación Ceferino.
(FM): ¿Qué puede pasar si el proceso de descontaminación no se completa y el agua se usa?
(MF): En esos casos puede haber riesgos sobre la salud humana. Si uno va a regar con niveles por encima de lo que se exige, por ejemplo si consumimos verduras de hoja como ser lechuga o acelga que no se terminan de cocinar bien, esto puede tener niveles de bacterias no deseadas que trae como consecuencia diferentes enfermedades como gastroenteritis seguida de diarrea. Lo que tiene de positivo el sistema de tratamiento de Madryn es que es muy estable en el tiempo. Porque el agua de reuso es el resultado de haber estado 50 días aproximadamente expuesta en una laguna. Entonces la variabilidad es mínima, es decir, vos podes tener un día 500 bacterias y al otro día podes tener 550 o 450. Es una variabilidad que no se va a disparar a valores muy altos de un día a otro.
(FM): ¿Se cumplen las normativas de como regular el agua de reuso?
(MF): Si. Se están analizando continuamente. Hace un tiempo desde que se amplió el sistema de tratamiento en la cota 130, ya no hace falta desinfectar siempre en todos los muestreos, que está por debajo de 1000 por la estabilidad de la que te comentaba anteriormente. También se analiza en paralelo desde la empresa Aluar que trae la muestra para analizar su agua de reuso que recibe desde los piletones y también está cumpliendo con la normativa de Madryn.
(FM): ¿Qué requisitos debe cumplir la persona que desea utilizar el agua de reuso?
(MF): Primero tiene que estar en una zona donde haya cañerías, y que tenga buen acceso a la red. Hoy en día uno no puede estar en una casa de un barrio y pedir agua de reuso fácilmente, porque el agua de reuso es una inversión costosa. Lamentablemente los que tienen acceso al agua de reuso son los que el servicio les pasa cerca del hogar o, como en el caso del Parque Ecológico El Doradillo, es porque se desarrolló algún tipo de emprendimiento productivo. Lamentablemente hoy en día, hay otros sectores como Las Quintas del Mirador que hace rato que está reclamando agua de reuso y, como no está hecha la obra, no tiene esa posibilidad y tiene que regar con agua potable. Así se generan reclamo de los vecinos porque son áreas forestadas, con algunos emprendimientos productivos y tienen mucha superficie y el agua sale cara.
(FM): Antes el agua de reuso era gratis, ¿Con que criterio se empezó a cobrar?
(MF): Esto es un tema polémico porque en realidad, el agua de reuso lo cobra el privado. En realidad, el emprendimiento que hoy en día está cobrando el agua de reuso es el Parque Ecológico el Doradillo ya que tienen un acuerdo con gestiones anteriores con la Municipalidad, donde establecieron que el privado lo administra como él desee, aunque tienen una mínima regulación por parte del Concejo Deliberante respecto a los costos. Ahora bien, con motivo de la crisis hídrica que tenemos en el Río Chubut en los últimos años y que, Aluar ha comenzado a usar agua de reuso, no solo para riego propio sino también para cubrir sus procesos industriales, en vez de que se pague a un privado, lo haga a Servicoop. Aunque todavía se está trabajando sobre este tema y esperamos llegar a un acuerdo justo.
(FM): Desde tu rol como investigador, ¿qué puntos o aspectos consideras que se pueden mejorar para un adecuado uso del agua tratada en Madryn?
(MF): Bien, esto último que hablamos es fundamental, porque va a permitir que el Municipio pueda tener un colchón económico para futuras obras, ampliar el sistema de tratamiento para generar uno nuevo en el caso de que sea necesario. Entonces que el agua de reuso sea mucho más barato que el agua potable, -pensando en riego- eso si estamos de acuerdo. Pero que no sea gratis para aquellos emprendimientos que sacan un beneficio económico y que sí permanezca gratis o subsidiado en aquellos casos que tengan un objetivo socio productivo, como es el caso de la Fundación Ceferino u otros emprendimientos semejantes. Entonces tiene que tener un tratamiento especial. Por ejemplo, el Parque Agroforestal es un caso de pequeños productores de escasos recursos y que está tratando de tener algún ingreso económico y de subsistencia a partir de los beneficios del agua de rehusó y esto tiene un tratamiento especial. El otro punto importante es la cantidad de agua que se va a utilizar y es importante que se empiece a cuidar el suministro en pleno verano, cuando son muchos los usuarios que la necesitan. Digo esto, porque siempre es necesario cuidar el agua potable en las casas los hogares pero lo mismo se debería estar haciendo con el agua de reuso. Con controles rigurosos y políticas claras, ya que es un desafío a futuro que tiene que tener la ciudad.
(FM): ¿Qué opinión te merece el proyecto de la Fundación en la producción de alimentos para autoconsumo con la aplicación de agua de rehusó?
(MF): Siempre traté de apoyarlos desde mi función en cuanto al control del agua de reuso que utilizan para su producción. Ahora estamos tratando de volver a esos controles de manera tal de que la Fundación tenga un respaldo en cuanto a la calidad del agua. Es un proyecto a replicar que encuadra muy bien en diferentes aspectos. Es un emprendimiento netamente social que está usando lo que sería en otra ciudad un desecho, y la Fundación lo está transformando en un alimento para consumo humano y, al mismo tiempo, ese vegetal también es utilizado para forraje animal. Al mismo tiempo permite que los chicos que allí asisten puedan educarse, aprender un oficio, y permite una salida laboral y económica a futuro.
(FM): Pensando en los barrios periféricos de la ciudad que tantos inconvenientes tienen a lo largo de todo el año con los servicios básicos para satisfacer las demanda de los hogares como la falta de luz, agua, gas, cloacas sin terminar o los pozos ciegos que rebalsan en las calles y sabiendo todas las consecuencias negativas que afectan a la higiene y la sanidad del barrio: ¿Qué opinión te merece este impacto en el desarrollo urbano de la ciudad y que cosas deberían mejorar para que esto no ocurra?
(MF): Esto tiene que ver con la planificación de la ciudad. Uno espera que en la ciudad no vaya el vecino delante del municipio a decir donde se va a generar un barrio. Si no que, desde el municipio y anticipadamente, planifique adecuadamente, seriamente y establezca que zona es loteable o está en condiciones para su desarrollo. Esto va a permitir las calles tengan cloacas en el corto plazo y un sistema pluvial o un sistema de desagüe de esas lluvias para que no genere inundaciones. Por ejemplo con el tema de los piletones que te decía anteriormente: Inicialmente esa zona iba a ser un sistema de tratamiento de aguas residuales y contemplaba la presencia de “pulmones” a los costados, es decir, iba a ser todo forestado. Que fue en definitiva lo que sucedió. Bueno, lamentablemente por falta de planificación y malas decisiones, decidieron hacer un barrio, una escuela y, posteriormente otro barrio y cada vez se fue cerrando más el sector. Todo se resolvería con una adecuada gestión del municipio donde se vaya adelantando, planifique en función del crecimiento de la ciudad y que se definan qué tipo de tierras tengan los servicios básicos antes de que la gente se instale.
(FM): ¿Qué otros tipos de alternativas adecuadas, económicas y sencillas para reutilizar el agua de los hogares se podrían implementar en estos barrios?
(MF): Tengo entendido que hay algunas experiencias a nivel provincial en las cuales las casas que se construyen del IPV (Instituto Provincial de la Vivienda) cuentan, en su diseño y estructura, con una separación de aguas. Entonces la vivienda puede tener agua gris para el riego sea de un arbolito que tenga en la vereda o un espacio verde que pueda tener en el fondo. Por otro lado, las aguas negras vayan a un pozo o a futuro a la cloaca. Esa sería una alternativa, pero estaría bueno que desde el Estado lo planifiquen porque si se aprovechan bien las aguas domiciliarias, en el futuro es mucho menos el volumen que va a tener que tratar el municipio de aguas residuales, generando un beneficio para todos.

Federica Menendez entrevistando a Mauricio Faleschini.
Mauricio mostrando el laboratorio donde trabaja dia a dia en el CENPAT.

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