Pablo Llonto: “A los chicos que estudian comunicación, les digo que no entren a los medios”

(Fotos gentileza: Eduardo Cittadini publicadas en el muro “Aguante Pablo Llonto”)(Gastón Reijtman. Siempre buena onda. Gracias)

¿Por dónde empezar?

¿Describiendo el espacio en donde sobresalen dos imágenes enormes, hechas banderas, sobre la izquierda y en el medio? ¿Tratar de aproximadamente contar cuánta gente participó de la charla? -Un joven durante el debate, arrima una anécdota:”Nos vimos en Bariloche este año. Eramos ocho, contándonos a nosotros dos. Hoy somos mucho más”-

Durante un largo rato, ese hombre canoso que era más pibe que el pibe que además de contar cuantas personas había en aquélla charla, recomendó el libro que habla del juicio a las juntas; cuando la noche se hizo más oscura en marzo del ’76, fue yendo y viniendo entre un pasado y un presente que amagan y a veces concluyen en parecerse:”No, esto no es una dictadura. Macri, en todo caso encarna el papel de aquéllos desarrollistas. Por eso nombra a Frondizi, habla de desarrollo. Es una derecha liberal que tiene mecanismos perversos. Pero la dictadura es la dictadura”, dice ya en ese posterior mano a mano con los presentes que se hicieron presentes en un buen número en el aula magna de la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco, el viernes por la noche.

El título de la charla: “Medios de comunicación y desapariciones forzadas” tuvo ese punto de inicio. “Hay medios y periodistas hegemónicos. Así y todo no hay retroceso alguno en las banderas de “juicio y castigo a los culpables y el nunca más”, menciona el abogado, periodista, periodista deportivo -si es que fuese necesario la división-, quien terminó la secundaria a los quince años, y a los 17 ya estaba tecleando en Clarín, el mismo diario que sonaba con una melodía(“cuando entré era el diario que representaba a la clase media. Se olían los vaivenes de la clase media y allá íbamos, contando eso. Hasta que la ambición desmedida de uno de los jóvenes del desarrollismo: el diario estaba a cargo de Ernestina de Noble, viuda de Roberto Noble, pero lo manejaba un grupo de cuarenta personas provenientes del MID(Movimiento de Integración y Desarrollo, partido que participó de las elecciones en el 83 con la candidatura de Rogelio Frigerio, abuelo del actual ministro del Interior), como es el caso de Magnetto transformó al diario en un imperio. Pero la historia de Clarín tiene que ver con un grupo político en su nacimiento. Antes de las elecciones de 2015, la reunión con la cúpula del Pro se hizo en la casa de Magnetto. Ernestina era la dueña final, pero el MID fue el brazo ejecutor y era Rogelio Frigerio, el último en leer el diario; repasa en sus comienzos en el “Gran Diario Argentino”, por el cual atravesó diversas circunstancias como haber sido delegado, hasta que le prohibieron la entrada en los años 90.


Prensa en dictadura. Llonto mostrando una revista El Gráfico del 78. Allí había una carta trucha del capitán holandés a su hija:”Los fusiles disparan flores”, inventó el periodista Enrique Romero, luego corresponsal en España de la publicación que ahora sale en forma mensual. “Piensen que en esa época se vendían hasta 500 mil revistas. Salvo excepciones como radio Colonia y el semanario Nueva Presencia, el resto recién publicó su primera nota de la Esma en 1983 y hubo 600 centros clandestinos de detención”, contó en un largo mano a mano con el público que acudió a la cita en la Universidad San Juan Bosco. Una joven mencionó a varias publicaciones, entre ellas Cítirica, Anfibia, Cosecha Roja, Antena Negra TV y FM Alas como medios alternativos que investigan en el territorio la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

Pablo Llonto, de él se trata.

¿Por dónde seguir?

Tal vez, su relación con las Madres sea un buen sendero:”Se cumplirá dentro de poco la primera vez que las Madres usaron un pañal que luego se transformó en el pañuelo blanco, símbolo de lucha. Fue cuando ingresaron a la Basílica de Luján y decidieron unirse a la cola de las personas que estaban listas para comulgar. Entonces, cada tres personas, aparecía una Madre, con su pañal blanco y allí en vez de decir lo que hay que decir cuando te dan la ostia, ellas repetían en voz alta el nombre de los hijos desaparecidos”, relata Llonto quien, otra vez, propone ese ir y venir entre el pasado y el presente. E imaginando el futuro, ¿Por qué no? “Ellas-Las Madres-rompieron ese cerco en la información. El primer video que la muestra en las ronda de los jueves y hablando con la prensa es durante el Mundial del ’78. Allí pueden ver cómo una de ellas intenta decir algo de los periodistas y otra Madre la tapa con su testimonio”, recita a la vez que, didácticamente le habla a os más jóvenes y hasta se permite una humorada cuando describe a las postales(“Son un rectángulo que permitían enviar información de un lado al otro. Como un wasap en cartulina”, acota pícaro) que se enviaban desde la revista Para Ti, uno de los emblemas de la escudería de Editorial Atlántida que tenía otros bastiones como las revistas Gente y El Gráfico. Y allí van otros ejemplos, hechos nota en donde la canallada e hija putez se hacen eco de la época. Cuenta Llonto:”Esta nota realizada en Para Ti con el título “Nota a la mamá de un subversivo muerto”. Esta es la historia de Telma Jara de Cabezas -a quien como abogado representa en un juicio-, cuyo hijo Gustavo Cabezas, desapareció a los 17 años: Telma viaja a México, porque las Madres socializaron el mensaje a denunciar qué pasaba en la Argentina. Cuando vuelve la secuestran en la Esma. Ya habían matado a tres de las primeras Madres. Entonces, una tarde, la sacan, la peinan, le compran ropa y le hacen una nota que en realidad muestra lo que habían acordado el grupo de tareas y la revista. Para demostrar una acción psicológica. Mostraban que Telma estaba viva y encima la hacían decir que su hijo estaba muerto por culpa de los Montoneros. Telma, en el 84 le inició un juicio a la revista y al periodista por la nota. Agustín Botinelli, que vive, hace tres años fue indagado y procesado, hasta que una apelación lo desprocesó, en un tercer paso. Ya le habían conformado el procesamiento a través de la Cámara de Apelaciones. El próximo 3 de octubre, el juez lo volverá a indagar ya que hay elementos claves que son las propias declaraciones de sus ex compañeros que dijeron que, efectivamente Botinelli, era buchón del proceso”, señala como primer ejemplo de esa prensa canalla, aunque remite a contadas excepciones: “Walsh, Radio Colonia y Semanario Nueva Presencia” y recalca que “durante siete años la prensa no solamente calló, sino que mintió al hablar de campaña anti argentina. Recién el ´83 se hizo la primera nota sobre la Esma. Hubo 600 centros clandestinos de detención y a las Madres se las pintaba como a las locas. Como cuando en el ´79, Muñoz, considerado el relator de América instigaba a la gente a movilizarse cuando vino la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La gente, eufórica por el Mundial Juvenil, insultaba a las Madres, en la calle”.

Aprendizaje. De la época de Sui Generis, -“soy un hijo de la dictadura”, dijo-, Pablo Llonto, revista en mano, o revista en mano, explicándole al auditorium qué pasó entre el 76 y el 83, en el país y con los medios de comunicación en particular. De a uno se fueron levantándose, y como en el teatro, despidieron la función de pie. Las fotos son gentileza de Gastón Reijtman.

Más ejemplos: “Durante el Mundial 78, aparece una carta en donde Rud Krol, que todavía vive, le dice a su hija que en la Argentina se jugaba la Copa de la Paz y que estaba cuidado por soldaditos que disparaban desde sus fusiles, flores. Una enorme mentira de un periodista, Enrique Romero, que después trabajó en Olé(diario deportivo nacido en las entrañas del grupo Clarín) y que ya murió. Todavía hay dos documentales que se hicieron en Holanda con ese tema de la carta. En su momento generó un escándalo diplomático. Krol no solo nunca escribió esa carta sino que la misma estaba redactada en inglés.¿Por qué carajo un holandés iba a escribir una carta a su nena de ¡cinco años! en inglés?”. Otro: “Miren esta tapa de revista Gente. En el cintillo-una parte de la estructura de la redacción- dice: Muerta. Mentira. Esa tapa es del 76 y la verdad es que a Esther Norma Arrostito, “La Gaby”, la secuestraron entre el 76 y el 78 y la quemaron en una pira de neumáticos. Con esa tapa quisieron mostrar un trofeo de guerra porque se trataba de la conductora de Montoneros”.

Hay más: “El artista León Ferrari hizo una muestra y la llamó “Yo no sabía nada”. Estaba hecha a base de recortes de diarios que decían noticias como “30 cadáveres dinamitados en Pilar”. Publicaron la versión del gobierno. Cuando aparecieron cuerpos flotando en el Uruguay, dijeron: “Extraño caso de de los cadáveres de una tripulación oriental”. Otra mentira. Los cuerpos estaban hinchados por el paso del tiempo pero la prensa eligió esa coartada”.

“Solamente hubo un periodista que ahora está afuera de los medios que hizo un mea culpa y es Raúl Portal. ¿El resto? Ahí los tienen: Morales Solá, Ruiz Guiñazú, Chiche Gelblung(antes contó con cierta pena como la compañera Cristina se había prestado a una charla con quien fuera el director de la revista Gente durante el proceso: Chiche no es ese simpático que vieron el otro día. El viajó especialmente a Francia para contar su encuentro con los exiliados en Europa y cuando vuelve habla de que ese era el germen de la campaña antiargentina)…

“Los que enseñamos comunicación-hay muchos compañeros que se enojan- les decimos a los chicos: “No ente a un medio de comunicación, y si están adentro, salgan. No sueñen con hacer periodismo de investigación en Clarin, por ejemplo. Huyan de los medios, creen nuevos medios. Se puede. Y sino están las paredes y los aerosoles que todavía son baratos. Se consiguen hasta por 80 pesos”, concluye no sin antes mostrar un reciente editorial de Alfredo Lueco en donde dice “nos han declarado la guerra. Alguna vez estuvimos juntos en una lista del sindicato. Era del PC. Parece que la billetera puede más” y pone como ejemplo a la revista La Garganta Poderosa, una comunidad villera que hace un trabajo maravilloso y que es un ejemplo de comunicación popular.

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