De innombrable a ídolo

El deseo de volver a la gris historia de Europa del Este rondaba en mí ya hacía varios meses. Allí, donde, si se quiere, había adquirido mi mayor apertura craneal viajística, hasta el momento de cruzar el mediterráneo. La historia, la música clásica, el silencio, y la frialdad del verano de Austria comenzaban a entregarme un panorama casi conceptual de lo que esperaba encontrarme, como de postal. Pero siempre hay lugar a que algo se salga de lo que uno espera, y fue cuando conocí a quien me hospedaría en Viena, Darko.

Darko es Croata, vive en Viena hace casi 30 años y habla español perfectamente porque visitó América Latina en más de veinte ocasiones. Claro, que es imposible no esperar que algo no se salga de lo que uno espera cuando el anfitrión es un croata hispano parlante viviendo en Austria. Personaje de la vida, viajero por naturaleza, me contó y me mostró la ciudad de Viena como dudo que hubiese tenido la oportunidad de conocer.

Una noche, la segunda, me propone dar una vuelta por la ciudad para que yo pudiera sacar unas imágenes nocturnas, que tenía ganas de hacer de algunas construcciones, de las que ya me había relamido de día. Cuando vamos al tren, me dice, “primero vamos a pasar por un lugar que siempre llevo a los Argentinos”. No entendía de que se trataba, “¿Qué puede haber acá, en Austria, que tenga que ver con Argentina?”.

Caminamos unas calles y doblando una esquina me dice: “mirá, lee el nombre de esta calle”. La calle se llamaba “Argentinier Strabe”. Y yo lo mire y le dije, “¿Strabe?… ¿Strabe era Calle no?” y al responderme que sí, me aclara, justo antes de que se lo pregunte, que no significa “Calle Argentina”, sino que quiere decir “Calle de los Argentinos”.

Seguimos caminando mientras me explicaba porqué se había nombrado así la calle, y resulta que luego de la primer guerra mundial, Viena había quedado destruida, hecho que se repetiría en la segunda, pero al parecer un grupo de Argentinos había acudido en ayuda en los años 20, con alimentos y mano de obra en los desastres de post-guerra.

Darko me dice que me mostrará una placa que me llamará la atención, y cuando llegamos a una esquina me encontré con, no una, sino dos placas que causaron mi asombro. Una parecía explicar el nombre de “Argentinier Strabe” en alemán, eso era algo fácil de intuir, pero la otra, no sé que decía, pero nombraba a quien no hay que nombrar. “¿Porque dice Menem ahí?”.

El respondió con una pregunta: “¿No sabes quién es Menem? Es un ídolo”. Yo me quede flipando como dicen en España, porque no podía entender como Carlitos podía ser ídolo en alguna parte del mundo. Me explicó que en la placa decía que Menem fue el único Presidente Argentino en visitar la Calle de los Argentinos en Viena desde el año 1921, y que por eso le habían puesto el reconocimiento allí, debajo de la explicación del nombramiento de la calle.

Está bien, me dije yo, se vino de paseo y visitó la calle, pero: “¿Porqué es un Idolo acá?. Y él me explico que no hablaba de Austria, me explicó que es ídolo en Croacia. Al parecer, el creador de la Anaconda del Gran Hermano Vip, tenía buenas relaciones con los países de Europa del Este por aquellos entonces, entre el 90 y el 95, visitaba calles y hacía negocios. Pero la frase con la que me explicó esto es digna de que siga usando comillas. Me dijo: “Croacia es un país gracias a Menem, él nos dio armas para independizarnos de Yugoslavia”.

Yo desconfiando del carácter en que se refería a la palabra “dio”, desconocía totalmente los hechos por los que no podía alegar mucho más, solo contarle, y para su asombro, que en Argentina, no es un Ídolo. Pero me respondió, que sea lo que sea, era un Ídolo por haberle permitido a su país, la independencia. Por supuesto, que lo respeté y la charla terminó allí para migrar en notaciones turísticas de Viena, y continuar con el paseo.

Croacia es uno de mis países preferidos, de los que más me gustaron, al que fui en dos ocasiones y que pienso volver, pero jamás me habría imaginado que el Estado Croata se haya creado de tal manera. Por supuesto que no pude dejar pasar la oportunidad y luego de investigar sobre la venta ilegal de armas de Argentina a Croacia en los 90, le pregunté a mi amiga Paola, quien ya he nombrado en la nota “Que dirían en la Funda si tardo en devolver el mate”, que sabía al respecto y me dijo que nada, que desconocía al tal Carlos Menem, eso me dejó algo tranquilo, al menos, ella no lo nombraba. Paola nació en Yugoslavia, en lo que hoy es Eslovenia, pero ella es Croata y vive en Croacia porque allí vivía cuando Croacia era solo una parte de Yugoslavia y Eslovenia solo era otra parte, donde ella solo había nacido. Así de dinámicas fueran las cosas por aquellos años, tan dinámicas, que alguien puede pasar de ser innombrable a ídolo.


Hallazgo. Nuestro corresponsal en España, Santiago Diorio, mirá qué encontró caminando por Europa.

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