Quien te quita

“Hola, vine a tocar esta noche, soy Panchi Castro”, dice Panchi Castro, cuando la ronda, previa al show o a los shows impone, como costumbre casera, el…”¿De dónde sos?”, “¿O cómo te enteraste del evento?” una mezcla de romper el hielo con marketing al paso. Y Panchi nos cuenta, de la fecha del sábado, mientras tuerce la boca pero no se arregla el pelito. Por delante y por detrás, pasan, como en caravana urbana, de a decenas, hasta que se hacen de a cientos. Curiosos, pispean cada stand, en donde vas encontrando desde cerámicas- Elena cuenta que hace quince años trabaja en ese asunto bello que moldean las manos y macera el alma.”¿Los precios?” “Es charlable, hasta podemos hacer un trueque. El tema es compartir”, agrega en ese instante anterior a la música que se va preparando en la Usina-, hasta productos realizados a base de elementos ecológicos, como hace esa familia que viene desde El Doradillo. Tomás Gilbernat, representante de la cultura local nos cuenta que para él el quiebre fue en los noventa de la mano del Pelado Fisura: “Fue quien integró distintos ritmos, saltando de la cumbia al rock, o del folclore al reggae”. Y nos contagió a todos”, narra quien es un dibujante exquisito, de reciente experiencia con Pablo Bernasconi, el bahiense que trajo sus historias hace unas semanas, el que muestra, stand de por medio qué los comics y las historietas nunca perderán vigencia.”Aprovechamos para compartir el material de las editoriales independientes. Trabajo para una”, explica cómo sino le faltase laburo entre las clases en los talleres Spencers, las sesiones musicales, o las idas a la plaza artesana para caricaturear en vivo y en directo. Antes, Francisco Urrutia, hoy con Meta Mate, también le pasa el trapo al mueble de la memoria y nos informa sobre qué sucedía del 95 para acá:” Siempre me gustó la salsa, pero no había grupos dedicados a eso. La movida era más rockera y blusera y ahí aparecen los León o los Rodríguez con sus bandas históricas.

Recuerdo a “A Tierra” que hacían un heavy muy lindo con la inconfundible de voz de Rogelio Elissalde. Después nos juntamos e hicimos Son Siete, ya estaba Nacher también. Hoy hay que seguirle el tren a los pibes que vienen muy preparados. Nosotros éramos caraduras, más allá de tipos como René Del Pueche que eran estudiosos. Hay una movida muy interesante”, dice ante los micrófonos de Radio Escuela Namunkurá, “Sady” que también integra “La Máquina de hacer chorizos”, formación murguera, a cargo de Mariano Gonzalez, otro sindicado como uno de los guías de los tiempos que corren.


Registro. Gastón y Mariela, stand por stand se transformaran en difusores a través de los medios de la Fundación Ceferino Namuncurá. El portal de noticias, el canal de youtube, El Alto Boletín y las redes sociales. Otra extensa jornada, entre tarde, noche y madrugada, para el recuerdo.

Hay comidas típicas: México, Venezuela y Perú se hacen presentes con sus nachos, curepas y ceviche. Hay olor a chori, o a pollo hecho sánguche, que viene de la parrilla que bastonean, alternadamente Juan, Daniel, César y El Abuelo.
Hay guirnaldas. De colores. Prestas a ornamentar el paseo que muestra el “primer festival libre del tercer mundo”, en donde en un ratito va a tocar Waldemar Costa, que justo cumple 34, el 15:”Vengo de Mar del Plata. Hace un tiempo que estoy en Madryn. Haré covers de Chabuca Granda y algún tango”, describe quien se queda hablando con Juan Pablo Nievas, a cargo de una parte del buffet, sobre fútbol chacarero y de Flandria, “El Canario”, de paso reciente por el Conti.
Por allí andan Fabio, Mariela, Eugenia y el pequeño Gastón haciendo notas para el vivo, la semana, el Alto Boletín y la subida a youtube en donde encontras(casi) cada pasito que se da en la organización que trabaja con pibes en situación de vulnerabilidad desde hace 25 años.

Sentado, como en el cordón de la vereda, está Axel Sánchez que nos habla de Aldrobanda, banda que va a anteceder a los visitantes bienvenidos, y que, como otros tantos artistas de la ciudad integra más de una formación:”Estoy en Orsay Trío”, nos despabila en el recuerdo porque los muchachos han estado varias veces en la Fundación.”Elegí entre el kiosco y dedicarme a la música”, revela el secreto y ahí en ese secreto, porque también es profe, seguramente el no secreto, fruto del trabajo que le meten los sub 40 para agrandar el semillero.

Comidas típicas de Venezuela, Perú y México. Artesanías en cerámica y de los pueblos originarios. Ecología desde emprendimientos familiares. Olor a chori y a pollito. Remeras y libros. Recorrido por el primer festival libre del tercer mundo.

Está Gody Corominas como “diyei” a pura Latinoamérica en sus sonidos, pero piensa en la organización, esa que comparte con Ayerbe y Casal, en los toques de Aldrobanda que suena en la radio con una versión cumbiamba de Amor Salvaje que es una delicia y en que los invitados que van a cerrar la grilla de espectáculos la pasen lo mejor posible.


Apertura. Waldemar Costa festejó su cumpleaños arriba del escenario con interpretaciones, entre otros grandes artistas, de Chabuca Granda.

Suenan los acordes de Costa, cuando oímos a Jesús Rocco, otro polifacético, integrante de la Fundación y músico de Kemenash, “chocho” porque se viene la fecha de Che Joven, el 4 de noviembre. El mismo día que el Chango Cárdenas la clavó en un ángulo en Montevideo, de donde son los Memba Candombe, otra integración de la que participa Panchi que vino a tocar especialmente llegado desde Buenos Aires.

Meta Mate. Otro clásico en la ciudad y en la Fundación Ceferino Namuncurá. Los madrynenses subieron a escena con “Huguito”, el disco que suena en las redes sociales.

Los Meta Mate, presentados por la inconfundible voz de Fabio Zapata, le dan cuerda a Huguito, el último trabajo discográfico que está colgado en las redes, pegaditos suben los liderados por el mendocino, diyey-organizador-quepiensaentodoslosdetalles que le agregan al cover del Chaqueño Palavecino, “Cómo te voy a olvidar”, “Negrita” y “Estrella”, antes de clausurar el set, monitoreado por Marcos Rodrígues, desde el sonido para que todo sea impecable; con “Perdedor”.

Completo. Gody Corominas, cantante de Aldrobanda, uno de los organizadores del evento y DJ a ritmo latino, teloneando a los Quientekita. La gente disfrutó, entre otras cosas con la versión de Amor Salvaje, una de las canciones más solicitadas.

Ya en la Usina hecha pista bailan todos, y ahí saca la diferencia nuestro compañero Guido Rain que junto con su compañera demuestran que a la salsa se la siente, y se la siente se la baila. Que joder.

Pista.Las caras lo dicen todo. Las parejas de baile, fueron inclusive, parte de un concurso en donde los Quientekitalobailao ofrecieron como premio discos de la banda que cerró la noche en la Usina Cultural.

Rapidito se acomodan en escena, como en hilera, los violeros y bajistas, los percusionistas y los vientos. Son doce, entre ellos dos ecuatorianos:”Les decimos Avena de arroz”, nos datea uno de los más pícaros del grupo, mientras otros en eso de ordenar el espacio prefieren no hablar u otros lo intentan aunque la voz no les de para mucho:”Estamos muy contentos. Esperemos que sea una fiesta”, susurra porque la voz es un hilo, uno de los trompetistas que junto a sus compañeros la gastó en Sierra Maestra-calate el nombre-una noche antes en Trelew. Es que dentro del grupo hay algunos que son de la ciudad de Luis. Y otros, como se dijo, ecuatorianos. De Guayaquil: “Del Emelec, en donde recordamos a Mondaini- de fugaz paso por Boca-“, comenta uno de ellos que se entera que Mauro Fernández, el Rayo que recorrió Uruguay, con Peñarol, México con los de Ciudad de Juárez y Buenos Aires con la casaca del Pincha de La Plata, salió de aquí de Puerto Madryn: de Guillermo Brown. El otro latino, amplía: “Vivimos en la Argentina desde hace siete años. Tenemos otros proyectos musicales. Vinimos a estudiar”. Argentina, la de las puertas abiertas. La de la educación gratuita aunque estén al día los xenófonos que quieren entornar las puertas.


Visitantes-locales- Quientekitalobailao en la previa, antes de clausurar la noche que empezó con Waldemar Costa y siguió con Meta Mate y Aldrobanda. “Como suenan estos pibes”, se oyó al final cuando las luces se empezaron a encender y el salón a acomodarse.

“Que bien te ve”, abre el fuego y ellos, abajo además de bailar, saltan. Nos recuerda, en otro formato musical, al cierre de la primera fecha de otro festival, en abril de 2012 cuando la Estafa Dub arrancó con “Guachi Guara”. Siguieron con Mandril, uno de los cortes del laburo que imprimen los que disfrutaron de, al menos dos momentos inolvidables: “Cuando estuvimos con Totó La Momposina que nos regaló su sabiduría y algunos secretos musicales y cuando tocamos con uno de los hijos de los Buena Vista Social Club”, nos había dicho más temprano Panchi que, emocionado, después de darle con “Farolito”, “Llorarás”, “Lo que quiero”, “Aguanile”, “Escarcha”, “La Vida”, “Sonero” y “Tula”; le mete un beso en la frente al cronista que al igual que los cientos de espectadores, disfrutó, otra vez, de una noche especial en la, como dijo Corominas, al finalizar, “mi segunda casa. La Fundación es un espacio fundamental en la cultura de Puerto Madryn”.

Telón que se cierra para una jornada que fue de las 19 del 15, hasta entrada la mañana del 16.

En el día de las mamás.

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