Brillará blanca y celeste…

“Desde el este y el oeste, desde el norte y en el sur…”.La música conocida, la letra con firma de La Guardia Imperial, la número uno, según sus propios protagonistas. Allí estarán hablando del equipo de José, el de los 39 juegos invictos, el del Mariscal que según nos contaba en la semana Claudio García, formó el mejor equipo que él integró en Racing. Aquél del ’91. Quizás estén preguntándose, los más grandes que estaban haciendo cuando Cárdenas apuntó y la clavó en el ángulo de los tiempos; o los más purretes cómo hizo Cocca para quedar en la historia como Mostaza, el del 2001 que quema en la Argentina que lleva los mismos colores.

Justo en veda. De las PASO. Como ese leimotiv que imprimió el rubio hecho en River pero con estatua en Avellaneda, paso a paso. Capaz los duendes Cejas atajen con los de Fillol, o Sachi chamuye con el Flaco Loeschbor, otro que quedó para siempre en las vitrinas. En épocas de elecciones y tumultuosos tiempos políticos, yo Milito, dice uno susurrando en un costado de la mesa de la Usina Cultural que está engalanada para la ocasión. Los de Madryn, los de Trelew, ahí están: discutiendo si la camada de Mercado, Romero y Moralito fue mejor o no que la de Zubzuck, De Andrade o el Torito Raffo, los pibes que salieron campeones en Proyección ’86 en cancha de Vélez y por canal once.

Sonarán los nombres de Destéfano y de Saccol y alguno “pelará” del archivo que Maradona fue antes que “deté” de la Selección, entrenador de ese Turco que los hizo felices cuantas veces: si hasta habrán festejado la travesura del manotazo contra Independiente. Justo al rojo. Pará, pará…dice un cuarentón, ¿Te acordás cuando vino el Rúben? Mamita querida, diría Francella, el mismo que en el secreto de sus ojos, escrito por uno de la contra pero que es crack con la pluma, se aviva de quien es el asesino escuchando una formación de Racing. Porque el tipo, cuenta en el film, que se puede cambiar de mujer, de esto y lo otro pero que la pasión por el club es única. Y zas, lo agarran al chabón ese que se quería escapar por la cancha de Huracán. El Rúben.¿Capria? No, ese era bueno y metía unos golazos de tiro libre. Si hasta le amargó un campeonato a Boca el día que el innnombrable que ahora baila en el balcón le ganó las elecciones al bonachón de don Antonio Alegre. Delgado, el Piojo, 6 a 4 al equipo de Maradona, después de su excursión como adiestrador de la Acadé.

La número 1. “Te olvidaste de Corbatta”, pide uno. ” Y de Tita”, recita otro. Leelo a los Scher. Uno te habla de memoria y los desaparecidos, el pibe. El otro, el maestro en Deporte y Literatura, en facebook te cuenta cada historia…

Pero no. El Rúben, es el Rúben. El uruguayo, el que vino de otro Racing, mas finoli, de París. Y que fue ídolo apenas lo presentaron. El del gol a San Lorenzo de tiro libre, el del enganche en el área contra el rojo definiendo al primer palo.El Rúben Paz, carajo, pegará el grito y el puño en la mesa, otro comensal mientras los pibes de la fundación le dan cuerda a otra materia que tienen en el predio de Obreros Unidos:gastronomía.Allá en el córner de una mesa hay otro cuarentón que se enoja cuando le hablan de 35 años. No, dice. ¿Y la Supercopa con el Coco? la del ’88, cuando el Pato nos salvó contra River y Catalán les hizo pito a los del Cruzeiro.¿Qué, esa no la contas? Y el torneo local siguiente, ese que Navarro Montoya se hizo el espamentoso cuando desfilábamos con la casa que decía Nashua en el pecho.¿A mí me la vas a contar? Diría Mordisquito, que nos regaló en el Hincha, del ’51, justo el ’51 cuando Evita se enojó porque Cereijo le ganó la pulseada a Banfield, ¿a mí me la vas a contar? Que me banqué el oprobio del descenso, mucho antes que baje la contra.

Servida. La mesa, entre recuerdos y anécdotas. Mientras, los pibes de la Fundación aprenden otro oficio.

Y encima estuvimos dos años, porque a los gallegos de Español se les ocurrió gastarla en el 84. Y Gimnasia nos vacunó en el octogonal. Hubo que esperar a que Sicher, el de bigotes, metiera un bombazo, en cancha de River en diciembre del otro año para dar la vuelta contra Atlanta. En donde estaba Jaime Giordanella, tan de Trelew como esa bandera que lleva el nombre de la filial.Otra vez el Coco. El del equipo de José. El de Maschio, Rulli y el “Buche” Chabay. El de la épica y la pica contra el Estudiantes de Zubeldía.

Vení pibe, vení Fermín, que te voy a contar una historia…

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